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Biblioteca / Apuntes y Monografías - Aportes Externos / Asbestos (Aportes)


El genocidio del amianto

Paco Puche


La construcción de la realidad social | La construcción de la percepción de la enfermedad laboral: el sistema experto versus el sistema obrero | La magnitud de la hecatombe | Periodo de latencia | Acerca del genocidio | Las líneas rojas de sangre, mentiras y lágrimas que no debemos atravesar los movimientos sociales | Notas y referencias |



El amianto como un genocidio impune
Paco Báez(1)
La salud no se vende ni se delega, se defiende
Ángel Cárcoba (2)
Todos los países se han enfrentado a esta plaga planetaria y ninguno puede decir que la ignora (3)


Es necesario culminar la construcción social de la referencia al amianto como la perpetración histórica de un genocidio. 
Decir “amianto” (o “asbesto” o “uralita”) debe suscitar en la sociedad la imagen de unos genocidas y la de un magnicidio industrial.
Hay que dar ese paso. 
¿No se impone la realidad por si misma sin necesidad de auxilios constructivos?
 ¿Por qué la máxima calificación ética-penal para mencionar este crimen?
 ¿Por qué genocidio?

La construcción de la realidad social

Ver Imagen

Paco Puche (Foto: Facebook)


Al objetivismo dominante le resulta chocante hablar en estos términos. La realidad es la que es, dice, y todos la recibimos pasivamente de igual manera. Nos aferramos al decir  de Juan de Mairena de que “la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”.
Pero, sigue el diálogo:”-Agamenón: conforme. -El porquero: no me convence”. Con esas dos palabras que apostillan el tan campanudo, repetido e incompleto decir mairenesco, Machado ha introducido el contexto y la subjetividad.

Aunque la ciencia usual, el último bastión del dogmatismo, pretende eliminar toda relatividad en el conocimiento, ello se ha mostrado imposible. Desde dentro de la propia actividad científica canónica se han levantado los gérmenes de su cuestionamiento. Nos referimos a los postulados de la física cuántica sobre incertidumbre, a los propios de la lógica matemática con el teorema de Gödel y a aquellos derivados de la teoría de sistemas que, indirectamente, hacen ver a la ciencia convencional como reduccionista y parcelaria; y nos referimos a las teorías cognitivas que tanto peso dan a los mecanismos inconscientes y afectivos en el conocer. Se olvida la ciencia dominante de las pautas que conectan, de las propiedades emergentes, de las causalidades circulares, de los condicionamientos sociales y de la subjetividad. Al decir de Poincaré (cito de memoria): dadme una buena hipótesis y domeñare los hechos.

Desde “fuera” de la actividad científica toda suerte de constructivismos han venido a rebajar los humos de objetividad de la ciencia empírico-matemática. El propio Popper con la introducción del falsacionismo en su método venía a incorporar una desconfianza estructural en el hacer científico usual. Eso sí, la ciencia empírica tal como se entiende, tiene el germen del criticismo y, siempre, la posibilidad de replicación, lo que la hace más garantista con aquello que afirma. Lo que tiende a ser dogmático no es tanto el método cuanto las pretensiones de universalidad y verdad que alienta. Y claro, si sigue siendo parcelaria y reductora, su densidad ontológica deja mucho que desear.

Sin entenderlo mecánicamente, el aserto de Marx de que “la conciencia es la existencia” viene a resumir la importancia del ser social (y del conflicto) en la forma de ver el mundo. O como decía Humpty Dumpty, el personaje de Lewis Caroll: “No es el sentido de las palabras lo que importa; lo que importa es saber quién manda”.

Esta visión usual de la ciencia explica el que haya tanto científico mercenario (4), el que en muchos casos la gente en ciencia actúe de buena fe aunque con un alto grado de inconsciencia y el que la técnica esté rendida al capital. De todo esto, a pasarse a la imposturas intelectuales postmodernas ridiculizadas por Sokal, media un abismo (5). Más bien indagamos en los terrenos de las llamadas “epistemología otras” de Mignolo (6), por las tesis de la “ciencia con la gente” de Ravetz y Funtowicz, por la tendencia metodológica llamada de investigación-acción participativa y por el biocentrismo, entre  otras vías. (Método es igual a vía).

Nada como el asunto del amianto viene a ilustrar todo esto que decimos.



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La construcción de la percepción de la enfermedad laboral: el sistema experto versus el sistema obrero


Alfredo Menéndez, profesor del Departamento de Historia de la Ciencia de la Universidad de Granada, al que sigo en este apartado, lo ha mostrado palmariamente (7,8).

El modelo experto de identificación de los riesgos laborales y de la enfermedad profesional tiende a la desproblematización social de la salud laboral, no haciendo cuestionamiento de los factores estructurales determinantes de la misma, y a la individualización de los casos. Las predisposiciones del trabajador, en términos de hábitos, moral o genética, dice el modelo, tienen una especial relevancia; de alguna manera se “criminaliza” al sector afectado frente a las causas estructurales de la actividad.

Simplificando, este abordaje lleva a una subestimación de los riesgos, a una delegación del control de los mismos en manos de los expertos, a la ausencia de un debate social sobre el asunto y, en última instancia, a una monetarización del riesgo en pro de su aceptación y como forma de compensación (menos vida laboral, por ejemplo).

Por otra parte el establecimiento de “una relación casual inequívoca” entre la exposición y la enfermedad no solo deja este asunto tan vital de los trabajadores en manos de los expertos, sino que explica los enormes retrasos en el reconocimiento de los riesgos laborales, y se presta a mucho trabajo científico mercenario financiado y propiciado por las empresas capitalistas, especialmente interesadas en rebajar costes y en legitimar sus proceso y productos. Esto ha dado lugar al ocultamiento sistemático a los trabajadores y a la población de los daños ocasionados por ciertas sustancias, por  parte de expertos, profesionales médicos, administración, políticos y  empresariado especialmente.

El caso del famoso epidemiólogo Richard Doll ilustra esta cuestión. Doll, que con su trabajo de 1981 sobre las causas del cáncer cargando las tintas sobre el tabaco, realizado junto a Richard Peto, trabajo que hizo posible esta lucha encarnizada contra el hábito de fumar, estuvo a sueldo de Monsanto (9). La entrevista de Marie-Monique Robin a Peto no deja lugar a dudas:

    - Robin: Cuando preparaban su estudio sobre las causas del cáncer, ¿sabía usted que Richard Doll                        trabajaba secretamente como consultor para Monsanto?
     - Peto: No era un secreto. Aceptó aconsejar a Monsanto y los días que trabajaba para la empresa                        ganaba inicialmente 1.000 dólares y después esta suma ascendió a 1.600 dólares (al día)
     - Robin: Las investigaciones demuestran que también cobró de Dow Chemical y de las industrias el                       cloruro de vinilo o del amianto, remuneraciones que nunca se hicieron públicas.
      - Peto: En aquella época no era corriente declarar este tipo de remuneraciones.

Esto explica el porqué, en relación al amianto, los cánceres de pulmón que tienen como causa principal este mineral - no la única, excepto en el caso del mesotelioma-, hayan pasado durante muchos años como causados por el tabaco y no por la actividad laboral en las industrias del amianto. La cancerigenicidad del tabaco, exagerada ad infinitum,  ha servido de cortina de humo, durante decenas de años, para proteger a otras industrias tan o más nocivas que el propio tabaco, como en el caso del amianto. Eso ha aportado a las empresas miles de millones de euros y. sobre todo, ha permitido que hayan seguido con una actividad enormemente rentable y sin apenas costes, pero tremendamemnte
letal.
El caso del amianto es especialmente ilustrativo de todo lo que decimos. Entre el primer reconocimiento público de la nocividad de este mineral y el inicio de su prohibición general en solo algunos países han pasado cerca de 100 años, y no menos de 50 cuando los testimonios procedentes de todos los frentes eran abrumadores. 
 Concluye Robin.” El tabaco es una coartada muy práctica para ocultar el papel de los contaminantes químicos y redimir la responsabilidad de los industriales en la inquietante progresión de las enfermedades crónicas, como hicieron Doll y Peto con su estudio sesgado” (p.287).
Poniendo en un cuadro con los dos modelos de abordaje de la salud laboral y de la definición de enfermedades profesionales, podremos ver más claramente de qué se trata 

Conocimiento experto

Conocimiento obrero

Restrictiva definición médico-legal de la

enfermedad profesional

 

Establecimiento de una relación casual

inequívoca entre procesos y agentes nocivos de

exposición a los trabajadores

Proceso social de búsqueda de evidencias

Modelo monocausal (difícil para los procesos

cancerígenos)

 

Riesgo como un desvelamiento de los factores

etiológicos de la enfermedad que operan de

forma singular en el trabajo

Papel de la ciencia como legitimador

social para hacer asumibles las cargas de

la enfermedad

El desvelamiento a través de evidencias

científica de la clínica, el laboratorio o la  epidemiología

Objetividad científica como logro de

consenso de los agentes involucrados (lucha de clases)

Tardío reconocimiento y estrategias de

ocultación a la población laboral y general por

expertos, profesionales, gobiernos y

empresariado

Denuncia de los afectados, sindicalistas y

activistas ante la opinión pública

Es un modelo explicativo asocial, simplista y

reduccionista.

Asocial : obvia la lucha social por el

reconocimiento de las enfermedades

profesionales

Reduccionismo que limita el acceso a las

compensaciones y trasladan a la gente una

imagen minimizada de los riesgos laborales

Factores socioeconómicos, políticos y

culturales como presentes en la relación

de los procesos productivos y los daños a

la salud

Asbestosis Scheme: control de niveles mediante

regulaciones. Vigilancia médica de los

trabajadores y reconocimiento de la asbestosis

como indemnizable

-Sin participación sindical

-Niveles seguros propuesto por el empresario

Así, el amianto, por ejemplo, resulta

técnicamente abordable

La movilización obrera en España (fin de

70s) visualizó las enfermedades laborales

Idealizado mundo de búsqueda de evidencias

científicas y a un perverso infierno de

ocultaciones

Supresión de los riesgos en lugar de sus

monetización



Consecuencias: el modelo obrero como lucha de clases es el que determina la redefinición de la enfermedad de forma más amplia o restrictiva, la inclusión o exclusión de otros padecimientos en la categoría de enfermedad profesional.
En suma: la salud no se delega ni se vende, se defiende. Y se construye con la participación de los interesados.
Siguiendo al profesor Menéndez, podemos decir que las consecuencias del modelo experto son varias:
La primera es la privación a las víctimas de sus derechos en términos de prestaciones y de reconocimiento social.
 La segunda es la socialización de los costes de la enfermedad que son transferidos desde las empresas responsables de las exposiciones laborales causantes de la misma a la ciudadanía general y a los Servicios de Salud.  Y la tercera consecuencia es la dificultad que entraña para el desarrollo de programas de prevención de riesgos por parte de las empresas y las autoridades laborales.

Para concluir este apartado, estamos de acuerdo que la clave es la lucha de clases. Dice  el profesor Menéndez (10).
“El establecimiento de una relación causal objetiva (el modelo explicativo monocausal) estaría ligada al logro de un consenso entre las fuerzas sociales. Es precisamente la ruptura de dicho consenso como producto de la alteración en la correlación de fuerzas entre los diferentes agentes sociales, lo que determina la redefinición de la enfermedad en términos más amplios o más restrictivos y la inclusión o exclusión de otros padecimientos en la categoría de enfermedad profesional” . Y, añadiría yo, el que la actividad estuviese o no permitida. De nuevo el ejemplo del amianto es muy ilustrativo.El conocimiento obrero tiene mucho que ver con eso que se llama la “la ciencia con la  gente” y con esa otra metodología denominada de “investigación-acción participativa”.



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La magnitud de la hecatombe

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Cuando llega el caso, uno tiene un mesotelioma (11)  lo diga la seguridad social o no lo diga, pero las consecuencias son muy diversas. También habrá que explicar el porqué siendo tan clara, y estando tan bien asentada (por la ciencia empírica, reiteradamente validada) la vinculación mesotelioma-amianto siga ocurriendo esta resistencia social e institucional a su reconocimiento.

Por ejemplo, para 2004, un trabajo aparecido en la Revista Española de Salud Pública (12), estimaba que se habían producido en España 16.000 muertes por enfermedades relacionadas con exposiciones laborales (lo que significaba 152.000 años potenciales de vida perdidos) y que sin embargo el registro oficial de este tipo de enfermedades solo recogía dos casos (sic). ¡Solo dos muertos oficiales por 16.000 reales! El 83% de las cifras reales quedan ocultas. Y esas cifras, en algunos años, triplican la mortalidad  causada por la siniestralidad en carretera.
No solo existe subestimación en los registros oficiales (dan por enfermedad común la que es profesional), sino que existe un infradiagnóstico (el tabaco, dicen, es el culpable de una gran parte de los tumores (13). El tabaco como cortina de humo). Por eso las enfermedades laborales tienen escasa visibilidad social. Ésta no ha sido construida o peleada suficientemente. 

La lucha de clases existe, naturalmente, pero la están ganando los ricos, como sentenció el magnate Warren Buffett. Por ejemplo, España es el país europeo que menos asbestosis registra como enfermedad profesional: 35 veces menos que Alemania, 21 veces menos que Bélgica y 15 veces menos que Francia e Italia en el año 2000. E igualmente, para el caso de cáncer, Noruega reconoce 183 veces más cáncer causado por el amianto que España y Dinamarca 133 veces más, Francia 124 veces más e Italia 41 veces más que España (14).
Dándose el caso que el consumo de amianto en España ha sido mayor que en algunos de esos países. Solo respecto a Alemania el consumo ha sido tres veces menor y menos de dos veces en el resto de los que la han sobrepasado (Francia e Italia). En España se ha peleado muy poco el asunto del amianto.

Según un estudio de Kogevinas (15) y otros de 2008, los cánceres laborales por exposición laboral reconocidos oficialmente en nuestro país representan entre un 0.1 y  un 0.2 por ciento de todos los estimados, un porcentaje 40 veces inferior que en países industriales similares a España, aunque representen más del 50% de las muertes por  enfermedad laboral, unas 8.647 muertes en 2004 (16).
Pero si nos adentramos en los cánceres profesionales debidos al amianto la nebulosa  se densifica, pues no hay registros históricos de esta enfermedad. Partimos de los datos del OMS que ha afirmado que “el amianto es uno de los cancerígenos ocupacionales más importantes y provoca alrededor de la mitad de las muertes por cáncer profesional” (17).
Con todo lo dicho, y los estudios de los que hemos partido, podemos resumir para el año 2002 como sigue:
Total de muertes en España por cáncer: 27% del total de fallecidos, que suponen 98.000 personas.
De ellos, procedentes de exposición laboral: 4% en los trabajos de Doll (18) (muy criticados), y 8% en los trabajos más completos de los finlandeses Nurminen y Karjalainen. Nos daría 3.911 y 9.240 muertes respectivamente (19).
De ellos, cánceres laborales debidos al amianto: más del 50%: 1955 y 4.620 muertes respectivamente.
Todo ello lo sintetizamos en la siguiente tabla:

España  

2002

Totales

100%

Por cáncer

27%

Cáncer laboral,

muertes según

Doll: 4%

Cáncer laboral

muertes según

Nurminen20:

8%

Cáncer

amianto

muertes :50%

laboral OMS

Muertes

s 362.963

98.000

3.911

9.240

1955 ó 4.620


Una conclusión. Si más del 50% de todas las muertes por enfermedades laborales se deben a algún tipo de cáncer y la mitad, a su vez, de todas las muertes por cánceres laborales se deben al amianto, se concluye que en la actualidad, y por muchos años, el 25% de todas las muertes laborales por enfermedades profesionales son, y lo seguirán siendo, a causa del amianto (21). Al estar prohibido en España se deben a la exposición laboral de los últimos cincuenta años y a la exposición que aún tienen muchos trabajadores y usuarios al amianto instalado y no retirado, o al retirado sin condiciones de seguridad. No hemos contabilizado las muertes por exposición doméstica y ambiental por el amianto que suponen entre un 25% y un 30% de las causadas laboralmente.
Otra conclusión: si en un solo año, 2002, se producen entre 1960/3920 muertes por cáncer debidas al amianto, teniendo en cuenta la mortalidad doméstica y ambiental y las muertes por asbestosis, se puede decir que en España la epidemia el amianto producirá un saldo de víctimas mortales entre 75.000 y 100.000, sumando las habidas y las por haber (22). Amén de los pacientes de dolencias menores que serán otras tantos decenas de miles. 
Estos números de víctimas se pueden obtener a partir del dato de importación del  amianto en España durante el siglo XX. Los trabajos de Tossavainen (23) para todo el mundo, establecen una especie de regla sencilla para averiguar la relación entre el consumo de amianto y la aparición de mesoteliomas. Propone que por cada 130 Tm de consumo de amianto se producirá una muerte por mesotelioma (cáncer específico de la pleura o del peritoneo).
En el caso de España como se han importado 2.6 millones de Tm en 100 años, le corresponden un total de unas 18.500 muertes por esta enfermedad. Como el propio Tossavainen sugiere otra regla sencilla (24) para relacionar mesotelioma con cáncer de pulmón a causa del amianto, de dos muertes (valor alto) por cáncer de pulmón por cada mesotelioma, le corresponderán unas 37.000 muertes por cáncer de pulmón. Añadiendo las muertes por asbestosis (por cada cinco cánceres dos asbestosis), y los infradiagnósticos, la cifra avanzada de entre 75.000 y 100.000 muertes en total (25), puede no resultar exagerada (26).7
En cuanto a la dinámica de aparición de las enfermedades y fallecimientos, el siguiente 
cuadro27 nos da una idea global del panorama para diversos países y solo para el 
mesotelioma, que es la enfermedad más característica del amianto:

País

Fecha  prohibición

Pico muertes mesotelioma

Fecha fin de

las muertes

(+50 años

prohibición)

Italia

1992

2015

2042

Holanda

1993

2020

2043

Alemania

1993

2015

2043

Suiza

1994

2018

2044

Francia

1996

2020

2046

Reino Unido

1999

2018

2049

España

2002

2015 - 2020

2052

Fuente: Roselli (2007) y Laurie Kazan-Allen (2002) y elaboración propia

El “pico” de las muertes por mesotelioma, depende del periodo de latencia y del pico de consumo (c.1975), y es el año en que los fallecimientos terminan su ascenso y cambian la curvatura, para empezar a descender hasta 50 años después de la prohibición en el país de que se trate. Así, para España hasta 2015-2020 tendremos incrementos de muertes, y hasta 2052 seguirán las víctimas pero ya en descenso.
El  gráfico para USA muestra las curvas “normales” (o curvas de Gauss) para el consumo interno de amianto y la relativa a mesoteliomas observados y esperados. Como se ve tienen un desfase en torno a cuarenta años. Los máximos de consumo tuvieron lugar hacia 1966-76 y el pico de la enfermedad (para hombres, que supone en torno al 80% del total) tendrá lugar en la meseta de los años 2006-2016. Y seguirán las muertes hasta 2050.  (Ver)

Para todo el mundo, y contabilizando la producción de amianto hasta el presente, se puede decir que hablamos de haber manejado y dispersado unos 200 millones de toneladas. Pues bien, extrapolando las sugerencias contables de Tossavainen, eso no da un número de víctimas aseguradas entre 6 y 8 millones de personas en todo el mundo.

Pero si la producción y consumo en los mercados emergentes continúa como en la actualidad (2,5 millones de producción por año), la cifra de muertos por asbesto puede llegar a 10 millones en 2030, según el doctor James Leigh, director del Centro de Salud Ocupacional y Ambiental de la Escuela de Salud Pública de Sidney, Australia. Estas son las dimensiones de la hecatombe (28).

La dimensión meramente monetaria del problema no deja de ser de enorme magnitud. 
Según cálculos de Robinson y Lake29 en Estados Unidos los costes previstos solo de compensación a las víctimas, sin incluir los sanitarios ni el desamiantado, alcanzarán los 200 mil millones de dólares. Y para Europa, los mismos costes, alcanzarán 80 mil millones de dólares. Hay que tener en cuenta que durante el desastre de la Torres Gemelas se ha estimado que hayan podido estar expuestos unos diez millones de neoyorquinos, pues el polvo cargado de amianto llenaba el aire30. Ahí tenemos una fuente de futuras enfermedades.



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Periodo de latencia


Esta frase designa el tiempo que media entre la primera exposición al amianto y la aparición de la enfermedad derivada de ella. Es aquel en que la enfermedad está dormida pero progresando lentamente. Para el caso del mesotelioma (el cáncer específico del amianto) este tiempo se cuenta, por término medio, en torno a los 40 años. Pero ¡ojo! puede llegar en algunos casos hasta los 75 años y en otros empezar a los 14 (31).

Estas cifras significan que una vez prohibido el uso del amianto en un país perdurarán sus efectos hasta más de cuarenta años después, y en algunos casos hasta más de setenta. Esto, si en esos tiempos se ha procedido al desamiantado completo de las millones de toneladas instaladas y dispersas, porque si no la persistencia de ellas entre los ciudadanos es una fuente de nuevas enfermedades y muertes. Como la prohibición o desuso en los países industrializados (Europa, EEUU, Japón y Australia) tuvo ya lugar en los noventas, el consumo a partir de entonces se ha instalado en los países emergentes (China, India, Brasil y Rusia), y se hace a un ritmo de 2.5 millones de toneladas/año, la mitad que en los mejores tiempos del consumo de los países industrializados, pero mucho aún. Por ello, cuando estos países vayan haciendo las prohibiciones necesarias y los desamiantados pertinentes la condena del amianto les durará 50/70 años más como poco.

 Sea que como el amianto empezó a utilizarse de manera industrial en 1900, podemos llegar al año 2100 con la presencia del amianto aún haciendo de las suyas. ¿Es o no es un genocidio?



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Acerca del genocidio


Como mantiene Alejandro Teitelbaum32 “es posible invocar ante los tribunales como derecho vigente el artículo 7 (crímenes contra la humanidad) del Estatuto de la Corte Penal Internacional (Roma 1998) contra dirigentes de sociedades transnacionales, en particular el inciso 1 apartado k): ´otros actos inhumanos que causen grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física´…o el artículo II, inciso c) de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio: ´sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial´”.

Para que haya genocidio, según la ley internacional, tienen que darse pues tres condiciones: intencionalidad, destrucción física o grandes sufrimientos sobre un grupo, y carácter sistemático.

Sobre el dolor y el daño grupal e industrial ya hemos argumentado suficientemente en el apartado anterior titulado “la magnitud de la hecatombe”. Nos queda indagar sobre intencionalidad y sus agentes.

Vaya por delante que durante el siglo XX (en la actualidad ya no es así) unas cuentas familias y unas pocas empresas han detentado el oligopolio del amianto en el mundo. 
Cuatro familias europeas (Schmidheiny, Emsens-de Cartier, Cuvelier y Hastcheck) y tres empresas (Eternit, Turner &Newall y Johns Manville) han manejado este mineral desde Europa y EEUU en comandita. De forma más secundaria, la familia March en España y la empresa francesa Saint Gobain en Latinoamérica han sido también protagonistas y responsables junto a otras entidades más pequeñas.

La intencionalidad se puede concretar en varios apartados.

Lo primero que hay que resaltar es que ya en 1929 se constituye el cártel de la SAIAC (Sociedad asociada de la industria del amianto-cemento), en la que participan empresas belgas, francesas, alemanas, austriacas, húngaras, checoslovacas, holandesas, inglesas, españolas, italianas y suizas, bajo la dirección de estos. Por un documento desarchivado de la Turner &Newall se conoce que:
“Los objetivos del Cartel son entre otros:
“El Intercambio de conocimientos técnicos; establecimiento en Suiza de un Instituto de Investigación para toda la industria del amianto-cemento; la fundación de nuevas industrias en países neutros; la organización de asuntos concernientes a las exportaciones; la estandarización de la cualidad de los productos y la reducción de los productos inútiles y la asistencia mutua para el aprovisionamiento de materias primas en las mejores condiciones.
 La posición europea del amianto-cemento es así racionalizada y nosotros esperamos obtener grandes beneficios gracias al mejoramiento técnico y económico Esta Liga de Naciones en miniatura tiene por delante un gran porvenir, porque está basada en el principio de asistencia mutua que reemplaza la atmósfera anterior de desconfianza y suspicacia” (33).
En 1985, la SAIC, cambia su nombre por el de Amiantus, sin dejar por ello de estar en manos de los magnates suizos del amianto y sin dejar el lobby. 
Pero antes, en 1978, el grupo suizo funda la Arbeitskreis Asbest con el fin de influir sobre la opinión pública y hacer de lobby para impedir la clasificación del amianto en la categoría de toxicidad 1, que les hubiese dificultado enormemente la venta. Logran detener la clasificación cerca de diez años. Se disolvió el lobby en 1994 cuando ya en Europa avanzaban los países que estaban prohibiendo el uso del amianto.
Así controlaron no solo el mercado sino la información y la recepción pública y legal de la toxicidad del amianto.
Porque de la letalidad del amianto se sabía desde épocas muy tempranas. Por citar fechas y episodios muy llamativas diremos que: 

  •  En 1906, en Londres, el médico H. Montague proporciona la primera evidencia concluyente de una asbestosis, enfermedad relacionada con el polvo de amianto 
  •  En 1930, Merewether34 deja bien establecida la relación entre los polvos de amianto y la asbestosis.
  •  En1955, Doll35, a quién nos hemos encontrado más arriba pasándose después a la industria, establece la relación del amianto y el cáncer de pulmón.
  •  En 1960, Wagner36, deja bien establecido la relación de la exposición al amianto con un cáncer específico de la pleura, el mesotelioma, e introduce por primera vez la exposición ambiental como situación de riesgo.
  •  En 1965 Selikoff37 y su equipo confirman de forma inequívoca la letalidad del amianto.
  •  En 1977 la IARC (Agencia de investigación del cáncer de la OMS) establece que todas las fibras de asbesto pueden producir mesotelioma y carcinoma de pulmón.

A pesar de todo el conocimiento acumulado en el siglo XX, no es hasta 1992 por parte de los suizos (Stephan Schmidheiny que con el fin del apartheid abandona Sudáfrica), y hasta 2004 por parte de los belgas, las dos familias más importantes en el negocio, que no cesan en la producción de amianto.
Por todo ello, y esta es la prueba más contundente de la intencionalidad de los industriales, es en Turín con motivo del juicio a las familias suizas y belgas, en 2012 y 2013, (en las personas de Stephan Schmidheiny y el barón belga de Cartier), por la demanda de dos mil muertes y cerca de mil afectados, que se condena, en primera y en segunda instancia, a uno de los demandados a penas de prisión de 18 años de cárcel y a millonarias indemnizaciones (el barón ha muerto antes y ha quedado exento). La sentencia los condena por “desastre ambiental doloso permanente”. Doloso, es decir intencionado.

La intencionalidad ha quedado demostrada en el propio proceso. Como he relatado en otro lugar (38) a propósito de este juicio se puede decir que “con mucho, lo más importante ha sido el descubrimiento de que Stephan Schidheiny tenía perfecto conocimiento de la letalidad del trabajo con amianto y que a pesar de eso continúo con el negocio. En efecto, el tribunal ha demostrado cómo en la conferencia de Neuss celebrada en Alemania en 1976, S.Schmidheny, ante una audiencia de unas 30 personas todos ellos gerentes de sus empresas Eternit en Europa, dijo que él sabía que el asbesto era nocivo y peligroso para la salud, que ellos debían ser conscientes de ello pero que si otras personas se hacían también conscientes tendrían que cerrar o tomar medidas económicas al respecto. Por lo tanto advirtió a sus directivos que había que medir muy bien el tipo de información que se daba, decir que el asbesto no era perjudicial y que, en cualquier caso, no causaba la muerte dado que su riesgo podía ser controlado. Por ello, obviamente, la sentencia le acusa de desastre intencionado”. Por esta razón el Presidente del Tribunal ha comparado a Schmidheiny con Hitler. En efecto, durante la tercera audiencia celebrada el 19 de febrero de 2013, el juez Ogge comparó la estrategia de Eternit con la estrategia nazi de deportar judíos a Madagascar (1939 a 1941), un plan que más tarde fue reemplazado por las deportacione a los campos de exterminio. La prensa era muy contundente en sus comentarios, decía: “paralelo entre Schmidheiny y Hitler”.

Si todo esto no es un genocidio que más habrá que hacer para merecerse este nombre terrible y las consecuencias de tal calificación.

De algunos genocidas sabemos los nombres: escrachémoslos.

 Ya los hemos ido mencionando, pero para que quede constancia estos son: Sthephan Schmidheiny, el barón Luis de Cartier, algunos miembros de las familias Emsens, Cuvelier y Hastcheck, igualmente de la familia March y, en general, los accionistas anónimos de las grandes empresas mencionadas. Son los principales responsables y los que deben pagar moral, civil y penalmente por sus horrendos delitos de genocidio.



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Las líneas rojas de sangre, mentiras y lágrimas que no debemos atravesar los movimientos sociales


Vienen disfrazados de verdes, vienen ocultos en los patrocinios y en las fundaciones, incluso hacen algunas obras de caridad/filantropía y enseñan capitalismo compartido, pero son ellos: aquellos que a cuenta de la sangre de millones de víctimas se han enriquecido y huyen del polvo mortal del amianto que los atormenta: es la fundación AVINA (de Stephan Schmidheiny) que cuenta como a su más estrecho aliado y financiado a la fundación Ashoka: AVINA/Ashoka es la línea roja de sangre, mentiras y lágrimas que no debemos atravesar bajo ningún concepto…; y nos referimos también a sus necesarios colaboradores y a las entidades que estando o habiendo estado vinculadas a ellos,  no han rectificado públicamente, no han repudiado a estas fundaciones y no han devuelto la financiación recibida hasta el momento. Están otorgando.

A título meramente representativo, que no exhaustivo, nos referimos a la Fundación Nueva Cultura del Agua, a CIFAES de Amayuelas, a la Universidad Rural Paulo Freire, a la SEO, a Fe y Alegría, de los jesuitas, a Pedro Arrojo, a Jerónimo Aguado, a Xavier Pastor, a Víctor Viñuales, a Ecodes y a Leonardo Boff, todos ellos han contado, o siguen contando, con la colaboración estrecha de AVINA /Ashoka y/o fondos de la citada fundación. No solo ellos.

El magnicidio del amianto es de tal envergadura que no caben ante él ni ante sus epígonos medias tintas: solo cabe la condena y el rechazo sin paliativos.

Esa es una clara línea roja. Si esta no es ¿Cuál otra pueda exhibir más merecimientos?
Mantenernos en la duda nos sitúa en la senda del “todo vale.”



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Notas y referencias


  1.  Del título del libro de Paco Báez, El amianto: un genocidio impune. En preparación
  2.  Del título del libro de Á. Cárcoba, (2007): La salud no se vende ni se delega, se defiende. El modelo obrero, Madrid , Fundación Sindical
  3.  Varios (2007): Amianto:impacto sobre la salud y el medio ambiente, CCOO Andalucía , p.49
  4.  Ver en Robín, M-M (2012): Nuestro veneno cotidiano, Barcelona, Península, pp. 221 y ss y 288
  5.  Haber superado la mecánica de Newton no nos impide seguir usándola para darnos ciertas explicaciones.
  6. “La noción de desprendimiento guía el vuelco epistémico descolonial hacia una universalidad-otra, es decir hacia la pluriversalidad como proyecto universal “. Mignolo, W. (2010): Desobediencia espistémica. Retórica de la modernidad, lógica de la colonialidad y gramática de la descolonialidad, Buenos Aires, Ediciones del Signo. P.17
  7.  Menéndez, A (2008):”Un camello a través del ojo de la aguja”: conocimiento experto y reconocimiento de las enfermedades profesionales”, Granada, trabajo dentro del proyecto del Ministerio de Educación y Ciencia HUM2006-02885. 
  8. Menéndez, A. (2007): Médicos, medicina y salud laboral en España. Una mirada constructivista al abordaje de las enfermedades profesionales, 1900 -1975. La Mutua nº 18 
  9. Robin (2012), o.c. p. 288 
  10. Menéndez (2007), o.c. p. 174
  11. Mesotelioma es una enfermedad producida casi exclusivamente por la exposición al amianto. Decir mesotelioma (cáncer de pleura o peritoneo) es señalar sin pestañear hacia el amianto.
  12. García, A., Gadea, R. y López, V. (2007): “Estimación de la mortalidad atribuible a enfermedades laborales en España. 2004”, Revista Española de Salud Pública, v.81, mayo-junio
  13. Según el estudio clásico de Doll y Peto de 1981 al tabaco se atribuía el 22% de las muertes por cáncer y a las exposiciones profesionales solo un 4%. Este trabajo ha sido fuertemente criticado y considerado obsoleto. Ver en Robin, o.c. pp. 275 y ss.
  14.  García, M. (2013): El problema del amianto en España. Arch Prev Riesgos Labor 2013;16 (1)
  15.  Kojevinas y otros (2008): “ Estimación e la incidencia de la mortalidad por cáncer laboral en España, 2002”, Archivos de Prevención de Riesgos Laborales, 2008, 11
  16. García, a., Gadea R. y López, V. (2007): o.c. tabla 2
  17. OMS, “Eliminación e las enfermedades relacionadas con el amianto. Nota descriptiva 343, septiembre e 2006, en: http://whqlibdoc.who.int/hq/2006/WHO_SDE_OEH_06.03_spa.pdf
  18. Doll, R., Peto,R. “The causes of cancer: quantitative estimates of avoidable risk of cancer in the United States todoy” J.Natl.cancer Inst., 1981; 66.
  19. Kogevinas (2008), o.c. p.182
  20. Nurminen,M. Karjalainen: Epidemoliogic estimated of the proportion of fatalities related to occupacional factors in Finland. Scand. J Work Environ Health, 2001; 27
  21. Con relación al total de muertes, el amianto representa el 1.08% de todas ellas para ese año (8% de 27% = 2.16%; 50% de 2.16% =1.08% )
  22. Anexo aritmético aproximativo: De 1960 a 2001 España importó el 95% del amianto (2.418 millones Tm). La media en 41 años fue de 59.000 Tm/año y la moda en torno a 40-60. En 2002 las muertes se deben al amianto importado entre 1962-65 (entre 40 y 50 Tm por año), luego, el número de muertes puede ser más o menos representativo de la media. En el supuesto de Doll (4%), el número de muertes en siglo XX por amianto sería 41*1960= 80.360 y si tomamos a Nurminen (8%, el doble) = 160.720. Damos, por ello, para el extremo superior una cifra intermedia = 100.000 muertes por amianto en el siglo XX, en España.13
  23. Tossavainen, A. (2008): El asbesto en el mundo: producción, uso e incidencias de las enfermedades relacionadas con el asbesto. Inst. Finlandés de Salud ocupacional. Ciencia y Trabajo, año 10, número 27
  24.  Hay otras reglas: Peto, o.c. establece la relación 1.6:1; Takala (Asbestos-Chrysolite. Parlamento Europeo. 30.6.2011) introduce la regla de Finlandia de 4-5:1; Omenn y otros (1986) la relación 2-3:1
  25. Cárcoba, A, Báez, F. Puche, P. (2011): El amianto en España: estado de la cuestión. Rebelión. Octubre.
  26. Comparando con Australia, un país que según datos del Virta ha consumido entre 1920-2003 un 64% respecto a España y ha calculado muertes por mesotelioma hasta 2020- Leigh y Driscoll- alrededor de 18.000 personas, el dato para España de 18.500 muertes por mesotelioma resulta muy a la baja.
  27. Roselli, M (2010): La mentina del amianto. Fortunas y delitos, Málaga, ediciones del Genal.
  28. Igualmente en Joseph LaDou (20049: The asbestos cancer epidemic, Environmental perspectivas, marzo 112(3)
  29. Robinson, BW., Lake,RA. (2005). Advances in malignat mesothelioma. N Engl J Med 2005; 353
  30. Roohi Ismail-Khan y otros (2006): Malignat pleural mesothelioma: a comprehensive review. Cancer Control 2006, 13 (4)
  31. Bianchi, C. y otros (2001): Asbestos Exposure in Malignant Mesothelioma of the Pleura: A Survey of 557 Cases. Industrial Health 2001, 39, 161–167
  32. Teitelbaum, A. (2010): La armadura del capitalismo. El poder de las sociedades transnacionales en el mundo contemporáneo, Icaria, Barcelona. p.290
  33. Ruers, Schouten et Iselin (2005): “Eternit le blanchiment de lámiante sale”, (CAOVA), p. 23 y 29
  34. Merewether, E. and Price, C. (1930): Report on the effects of Asbestos Dust on the lungs and Dust Suppression in the Asbestos Industry ,London: Her Majesty’s Stationary Office.
  35.  Doll, R., (1955 ): “Mortality from lung cancer in asbestos workers” British Journal of Industrial Medicine 12.
  36. Wagner, J.C., Sleggs, C.A. and Marchand, Paul, (1960): “Diffuse Pleural Mesothelioma and Asbestos Exposure in the North Western Cape Province”, British J.of Industrial Medicine 17.
  37. Selikoff, Irving et alii (1965), “The Occurrence of Asbestosis Among Insulation Workers in the United States”. Annals of the New York Academy of Science, 1965, vol. 132, pp. 139 y ss.
  38. Puche, P. (2013): Stephan Schmidheiny, magnate del amianto y fundador de AVINA, desmontado. Rebelión, agosto de 2013 



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Última actualización: 2013-09-05 (2565 Lecturas)

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