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Un ejemplo mendocino del clásico mediático de alertar por plantas tóxicas en las ciudades

21 febrero, 2012
En nuestra monografía más reciente, Plantas tóxicas en ambientes urbanos, mencionabamos textualmente: "… está resultando un clásico mediático alertar por plantas tóxicas en las ciudades; como ejemplo la reciente noticia relacionada con el  Nerium oleander del Parque García Sanabria, de Tenerife, cuya mera existencia constituye, claro, un peligro, por su elevada toxicidad. Pero ¿cuál es la probabilidad que los niños se expongan a cantidades suficientes para desarrollar un cuadro tóxico? Conocer esto es mejorar la respuesta preventiva." Por suerte, parece que el rhus no ha llegado a esas latitudes.
Un ejemplo mendocino del clásico mediático de alertar por plantas tóxicas en las ciudades
Nerium oleander, un clásico dentro del clásico
(Sertox)
Hay plantas para el jardín que son tóxicas. losandes.com.ar. 20/92/12. Se trata de variedades que están siempre verdes, pero que tienen sustancias peligrosas en sus hojas, flores y tallos. Recomiendan no dejarlas al alcance de los niños. Su color intenso adorna jardines, macetas, canteros, plazas y paseos. Se las ve en cualquier época del año, pues sus resistentes hojas y tallos son perdurables. Tal vez por eso, los mendocinos adoptaron distintas variedades de plantas perennes y las cultivaron atraídos con la idea de embellecer su hogar. Sin embargo, los especialistas advierten algunos recaudos, pues existen variedades que pueden resultar peligrosas si se ingieren debido a que tienen compuestos tóxicos.
En términos científicos, vale mencionar que los ejemplares que presentan mayor riesgo son los incluidos en las familias araceae, las solanáceas y las euforbiáceas. En un lenguaje más sencillo, hay que decir que todas ellas comparten la característica de parecer resistentes a casi todo. 
Son plantas de origen tropical, con hojas abundantes y de llamativas formas, como la cala, el potus, el philodendron, la caña muda y la oreja de elefante. A la lista se agregan las apocináceas, como el llamativo laurel de flor (o adelfa) y algunas variedades de jazmines, como el paraguayo y el comúnmente llamado "jazmín de leche".
Más allá de las diferencias en cuanto a las particularidades y origen de una o otra variedad, lo cierto es que en todos los casos la ingestión es la vía más común por la cual los componentes tóxicos se diseminan en el organismo humano. Por eso, la recomendación sobre todo apunta a evitar que estas plantas estén al alcance de bebés y niños, ya que las hojas, tallos, frutos e incluso las semillas pueden ser nocivas si se llevan a la boca.
La sensación desagradable que se produce responde a que estos ejemplares contienen pequeñas ‘agujas’ microscópicas. "En principio, persiste una irritación a nivel de la mucosa oral acompañada de salivación intensa, edema en los labios y lengua. En casos más graves se puede producir un edema de glotis -porción más estrecha de la laringe- como consecuencia de la liberación de oxalato de calcio contenido en la planta o bien en el agua en que estas son sumergidas", detalló Sergio Saracco, jefe del Departamento de Toxicología del Ministerio de Salud provincial. De hecho, el especialista señaló que existen consultas ligadas a esta clase de intoxicación. 
La recomendación para los padres, luego de detectar cualquiera de estos síntomas ligados a la ingesta de estos vegetales no aptos para el consumo, es administrar al pequeño/a líquidos fríos o helado de crema. "Pero lo más importante es consultar al médico en forma inmediata", advirtió Saracco -quien además es médico especializado en toxicología- y recordó el número telefónico de área a cargo de los tratamientos de esta clase de emergencias: 4282020. 
Dosis y vía de ingreso
Específicamente el laurel de flor o adelfa tiene un principio activo que se llama oleandrina, cuyo efecto en el organismo humano es cardio tóxico, por lo que al deglutirse puede causar náuseas, vómitos, mareos, diarreas, arritmia y hasta pérdida del conocimiento. También es posible que este atractivo arbusto de flores rosadas y hojas lanceoladas genere irritación en la piel y los ojos; señales factibles de potenciarse para aquellas personas alérgicas.
La dosis ingerida así como la vía de ingreso por la cual la sustancia llegó al cuerpo de la persona y el nivel de absorción alcanzado, son los tres aspectos a tener en cuenta a la hora de evaluar cada cuadro dentro del consultorio médico.
La sensación de pureza que transmite el blanco de las flores de un solanum jasminode o "falso jazmín" o la belleza del jazmín del Paraguay contrastan con la ‘barrera’ que tienen naturalmente para subsistir, que también es tóxica. Pero a estas enredaderas y arbustos se agregan algunos tipos de malezas, que crecen fácilmente en Mendoza. La datura meteloides (o floripón) por ejemplo, es una planta considerada venenosa y ‘cosmopólita’ es decir, que se encuentra en cualquier parte del mundo.
Este ejemplar tan común y cuyas flores se asemejan a una campana, es colorido y vistoso, aunque sus efectos pueden ser aún más nocivos en comparación con las plantas mencionadas, si sus componentes ingresan en el organismo humano . El motivo es que contiene alcaloides. "Pertenece a la familia de las solanáceas y su efecto en la salud humana puede ser mortal en dosis muy elevadas", aseguró Iris Peralta, profesora de Botánica Sistemática y Biodiversidad de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo.
La experta, que también es investigadora del Conicet (Consejo Nacional de Ciencia y Técnica), añadió al listado de plantas tóxicas para el ser humano a las pertenecientes a la familia de las euforbiáceas, como el arbusto conocido como "corona de cristo". 
"Todos los ejemplares de este tipo contienen látex, sustancia que se asocia con una significativa actividad tóxica", indicó la docente Iris Peralta.