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Recordando a Bhopal, 30 años después…

4 diciembre, 2014
Bhopal 30 años después: polvo tóxico. amnesty.org/es. 03/12/14. Un hombre de pie al borde del agua nos tiende en la mano un pececillo de aspecto triste. De su hombro izquierdo cuelga una bolsa de lona manchada de barro llena de peces. El hombre dice que acaba de pescarlo en el estanque que tiene a su espalda y que cuesta sólo 10 rupias. Hace un calor bochornoso. Nos hallamos en el lugar de una de las peores catástrofes industriales de la historia. La noche del 2 de diciembre de 1984 se produjo una fuga de 36.300 kilos de gas tóxico de la fábrica de pesticidas de Union Carbide en Bhopal que envenenó a más de medio millón de personas. Se calcula que unas 10.000 murieron durante los tres primeros días, mientras las sustancias químicas destrozaban sus órganos internos. Muchas se asfixiaron con sus propios fluidos, y miles más llevan sufriendo una muerte lenta y dolorosa desde entonces.Leer relacionado, Bhopal: a casi 30 años del mayor desastre industrial de India, los responsables esquivan castigo
Recordando a Bhopal,  30 años después...
(Sertox)
Shahzadi Bi y su esposo con su casa en segundo plano, situada en la base de un estanque que Union Carbide utilizó para verter desechos industriales.

Shahzadi Bi y su esposo con su casa en segundo plano, situada en la base de un estanque que Union Carbide utilizó para verter desechos industriales. © Imagen cortesía Amnesty International © Raghu Rai / Magnum Photos



El hombre pesca en uno de los estanques de evaporación que Union Carbide utilizó entre 1970 y 1984 para eliminar el agua de los residuos peligrosos y luego abandonó, lo mismo que hizo con la fábrica después del desastre. Nunca se han realizado tareas de limpieza. Allí siguen los residuos químicos peligrosos. El pez que este hombre se llevará a casa para dar de comer a su familia ha nadado, comido y criado en ellos.

No es sorprendente, pues, que en el 30 aniversario de la fuga de gas la gente de los asentamientos precarios de los alrededores de la fábrica en ruinas siga haciendo largas colas ante las puertas de la clínica local, quejándose de enfermedades que los médicos suelen atribuir al envenenamiento por sustancias químicas. Quienes sobrevivieron al gas también van al médico, pues treinta años después siguen luchando con los daños que las sustancias químicas causaron en sus pulmones, ojos o úteros.

La clínica Sambhavna, institución sin ánimo de lucro fundada por Sathyu Sarangi en 1984 para lidiar con las secuelas de la fuga, atiende diariamente a unas 150 personas que viven junto a la fábrica. En este centro, un oasis de aromáticas hojas verdes en medio del desierto de basuras y albañales nocivos que contaminan el asentamiento precario de JP Nagar, los médicos destilan gran parte de sus medicinas de las plantas que cultivan con agua purificada en su huerto, bien cuidado y organizado.

Aquí los médicos tratan casos de anemia, ictericia, daño renal, parálisis cerebral, defectos congénitos, problemas ginecológicos y trastornos del sistema inmunológico, la mayoría de los cuales vinculan con los metales pesados que hay en el barro y el agua de los alrededores de la fábrica. La clínica calcula que hay todavía entre 120.000 y 150.000 enfermos crónicos supervivientes del desastre.

Shahzadi Bi y su marido, sexagenarios, fueron afectados por el gas, que dañó permanentemente los pulmones de él. La pareja vive con sus seis hijos en un asentamiento precario llamado Blue Moon Colony, donde el agua está muy contaminada. Dos de sus hijos nacieron después de la fuga de gas, y Shahzadi afirma los dos sufrieron secuelas.“Mi hija tardó cuatro años en quedarse embarazada después de casarse -cuenta-. Los médicos le dijeron que, como bebía agua tóxica, nunca podría tener hijos.”

Tras recibir tratamiento en Sambhavna, consistente entre otras cosas en utilizar agua no contaminada para beber, al final pudo dar a luz.

Los filántropos, médicos, científicos y trabajadores sociales que colaboran en Sambhavna se ocupan de una comunidad abandonada de hecho por los sucesivos gobiernos de India y las empresas responsables, que no proporcionaron asistencia médica adecuada, ni siquiera descontaminaron el lugar. En 1989, el gobierno acordó con Union Carbide el pago de una cifra para indemnizaciones a todas luces insuficiente: 470 millones de dólares estadounidenses, menos de mil dólares para cada afectado. Eso fue todo.

Union Carbide y sus nuevos propietarios, Dow Chemicals, esgrimen ese acuerdo argumentando que zanja cualquier demanda respecto a la catástrofe. Para muchos, la muerte en septiembre del ex director general de Union Carbide, Warren Anderson, que huyó de India en libertad bajo fianza, cerró el último capítulo de la saga de Bhopal y la relegó a los libros de Historia.

Pero para la clínica Sambhavna y otros, 1984 fue el principio de una crisis de salud que ha durado treinta años y que es inevitable que continúe mientras Union Carbide y el gobierno Indio se nieguen a limpiar las sustancias químicas que siguen filtrándose en las aguas subterráneas.

En los últimos diez años, Amnistía Internacional ha apoyado las demandas de la clínica Sambhavna, Bhopal Medical Appeal y otras organizaciones para que el gobierno descontamine la zona y proporcione una atención médica adecuada y para que Union Carbide pague una cantidad justa. También queremos que Union Carbide por fin pise un tribunal penal, algo que sus propietarios de Dow, claramente no le han obligado a hacer.

Este año se hizo eco de nuestras peticiones la estrella de Hollywood, Martin Sheen, que protagoniza junto con Mischa Barton y Kal Penn la película A Prayer for Rain, sobre la catástrofe de 1984.

Sin embargo, Union Carbide y Dow continúan resistiéndose a la presión. Union Carbide lleva casi 30 años eludiendo los cargos de homicidio involuntario sin que el gobierno estadounidense mueva una ceja. Dow, por su parte, mostró su desprecio por el sistema de justicia de India al negarse a comparecer a la citación judicial de noviembre para explicar por qué permitía que su filial eludiera tan graves acusaciones.

En claro contraste con la forma en que reacciona cuando empresas extranjeras contaminan su territorio, el gobierno estadounidense ha hecho muy poco para ayudar a India en el caso de Bhopal. Este año, la justicia estadounidense ha fallado que BP podría tener que enfrentarse al pago de hasta 18 mil millones de dólares de multa por contaminar el Golfo de México. Y sin embargo, las sucesivas administraciones de Estados Unidos han mostrado una vergonzosa parálisis a la hora de presionar a Union Carbide para que responda ante la justicia y pague a los supervivientes la indemnización que merecen. De hecho, Estados Unidos ofrece a Union Carbide refugio frente a la justicia.

Dow y Union Carbide se han esforzado por crear la ilusión de que el tiempo ha curado las heridas de Bhopal. Caminando por el lugar donde se halla la fábrica es fácil dejarse engañar por esa ilusión.

Allí,  el verde de una vegetación exuberante se enreda entre tuberías oxidadas y depósitos de gas reventados, y el sonido metálico de la maquinaria ha sido sustituido por el piar de los pájaros. Las familias llevan a sus cabras a pastar entre la hierba crecida y los niños juegan a la sombra de la fábrica de productos químicos. Pero si te fijas bien, en las tuberías se aprecia una fina capa de polvo químico que recuerda que el veneno sigue allí y que, mientras sea así, continuará asolando Bhopal y manchando la reputación de los responsables.

Artículo publicado originalmente en Newsweek el 2 de diciembre de 2014. (Ver en nuestro sitio)____________________________________________________________________________________________________ Ver relacionado, Bhopal: las secuelas en los niños del peor desastre industrial de la historia. bbcmundo. 03/12/14.Estos niños nacieron tras el desastre de Bhopal, India, en 1984, cuando una fuga de gas venenoso mató a unas 8.000 personas. Las secuelas son evidentes incluso ahora.Aseem Ansari. Fotografía de Nazes Afroz.

Swati Mishra. Fotografía de Nazes Afroz.

Sheraz Raeen. Fotografía de Nazes Afroz.


Gulnar Raeen. Fotografía de Nazes Afroz.

Faizaz Shaikh. Fotografía de Nazes Afroz.


Shaima Shaikh. Fotografía de Nazes Afroz.


Asif Shaikh. Fotografía de Nazes Afroz.



Chetna Koli. Fotografía de Nazes Afroz.


Gas Mohammad. Fotografía de Nazes Afroz.

Gas Mian y su hijo de siete años, Faran Mian. Fotografía de Nazes Afroz.

Ver textos explicativos de las fotos en el original

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Leer relacionado: Bhopal recuerda que sigue sufriendo las secuelas del desastre 30 años después. Por Luis Reglero. heraldodesoria.es. 03/12/14. Un escape de gas causó la muerte de más de 22.000 personas y lesiones graves en 33.000.Las víctimas del mayor desastre industrial de la historia recordaron este martes en la ciudad india de Bhopal, en el treinta aniversario de la tragedia, que las secuelas del escape de gas siguen dejando miles de afectados tres décadas después y que aún esperan justicia.BhopalLa fábrica de Bhopal sigue contaminada. Afp Photo

"Queremos justicia", clamaban con pancartas en inglés y en hindi las miles de personas que asistieron hoy a la concentración convocada por las asociaciones de víctimas, junto a fotos como la de un niño muerto que hace treinta años dio la vuelta al mundo y se convirtió en uno de los iconos de su denuncia.

"Había mucha gente, pero más que el número, lo importante es que no se olvide lo que pasó", dijo a Efe el activista Sati Nath Sarangi, del Grupo para la Información y la Acción en Bhopal.

Con este propósito de mantener viva la memoria de lo ocurrido en la madrugada del 2 al 3 de diciembre de 1984, tras la concentración un museo abrió sus puertas junto a la fábrica de pesticidas abandonada de la que salió aquella noche el escape de gas tóxico que el viento esparció por las barriadas de chabolas.

"Es un museo con testimonios orales de los supervivientes y con objetos de los que murieron, el primero de este tipo en la India, puesto en marcha por las propias víctimas y por activistas, sin fondos institucionales", explicó una de sus impulsoras, Shalini Sharma.

Los restos de la fábrica, a la que se puede acceder pese a que sigue contaminada, fueron el escenario junto al que se celebró por la noche una vigilia con velas y en el que este miércoles está convocada una manifestación.

Hace 30 años, la filial india de Union Carbide construida dentro de la ciudad, capital del estado central de Madhya Pradesh, dejó escapar 42 toneladas de isocianato de metilo, lo que causó la muerte de 5.295 personas ese día y en años sucesivos, según la última cifra revisada en 2010 por el Gobierno indio.

Las asociaciones de víctimas elevan a 22.917 la cifra de muertos, además de que 33.781 personas sufrieron lesiones de gravedad y 508.432 han ido padeciendo desde entonces distintas secuelas.El centro de rehabilitación infantil de la organización Chingari Trust atiende a unos 700 niños con estas secuelas "por el consumo de agua contaminada o por transmisión genética de los padres", relató su administrador, Tarun Thomas.

Los niños reciben clases de logopedia o sesiones de fisioterapia y algunos que "entraron a gatas, salieron caminando", afirmó orgulloso Thomas.

El relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas, Baskut Tuncak, en un comunicado, advirtió de que "todos los días nacen nuevas víctimas del desastre, que sufren de por vida problemas de salud".

Instituciones como Sambhavna, que atiende en sus clínicas de manera gratuita a unas 30.000 afectados, criticaron el "patético" tratamiento que reciben las víctimas en los hospitales públicos.

La activista Rachna Dhingra explicó que las cinco asociaciones de víctimas han publicado una lista de reivindicaciones dirigida al primer ministro indio, Narendra Modi, que incluyen que Union Carbide aumente las indemnizaciones y limpie las 350 toneladas de residuos que quedan en la fábrica tres décadas después.

El Gobierno indio anunció hace dos semanas que revisará el incremento de las indemnizaciones a los afectados y hará un nuevo recuento de las víctimas.Las autoridades indias exigen a Dow Chemical, propietaria en la actualidad de Union Carbide, otros 1.200 millones de dólares, mientras que las víctimas piden 8.100 millones.

Union Carbide y el Gobierno del país asiático, que asumió la representación de las víctimas, cerraron en 1989 un acuerdo extrajudicial por el que la empresa pagó 470 millones de dólares.

En el ámbito penal, en 2010 fueron condenados a dos años de cárcel ocho responsables indios de la planta, acusados de muerte por negligencia tras reducir la Justicia india los cargos originales por homicidio culpable.

El propietario de Union Carbide, el estadounidense Warren Anderson, se personó en Bhopal tras el escape, fue brevemente detenido y obtuvo la libertad bajo fianza, y estuvo prófugo de la Justicia india hasta su muerte, en septiembre pasado, a los 92 años de edad.

Un muñeco con su cara fue quemado durante los actos organizados en Bhopal en este aniversario.

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Leer también: Bhopal, 30 años sin justicia. Por Javier Moro*. elmundo.es. 03/12/14. Warren Anderson, el presidente de Union Carbide, el hombre más buscado en Bhopal, ha muerto en septiembre pasado a los 92 años, unos meses antes del 30º aniversario del mayor accidente industrial de la historia. Los muros de la ciudad siguen llenos de pintadas vengativas que piden su ahorcamiento y, cada aniversario de la noche fatídica del 2 al 3 de diciembre de 1984, cuando una nube de gas tóxico se escapó de la fábrica y mató a miles de personas, su efigie acaba en llamas. La orden internacional de arresto por "homicidio culpable" lanzada contra él en 1992 a través de Interpol nunca se cumplió a pesar de haber sido localizado en agosto de 2002 en Bridgehampton, a las afueras de Nueva York. Pasaba los inviernos con su mujer Lillian en Miami.Miembros de asociaciones de víctimas del drama de Bhopal piden...Miembros de asociaciones de víctimas del drama de Bhopal piden justicia. Afp

En junio de 2002, bajo instrucciones del Gobierno indio, el CBI (Central Bureau of Investigation -el equivalente indio al FBI norteamericano-) solicitó ante el tribunal de Bhopal modificar los cargos presentados en su día contra Warren Anderson de "homicidio en grado de culpabilidad" a "negligencia", iniciativa que supuso una tremenda sorpresa. La acusación por negligencia sólo acarrea una pequeña multa. Era un intento más de librar a Anderson del procedimiento de extradición a la India.

"Esta modificación en los cargos significa un nuevo crimen contra las víctimas de Bhopal," declaró Satinath Sarangi, conocido como "Sathyu", antiguo ingeniero mecánico que lleva 30 años dedicando su vida a aliviar los sufrimientos de los supervivientes de la tragedia. "Si no se ha cometido crimen alguno, ¿cómo podemos esperar un castigo justo?".

Un acontecimiento espiritual sin frutos

Poco tiempo después de presentar la solicitud, Sathyu se trajo a las líderes de dos organizaciones de supervivientes, Tara Bai y Rashida Bee, ambas víctimas del gas, a Nueva Delhi para llevar a cabo una huelga de hambre indefinida de protesta frente al Parlamento. Tara Bai, de 48 años, estaba embarazada de tres meses en el momento del accidente. Perdió su hijo al huir de la nube letal. El gas quemó sus pulmones. Ha sido incapaz de quedarse embarazada de nuevo y padece una deficiencia respiratoria permanente, ceguera parcial y desórdenes neurológicos. Su compañera Rashida Bee, de 58 años, perdió a cinco miembros de su familia durante la noche fatal. A pesar de su semi-ceguera, está al frente de una de las organizaciones de supervivientes más activas. En el año 2000, lideró la famosa marcha de las mujeres de Bhopal, cuando cientos de víctimas del gas caminaron casi mil kilómetros de Bhopal a Delhi, con los niños a cuestas, para manifestar frente al Parlamento por el respeto a los derechos de las víctimas. Otros huelguistas del hambre pronto se unieron al trío. Todos eran veteranos de un incansable combate por la justicia. Día tras día, bajo el tórrido sol de verano, cientos de supervivientes llegaron de Bhopal en tren y en autocar para apoyar a los manifestantes. Periodistas, líderes políticos y sindicales, personalidades de todo tipo rodearon pronto al patético grupo tumbado en la acera sobre esterillas, sobreviviendo con botellas de agua y rodajas de limón. Como siempre en la India, la aventura se convirtió en un acontecimiento espiritual. Pero no consiguieron nada.

Una corta alegría

El 28 de agosto de 2002, las víctimas de Bhopal y sus seguidores creyeron en la victoria cuando el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Bhopal anunció que los cargos contra Warren Anderson no serían modificados, y que el Gobierno indio debería acelerar el procedimiento de extradición para que sea juzgado en la India. Miles de habitantes de la ciudad mártir salieron a la calle a bailar y a gritar su alegría. Pero fue una alegría de corta duración. Las repetidas peticiones de extradición, en 2005, 2008 y 2010, nunca fueron atendidas. La última, el 28 de abril de 2011, también ha sido ignorada por el Departamento de Justicia norteamericano.

A lo largo de estos últimos años, ha habido innumerables marchas de protesta, sobre todo para forzar al Gobierno indio a conseguir que la multinacional norteamericana Dow Chemical, ahora propietaria de Union Carbide, asuma la responsabilidad de la difunta empresa en asuntos relativos al tratamiento médico de las víctimas y a los perjuicios medioambientales. Nuevas pruebas de contaminación realizadas por Greenpeace alrededor de la fábrica han revelado una situación cada vez más alarmante. Los cientos de toneladas de vertidos tóxicos dejados por Union Carbide en su fábrica abandonada han contaminado los recursos acuíferos subterráneos de más de 50.000 habitantes que viven en la vecindad inmediata de las estructuras metálicas oxidadas de la vieja instalación de Carbide. El agua sigue teniendo un color amarillento y uno de sus efectos es el de provocar la infertilidad en las mujeres.

En mayo de 2012, las víctimas vieron un rayo de esperanza cuando la Corte Suprema ordenó a las autoridades municipales de Bhopal que se proporcionase agua potable en el vecindario de la fábrica en un plazo de tres meses. "Llevar agua limpia y potable a varios miles de personas no es algo tan difícil de conseguir", declaró Rachna Dingra, del grupo de víctimas nombradas por el gobierno para monitorizar el asunto. "El Gobierno lo hace constantemente en todo el Estado. Es una cuestión de voluntad política y de la propensión que tiene el Gobierno de ignorar a los pobres".

Los pobres, sin derecho a Justicia

Ignorar a los pobres. Ése es el drama de Bhopal. Si el 3 de diciembre de 1984 el viento hubiera soplado en otra dirección y la nube tóxica se hubiera abatido sobre barrios pudientes, el resultado no sería la inacabable tragedia que es hoy. Treinta años después, sigue sin hacerse justicia… Los pobres de Bhopal no han tenido derecho a su ‘Nuremberg’ porque son tan pobres que gobiernos y corporaciones los juzgan prescindibles. Un hombre cuya vida fue destrozada por el escape de gas, me confesó al final de una entrevista: "Ni siquiera ha venido nadie a disculparse".

Hoy en día, entre 120.000 y 150.000 vecinos están batallando contra enfermedades crónicas de los pulmones, del cerebro, de los ojos, del sistema reproductivo y de la mente, depresión y ansiedad siendo las más comunes. La clínica Sambhavna, fundada por Sathyu, y que trata exclusivamente a los afectados por el gas y por la contaminación del agua, recibe unos 200 pacientes al día, muchos con ataques de pánico, problemas de piel, irregularidades menstruales o dolores articulares. Es la única esperanza para las víctimas y sus descendientes, porque Bhopal, a diferencia de otras catástrofes, no termina nunca.

Treinta años después, cientos de niños siguen naciendo con malformaciones terribles en las zonas limítrofes de la fábrica. Como Dow Chemical continua escondiendo la información sobre la composición de los gases que provocaron el accidente con la excusa de ser ‘secreto industrial’, no se ha podido establecer un protocolo de curación para tratar el síndrome del envenenamiento. Es decir, que por razones estrictamente legales destinadas a proteger a la empresa responsable, se priva a las decenas de miles de víctimas de la posibilidad de mejorar su salud, y de tener justicia.

Hay esperanza de que la situación mejore. Al final de la huelga de hambre que las víctimas hicieron en Delhi el mes pasado, un portavoz del gobierno les aseguró que aumentaría la compensación económica a las víctimas y que pondría todos los recursos científicos disponibles para encontrar una curación contra el síndrome de envenenamiento de Bhopal. ¿Será verdad esta vez? ¿O será otra de tantas promesas vacías para acallar a las pobres víctimas? Quizás este nuevo Gobierno indio se haya dado por fin cuenta de que mientras no se haga un mínimo de justicia ni se reconozca el mal causado, la herida de Bhopal, una herida en la piel de la humanidad, seguirá supurando.

*Javier Moro es autor, junto a Dominique Lapierre, del libro Era medianoche en Bhopal (Planeta, 2001).

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Ampliar con: India recuerda su mayor tragedia industrial: el desastre de Bhopal. Tres décadas más tarde, la pesadilla sigue presente entre sus habitantes. Por Victor Olazábal. elmundo.es. 03/12/14. 

  • El 3 de diciembre de 1984 una nube toxica invadió la capital de Madhya Pradesh
  • El Gobierno cifró los muertos en 5.000, pero asociaciones de víctimas hablan de 25.000
  • La fábrica, ahora abandonada y en manos del gobierno, es un esqueleto oxidado
  • Trescientas toneladas de residuos tóxicos anidan todavía en su interior
  • El agua de muchos barrios continúa contaminada
  • Galería de imagenes: La tragedia según Magnum


Una vela por cada víctima. Una foto por cada familiar perdido. Un cartel por cada demanda. Los habitantes de Bhopal recuerdan estos días con vigilias silenciosas la tragedia que situó esta ciudad india en el mapa mundial hace 30 años por sufrir uno de los peores desastres industriales de la historia.

La madrugada del 3 de diciembre de 1984 una nube toxica invadió la capital del estado de Madhya Pradesh, en el centro del país. La fábrica de pesticidas de la empresa estadounidense Union Carbide sufrió un escape de gas mortal que se llevó la vida de prácticamente todo aquel que encontraba a su paso. Mucha gente estaba durmiendo a esa hora y no tuvo tiempo de escapar. Según las cifras oficiales del Gobierno, murieron 5.000 personas. Las asociaciones que dan apoyo a las víctimas suben esa cantidad a 25.000 y hablan de 500.000 afectados con distintas incapacidades.

Tres décadas más tarde, la pesadilla de Bhopal está presente entre sus habitantes. Ayer, víspera del aniversario, las víctimas inauguraron un museo para recordar con fotos y testimonios de supervivientes un hecho que no entra en los libros escolares indios, según denuncian las asociaciones de afectados.

Esqueleto oxidado entre vegetación salvaje

Un total de 150.000 personas siguen pagando sus consecuencias. La fábrica, ahora abandonada y en manos del Gobierno, es un esqueleto oxidado entre vegetación salvaje. Trescientas toneladas de residuos tóxicos anidan todavía en su interior. El agua de muchos barrios continúa contaminada desde que Union Carbide vertiese restos químicos en estanques mal diseñados que filtraron el líquido al subsuelo y al suministro de agua de las zonas más pobres de la ciudad. Ese agua es utilizada por miles de familias para beber, cocinar o lavar la ropa. Su consumo ha provocado enfermedades crónicas como desórdenes alimenticios y menstruales, malformaciones físicas, problemas respiratorios y de estómago o parálisis.

Las nuevas generaciones no se salvan. Y ya van tres. "Hace un mes nació un niño sin un brazo y sin una oreja. Murió nada más nacer. Hasta el día de hoy siguen naciendo con defectos de nacimiento porque sus padres estuvieron y están expuestos al agua contaminada y no hay facilidades médicas para ellos", afirma a este diario Rachna Dhingra, del Grupo de Información y Acción de Bhopal, una de las organizaciones que dan asistencia a las víctimas.

En muchos casos sus padres sufren alguna discapacidad física por el gas, de modo que no pueden trabajar. "No tienen dinero suficiente porque no tienen ingresos y deben elegir entre medicarse o comer", añade esta activista. Según las asociaciones de afectados, el 93% de los supervivientes recibió en 1989 unos 300 euros de compensación, la única ayuda hasta ahora. El Gobierno anunció el mes pasado que aumentará esa cifra y que realizará un nuevo conteo de víctimas.

Para estos grupos esa decisión no es suficiente. Demandan también que la empresa Dow Chemical, que compró Union Carbide hace 13 años, limpie la zona de la fábrica para que las familias no sigan consumiendo agua en mal estado. Pero esta compañía defiende que no tuvo nada que ver con aquel desastre. Por eso evita las citaciones judiciales en el eterno proceso legal que sigue en marcha. La última, hace pocas semanas. "Dow Chemical se está burlando una vez más de las decenas de miles de víctimas y sobrevivientes de la peor catástrofe industrial de la India", dijo entonces Shailesh Rai, Director de Programas de Amnistía Internacional en India, en un comunicado.

El abandono de los ciudadanos

Los activistas consideran que el Gobierno indio no ha actuado con la suficiente consistencia en este proceso. "En estos 30 años, el Gobierno ha protegido a las corporaciones y ha abandonado a la gente", señala a este diario Satinath Sarangi, uno de los activistas indios más reconocidos en esta lucha, que además denuncia que no existe un programa público de rehabilitación médica, social y económica. Para su colega Dhingra es evidente que la vida y la salud de la gente no son importantes cuando se tienen en cuenta los beneficios.

Ambos creen que este aniversario es "un examen" para el primer ministro Narendra Modi, a quien dirigen sus demandas. Quieren que el mandatario exija a las compañías -especialmente las extranjeras- que respeten las normas y los derechos humanos en India y que presione al Gobierno de Estados Unidos para que Dow Chemical asuma sus responsabilidades.

Mientras tanto, la situación de los vecinos de la planta de pesticidas está lejos de mejorar. "Si no se limpia la contaminación existente, el número de afectados por el legado tóxico de Union Carbide seguirá creciendo", señaló recientemente Baskut Tunkat, el enviado especial de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Vertidos Tóxicos.

Según las organizaciones de derechos humanos, las 14 comunidades afectadas han pasado a ser 22, aunque celebran que ya llegue agua potable a prácticamente todas estas zonas. "Viven entre veneno, pero al menos ya no lo beben", dice Dhingra.

La decisiva dirección del viento

Lo confirma un joven que lleva 28 años viviendo en la fila de viviendas que hay entre las vías del tren y la fábrica. "Por fin llega agua al interior", cuenta frente a la puerta de su pequeña casa donde, no obstante, la insalubridad es evidente por el agua estancada y llena de basura que tiene a pocos metros de su hogar. El ‘slum’ en el que vive este hombre es el que más sufrió aquella madrugada de 1984. Su destino lo marcó la dirección del viento, que arrastró todo el gas hacia allí.

Los bhopalíes esperan que la gran vigilia que se celebró anoche en el lugar de la tragedia sea la última en la que tengan que reclamar justicia. Cada año piensan lo mismo. Y cada año se dan de bruces con la realidad. "El desastre de Bhopal no ha sido una lección aprendida por las compañías y los gobiernos. Hay pequeños y silenciosos ‘desastres de Bhopal’ cada día en todo el mundo porque sigue habiendo fábricas que contaminan sus alrededores y envenenan a la gente poco a poco", entiende Dhingra, que hace hincapié en que la campaña en la que lleva años luchando no es sólo por la ciudad en la que vive, "se trata de hacer un mundo seguro para todos nosotros".

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Ver video de telesur tv. India conmemora 30 años del desastre de Bhopal

La India conmemoró este martes el 30 aniversario del desastre de Bhopal, exigiendo justicia para las víctimas. Los actos por este nuevo aniversario fueron efectuados junto a las ruinas de la fábrica que aún permanecen contaminadas, realizando una caminata por la zona portando antorchas. Cabe recordar que la madrugada del 3 de diciembre de 1984, una fuga de gas en la fábrica pesticidas de Bhopal causó el mayor accidente industrial de la historia de la India, dejando como saldo más de 5 mil muertos y 4 mil heridos. teleSUR http://multimedia.telesurtv.net/v/ind…