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Prueban hongo acuático como insecticida biológico contra el mosquito transmisor del dengue y cía

20 agosto, 2014
Para combatir el mosquito sin tóxicos. pagina12.com.ar. 20/08/14. Investigadores de la Universidad de La Plata y el Conicet desarrollaron un insecticida biológico para eliminar el mosquito que transmite esos males. Su uso evitaría las fumigaciones contaminantes. Ahora estudian la formulación definitiva para que pueda ser comercializado. Científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) comprobaron que un hongo acuático combate el mosquito transmisor de la fiebre de chikungunya y el dengue. Ya crearon un insecticida biológico que fue utilizado con resultados auspiciosos en distintas pruebas de campo y ahora estudian su formulación definitiva para que pueda ser comercializado y así evitar el uso de insecticidas tóxicos. El descubrimiento se convertiría en un recurso preventivo a la espera de medicamentos antivirales que traten estas enfermedades.Leer relacionado: Comentario sobre la fumigación contra mosquitos descontrolada de Rosario
Prueban hongo acuático como insecticida biológico contra el mosquito transmisor del dengue y cía
Mosquito picando
(Sertox)
El descubrimiento se convertiría en un recurso preventivo a la espera de medicamentos antivirales.
Imagen: Télam
El novedoso desarrollo pertenece a investigadores del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (Cepave), un instituto dependiente de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo (UNLP) y del Conicet. Los científicos crearon este paliativo a partir del hallazgo y la recolección del hongo acuático Leptolegnia chapmanii en charcos de agua de la localidad platense de Melchor Romero.
El larvicida biológico fue testeado en forma positiva en pruebas de campo y en distintas condiciones ambientales, explicó Juan García, quien dirige el proyecto acompañado por Claudia López Lastra. Con este descubrimiento, el control biológico actuará sobre los mosquitos de las especies Aedes aegypti y Aedes albopictus, que transmiten el virus de la chikungunya y el dengue.
El insecticida biológico se encuentra en la etapa de formulación, es decir que resta determinar de qué forma será trasladado a un preparado, de manera que pueda permanecer activo y con fuerza por un tiempo prolongado y de esta forma poder comercializarlo masivamente.
Desde hace años, el Cepave centra sus investigaciones en la búsqueda, identificación y evaluación de los enemigos naturales que afectan las poblaciones naturales de Aedes aegypti, remarcó el investigador. “La finalidad de los trabajos es conocer de qué manera los depredadores (otros insectos o microcrustáceos), los parásitos (nemátodos) y los patógenos (virus, bacterias, hongos y protozoos) afectan las poblaciones de Aedes aegypti para reducir el número de insectos”, explicó.
Asimismo, López Lastra señaló que la idea es determinar “cuál de estos hallazgos tiene posibilidades de convertirse en un insecticida biológico que pueda llegar al mercado para ser utilizado en el control de este mosquito vector y así reducir el uso de insecticidas químicos neurotóxicos”.
En esta región, al Aedes aegypti se lo puede encontrar como larva, pupa o adulto desde septiembre y octubre hasta abril, con un pico poblacional en marzo. La temperatura máxima necesaria para que la larva salga del huevo debe superar los 17 grados centígrados durante varios días.
Si bien aún no se registró la presencia de larvas de Aedes albopictus en esta zona, los huevos de algunas cepas de este mosquito pueden tolerar hasta 10 grados bajo cero, lo que no sucede con el Aedes aegypti.
Estos mosquitos por lo general pican durante las horas del día. Los síntomas comienzan alrededor de 3 a 7 días después de la picadura de un mosquito infectado y los más comunes son fiebre y dolor intenso en las articulaciones. También puede incluir dolor de cabeza, dolor muscular o sarpullidos.
Como no existen aún medicamentos antivirales para tratar la chikungunya y el dengue, la prevención es la única forma de evitar el contagio de estas enfermedades. López recordó que en la actualidad se refuerzan las tareas de prevención mediante la fumigación, el uso de repelentes, de mosquiteros o mallas metálicas en ventanas y puertas, aire acondicionado, ropa tratada con permetrina, limpieza de cacharros y recipientes, entre otros recursos.