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Prohiben en EEUU todas las formulaciones a base de clorpirifos

13 agosto, 2018
Por generar daño cerebral, Estados Unidos prohíbe al insecticida de Dow más usado en el agro argentino. Por Patricio Eleisegui. iprofesional.com. 10/08/18. Un fallo en San Francisco fijó a la EPA un plazo de 60 días para retirar al clorpirifos del mercado. En el país se vende hasta por Mercado Libre.Leer también: Sobre aportes que influyeron en la prohibición del clorpirifos en Argentina (en Salud)
Prohiben en EEUU todas las formulaciones a base de clorpirifos
(Sertox)
Por generar daño cerebral, Estados Unidos prohíbe al insecticida de Dow más usado en el agro argentino
Provoca daño neurológico, sobre todo en niños. Motiva desde la pérdida de inteligencia hasta cambios en la conducta. Incluso a dosis bajas, puede generar trastornos como el autismo. 
La confirmación de tamaña capacidad para generar daño derivó en una resolución de la Justicia estadounidense que, divulgada en las últimas horas, establece la prohibición de venta del insecticida clorpirifos en todo el territorio de la nación norteamericana.
El fallo, establecido por el tribunal de apelaciones de San Francisco, impone a la Agencia de Protección Ambiental (EPA, su sigla en inglés) un plazo de 60 días para retirar del mercado todas las formulaciones a base del pesticida.
El producto en cuestión, un organofosforado que irrumpió en la escena agrícola durante los años 60, y hoy es pulverizado en casi 100 países sobre medio centenar de cultivos diferentes, originó condenas legales en años anteriores.
Por citar un caso, Dow, desarrolladora del clorpirifos, fue multada en 1995 y 2003 por ocultar casi 250 casos de intoxicación con ese agroquímico sólo en los Estados Unidos y continuar publicitando al insecticida como producto “seguro”. En la sumatoria de ambas sanciones, Dow culminó desembolsando a modo de pena más de 2,7 millones de dólares.
Ya en 2011, un estudio concretado por la universidad norteamericana de Columbia vinculaba al insecticida con numerosos casos de niños afectados con retrasos mentales y físicos en zonas cercanas a Nueva York. El fallo actual terminó por confirmar este argumento.
La demostración de la tragedia sanitaria que origina el uso de clorpirifos, tal como acaba de comprobarse en Estados Unidos, adopta un tono más dramático en cuanto se devuelve la vista hacia la Argentina. En concreto, se trata del insecticida más utilizado en la producción agrícola en general.
Residuos de clorpirifos han sido constatados en sendas experiencias científicas llevadas a cabo por especialistas del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIM), dependiente de la Universidad de La Plata, y el CONICET. Desde muestras de agua recabadas en cuencas de la talla del río Paraná hasta producciones de frutas y verduras monitoreadas por el SENASA, el agrotóxico ostenta una presencia que no conoce límites.
A tono con esto, su comercialización se encuentra tan liberada que resulta muy sencillo adquirir formulaciones de clorpirifos a través de portales de comercio electrónico como Mercado Libre. 
Lo decidido ahora por la Justicia de los Estados Unidos, previa constatación médica y científica, ¿tendrá algún efecto sobre las regulaciones para el uso de sustancias peligrosas en la producción de alimentos?
Los antecedentes invitan a suponer que no habrá cambios a favor de la salud pública. El dictamen de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el herbicida glifosato y su relación con el cáncer fue descartado de plano por las autoridades nacionales. 
Lo mismo cuenta para la atrazina –prohibida en Europa desde comienzos de 2000–, el insecticida carbaril –de uso vetado en Gran Bretaña, Alemania, Suecia, Dinamarca y Austria, entre otros países, por generar cáncer–, el fungicida iprodione –de aplicación prohibida sobre frutas en Estados Unidos desde 1996– o el insecticida novaluron –sacado de circulación en casi toda Europa en 2011–.
La decisión legal ahora fijada en los Estados Unidos obliga pensar en el rol de los jueces argentinos, la existencia o no de reacción, ante la impostergable necesidad de garantizar la seguridad sanitaria en todo el territorio nacional.
______________________________________________________________________________________________________________________________Leer también: La prohibición de los clorpirifós. Por Raúl A. Pérez Rivera. elnuevodia.com. 14/08/18. Los clorpirifós son pesticidas derivados de un gas que afecta el sistema nervioso, desarrollado en la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Su uso comercial inició en la década del sesenta y se ha expandido a casi todo planeta.
A estos químicos se les considera insecticidas de espectro amplio por la gran cantidad de insectos que puede matar, incluidas las abejas. El compuesto inhibe una enzima que se le conoce como que acetilcolinesterasa, que causa que el animal muera por el colapso de su sistema nervioso. Al presente se usa para tratar plagas que atacan a más de 50 especies de plantas como cítricos, maíz y cerezas. Sólo en EE.UU. se usan más de cinco millones de libras cada año.
En una investigación de la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA) se determinó que afectaba de forma negativa a 1,778 de los 1,835 organismos considerados en el estudio, en particular a peces, anfibios y aves. Otro estudio encontró que su principal producto de degradación en el ambiente, clorpirifos oxon, era aún más tóxico para los animales.
En la década de 1990, se comenzó a sospechar sobre el efecto tóxico del químico sobre los humanos. En 1995, la EPA multó a la compañía productora por no informar 249 casos de intoxicación por el uso del pesticida. En 2001, se prohibió el uso de los clorpirifós en hogares y lugares donde niños pudieran estar expuestos. Un estudio realizado la Universidad de California (Berkeley) determinó en 2012 que el 87% de las muestras de sangre de cordón umbilical analizadas de bebés recién nacidos contenía niveles detectables de clorpirifós.
En 2015, científicos que trabajaban para la EPA propusieron prohibir el uso del pesticida en cultivos de plantas que se utilizaran como alimentos, por su potencial peligro para la salud, en particular el desarrollo del sistema nervioso y la capacidad de aprendizaje de niños.
Sin embargo, en 2017, el jefe de la EPA, Scott Pruitt, revirtió la orden. Dijo que estudios previos descansaban en aplicaciones noveles de incertidumbre, lo que no permitía conclusiones válidas. Su decisión fue muy criticada y el caso llegó a corte. Recién, el Circuito de Apelaciones de Boston determinó que la EPA no podía defender adecuadamente su decisión de no tomar acción sobre la prohibición del uso del químico. Resolvió que la EPA violaba la ley “Federal Food, Drug and Cosmetic Act”.
Esta decisión aplica a la isla, por lo que el gobierno debe tomar medidas para que se prohíban aquí los clorpirifós.