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Parece que el consumo de cigarrillos electrónicos engancha todavía más que los clásicos

17 abril, 2015
Los fumadores de cigarrillos electrónicos tienen más dificultad para dejarlo.  elmundo.es. 17/04/15. A pesar de que se proponían como un paso previo para dejar el tabaco, parece que el consumo de cigarrillos electrónicos engancha todavía más que los clásicos. Así lo constata un estudio que ha evaluado a 1.000 fumadores durante un año. Y no sólo eso, otra investigación alerta del riesgo que suponen los saborizantes, pues algunas marcas superan los límites recomendados, lo que genera una irritación respiratoria.Leer relacionado, Recordatorio: desde el 2011, está prohibida en la Argentina la venta del cigarrillo electrónico
Parece que el consumo de cigarrillos electrónicos engancha todavía más que los clásicos
Cigarrillo electrónico en uso
Un hombre fumando un cigarrillo electrónico.Un  hombre fumando un cigarrillo electrónico. ALBERTO DI LOLLI EL MUNDO
Según un equipo de médicos de la Universidad de California los usuarios de e-cigars tenían un 59% menos de probabilidades de dejar de fumar tabaco normal que aquellos que no vapeaban. Ni siquiera les ayudaba a reducir el consumo de cigarrillos convencionales. De hecho, eran un 49% menos propensos a disminuir el número de los mismos.
Los cigarrillos electrónicos lideran desde hace tiempo un acalorado debate entre sus detractores y sus defensores, quienes argumentan que ayudan a dejar de el tabaco tradicional. Sin embargo, dados los resultados del estudio que la revista American Journal of Public Health ha hecho público esta semana, esta afirmación es errónea.
"Necesitamos más investigación para explicar por qué no lo consiguen. Una hipótesis es que los vapeadores reciben dosis de nicotina a través de los cigarrillos electrónicos", apunta Wael Al-Delaimy, autor del trabajo y profesor de salud pública global en el departamento de medicina de familia y salud pública de la Universidad de California. Aunque este producto no contiene tabaco, señalan los expertos, los usuarios exhalan una mezcla de compuestos orgánicos volátiles, metales pesados y partículas ultrafinas con nicotina.
Al-Delaimy apuesta por presentar este estudio a la Agencia Americana del Medicamento (FDA) y otros organismos reguladores, con el objetivo de sumar evidencias que apoyen el desarrollo de una normativa más estricta. El año pasado, por ejemplo, Los Ángeles decidió someter a este nuevo tipo de cigarrillo al mismo régimen que el tabaco. Es decir, está prohibido usarlos en la calle, parques, restaurantes, bares y en la mayoría de los lugares de trabajo. Según un reciente informe del Departamento de Salud Pública californiano, los e-cigars "constituyen una amenaza para la salud", sobre todo para los niños, por lo que deben ser regulados como los productos de tabaco. Señala que emiten sustancias químicas cancerígenos y que adicionan a la nicotina, aunque aún falta investigaciones sobre sus efectos a corto y largo plazo.
Sustancias aromatizantes
Además de estas sustancias peligrosas para la salud, otra investigación publicada esta semana en la revista Tobacco Control ha encontrado también que los niveles de los productos químicos utilizados para dar sabor a algunas marcas de líquido de los cigarrillos electrónicos superan los límites de exposición recomendados, hasta el punto de causar irritaciones respiratorias.
Un equipo de expertos de la Universidad de Portland (Oregón, EEUU) analizó los productos químicos aromatizantes de dos marcas desechables de un solo uso en sabores diferentes de tabaco, mentol, vainilla, cereza y café y los mismos sabores en botellas de relleno, además de chocolate/cacao, uva y manzana, entre otros.
Utilizando una tasa de consumo de alrededor de 5ml/día, afirman los investigadores, habría una exposición al doble de los límites de exposición recomendados de benzaldehído y vainillina con los productos analizados. "Además, se pueden generar productos de degradación tóxicos por reacción de los productos químicos de sabor a las altas temperaturas presentes al consumirlos", advierten los autores del trabajo. A su juicio, se necesitan normas que incluyan un listado de los ingredientes obligatorios (estos no suelen aparecer en el etiquetado) y límites a los niveles de ciertos aromatizantes".
Son precisamente aspectos como los sabores los que atraen el interés de los jóvenes que nunca han fumado. Según otra publicación de la revista Bristish Medical Journal Open, basada en dos encuestas realizadas en Reino Unido (en 150 escuelas de Gales, con casi 11.000 niños) en 2013 y 2014, entre los 10 y 15 años, el consumo de cigarrillos electrónicos al menos una vez era más común que haber fumado un cigarrillo convencional.
El 5,8% de los menores entre 10 y 11 años había probado los cigarrillos electrónicos mucho más que los que habían probado el tabaco (1,6%). La proporción era mayor (12,3%) en los adolescentes entre 11 y 16 años. Sin embargo, sólo el 1,5% de los menores entre 11 y 16 años admitía un consumo regular, es decir, pocos se convertían en consumidores habituales.

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Leer también relacioando: Cigarrillo electrónico: ¿solución o amenaza?  derf.com.ar. 18/04/15. Más allá de que se promocionara como una herramienta para dejar de fumar, un nuevo estudio advierte que el cigarrillo electrónico puede ser más adictivo que el tradicional. Más allá de que se promocionara como una herramienta para dejar de fumar, un nuevo estudio advierte que el cigarrillo electrónico puede ser más adictivo que el tradicional. A su vez, otra  investigación alerta sobre el riesgo de los saborizantes.Según un equipo de la Universidad de California, que publicó sus conclusiones en la revista American Journal of Public Health, los usuarios de estos dispositivos tenían un 59% menos de chances de dejar el tabaco normal que aquellos que no vapeaban y además ni siquiera los e-cigars ayudaba a reducir el consumo de sus pares tradicionales.
Otro trabajo publicado en Tobacco Control y citado por el diario El Mundo alertó que los niveles de los productos químicos utilizados para dar sabor a algunos de los líquidos de los cigarrillos electrónicos superan los límites de exposición recomendados, hasta el punto de causar irritaciones respiratorias.
Desde la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), alertan que el líquido que contienen estos dispositivos es altamente tóxico y se recomienda evitar el contacto con piel y mucosas así como mantenerlo fuera del alcance de los niños, “ya que la nicotina es un potente veneno y se han descripto algunas muertes infantiles por su ingestión”.
El cigarrillo electrónico como método para dejar de fumar es, desde hace ya algunos años, un tema controversial a nivel global. Su comercialización en Argentina está prohibida desde 2011.
“Se trata de un aerosol que se aspira y produce vapor caliente, con sustancias muy parecidas al cigarrillo pero en cantidades o dosis mucho menores. Pero no sabemos qué pasa cuando alguien lo consume a largo plazo. Lo que sí sabemos es que el vapor contamina el aire ambiental porque tiene casi las mismas toxinas que el cigarrillo común. De hecho, se encontraron elementos carcinogénicos en el vapor. Pueden tener o no nicotina, pero hasta ahora la OMS no se expidió respecto a la seguridad del cigarrillo electrónico para la salud y su eficacia para dejar de fumar”, explicó la doctora Cristina Borrajo, Presidente de la AAMR.
En concordancia con las nuevas investigaciones, Borrajo indicó no hay certeza sobre su eficacia como método para abandonar la adicción.