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Mercurio y autismo, sin relación II

15 septiembre, 2010
Estudio no halla relación entre mercurio en vacunas y el autismo. buenasalud. 14/09/10. Por Frederik Joelving.Reuters Health.  Un nuevo estudio gubernamental realizado en Estados Unidos se suma a las evidencias de que el timerosal, un conservante con mercurio presente hasta hace poco en muchas vacunas, no eleva el riesgo infantil de desarrollar autismo. La investigación demuestra que los niños que estuvieron expuestos a altos niveles de ese conservante porque se les aplicaron vacunas cuando eran bebés o sus madres las recibieron durante el embarazo, no eran más propensos a desarrollar dos subtipos del autismo."Esto debería tranquilizar a los padres que cumplieron con el calendario de vacunación recomendado", dijo el doctor Frank Destefano, director de la Oficina de Seguridad de las Inmunizaciones de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC), y autor principal del estudio. Sigue…
Mercurio y autismo, sin relación II
Mercurio
(Sertox)
El médico británico Andrew Wakefield planteó hace una década la relación entre las vacunas y el autismo. Desde entonces, su estudio sobre 12 niños recibió críticas y la revista que lo había publicado lo retiró a comienzos de este año.

En el camino, el tema generó un debate mundial entre los científicos y temor en muchos padres, que optaron por no utilizar vacunas recomendadas, como la que protege del sarampión, paperas y rubeola. Aparecieron, entonces, brotes de las tres enfermedades.

Una preocupación era si el timerosal influiría en la aparición del autismo, una enfermedad que afecta a uno de cada 110 niños de Estados Unidos, según los CDC. La mayoría de los científicos consideran que el autismo es un trastorno del desarrollo de origen genético.

Los trastornos del espectro autista van desde el leve Síndrome de Asperger hasta el retraso mental grave y la discapacidad social, y no existe una cura ni un buen tratamiento.

El equipo de los CDC utilizó datos de niños nacidos en Estados Unidos entre 1994 y 1999, y afiliados a uno de tres planes de administración de seguros de salud. Los autores identificaron a 256 niños con un trastorno del espectro autista y los compararon con 752 niños sanos, de la misma edad y sexo.

Independientemente del momento de la exposición (antes de nacer o en los primeros años de vida), el equipo no halló un aumento del riesgo de que los niños desarrollaran alguno de esos trastornos.

De hecho, los chicos que habían estado expuestos al timerosal entre el nacimiento y los 20 meses de edad tenían posibilidades levemente inferiores de desarrollar la enfermedad, aunque el equipo no pudo explicar ese resultado.

"Es un estudio que nos tranquiliza -dijo el doctor Michael J. Smith, pediatra de la Escuela de Medicina de la University of Louisville, de Kentucky, que no participó del estudio.

"Los datos prueban que una persona pudo recibir una vacuna con timerosal y no debe preocuparse. No existe una prueba confiable" de la relación entre las vacunas y el autismo, añadió Smith.

Fuente: Pediatrics, online 13 de septiembre del 2010. Ver en inglés.