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Medicamentos ‘truchos’: problema creciente y global

12 mayo, 2008
El nuevo mercado de las falsificaciones.El número de medicamentos falsificados ha aumentado un 800% en seis años. elmundo.es. 12/05/08. El codiciado y nuevo objeto de deseo de los falsificadores no es el último modelo de bolso de Louis Vuitton ni la colección de gafas de marca para el verano. En la actualidad, lo más cotizado en este lucrativo negocio son los fármacos.Ver significado de "trucho" en noticia previa.
Medicamentos 'truchos': problema creciente y global
Laboratorio clandestino
El codiciado y nuevo objeto de deseo de los falsificadores no es el último modelo de bolso de Louis Vuitton ni la colección de gafas de marca para el verano. En la actualidad, lo más cotizado en este lucrativo negocio son los fármacos. Según datos de la FDA (la Agencia estadounidense para el control de los medicamentos) el número de medicinas falsificadas ha aumentado un 800% entre los años 2000 y 2006.
Tras el último caso que ha salido a la luz, el escándalo de la heparina contaminada –que causó la muerte de 81 personas-, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que los fármacos falsificados "suponen un problema creciente y global frente al que hay que tomar medidas".
El porqué alguien podría haber contaminado intencionadamente un fármaco, como parece que ha ocurrido con la heparina, es algo que aún no está claro, pero un editorial sobre el tema que publica la revista ‘The Lancet’ apunta algunos de los motivos. Lo primero que destaca es que "el hecho de que el sulfato de condroitina, la sustancia encontrada, sea estructuralmente similar a la heparina pero 100 veces más barata puede estar detrás de todo el escándalo".
El mercado negro y las falsificaciones de fármacos, que ponen en peligro la vida de las personas, no es un argumento de película sino una realidad cada vez más frecuente. En los países en vías de desarrollo, donde los sistemas reguladores de los medicamentos son poco rigurosos o, incluso, inexistentes, se estima que entre el 10% y el 30% de estos productos son falsificados. En concreto, los antimaláricos son los fármacos preferidos por quienes se dedican al negocio.
Los métodos utilizados para adulterar las medicinas varían de unos productos a otros, pero la tiza y las sustancias químicas, algunas de ellas mortales, son de las más usadas. La OMS señala además que el problema es cada vez más difícil de combatir, porque los falsificadores usan técnicas muy sofisticadas que logran pasar sin dificultad los controles. Los envases y las letras de las medicinas son tan idénticas a las originales, que a simple vista es imposible adivinar que se trata de una falsificación.
48.500 millones de euros en juegoEl Centro para las Medicinas y el Interés Público de EEUU estima que la venta de fármacos falsos alcanzará un volumen de negocio cercano a los 75.000 millones de dólares (unos 48.500 millones en euros) en 2010. Dado que esta cifra va a animar aún más a los delincuentes que se dedican a esto, los organismos internacionales se preguntan qué hacer al respecto.
La Asamblea Mundial de la Salud adoptó una resolución contra la falsificación de fármacos en 1988 y, sólo en 2006, el organismo presionó para que la teoría y el compromiso escrito sobre papel se llevara a la práctica. No obstante, la OMS reconoce que la mayoría de sus estados miembros está haciendo muy poco para acabar con este negocio.
De hecho, en muchos países, la falsificación de medicinas no está considerada como un delito y, en los casos en los que sí lo es las penas para los culpables son bastante blandas. Por ejemplo, en el Reino Unido falsificar una camiseta de marca es un delito que se castiga con una condena mucho mayor que si lo que se ha falsificado es un medicamento.
La revista ‘The Lancet’ concluye que las autoridades deberían trabajar en colaboración con las aduanas, la policía, los científicos, los profesionales sanitarios, la OMS e, incluso, la INTERPOL, para mejorar su lucha contra la falsificación. "El compromiso de los gobiernos en este tema es esencial", dice el editorial.
Asimismo, indica que la industria farmacéutica también tiene su rol, ya que tendría que bajar los precios de sus productos en los países más pobres. También recoge que se debería requerir legalmente a las compañías farmacéuticas que informen a las autoridades sobre todos los casos sospechosos de falsificación, algo que en la actualidad es voluntario.