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Más sobre Payco y otros yuyos en Uruguay

16 junio, 2008
Hierba mala puede ser fatal. Elpaísdigital. 15/06/08. Un niño murió por exceso de Paico. Salud Pública alertó a la población sobre el peligro de consumir yuyos que se venden en calles y ferias, sin control sanitario. | No es La planta natural de por sí lo que intoxica o daña el organismo; el mal lo provoca la automedicación o el abuso.
 Ver noticia previa relacionada: El payco mata.
El año pasado, un niño de 10 años murió en Tacuarembó por sobredosis de Paico, un té que se utiliza a grandes rasgos con fines digestivos y estomacales. Hace cuestión de un mes, el Ministerio de Salud Pública lanzó un alerta sobre el consumo de ese yuyo y exhortó a la población a que no se consumiera esa hierba o cualquier otra sin indicación médica.

Más allá de que está prohibida la venta de plantas medicinales (por más naturales que sean) en calles y ferias, esa reglamentación no se cumple. Y ahí llegan las graves consecuencias, incluso con casos fatales como el que se registró en Tacuarembó.

El 1% de las consultas que recibe el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico de la Facultad de Medicina, del Hospital de Clínicas (CIAT), están relacionadas con el consumo de yuyos y hierbas supuestamente naturales. El 84% de esas llamadas anuales (516 entre 2000 y 2006) involucran a niños de entre seis meses y un año.

De las consultas recibidas por el CIAT, las situaciones más preocupantes derivan de plantas como el Anís Estrellado y el Culé, que se otorga a bebés con el objetivo de disminuir los gases. Sin embargo, un uso inadecuado de las mismas puede terminar en intoxicación e internación, sacándola barata.

La otra hierba que resulta dañina en muchas ocasiones es la Ruda, que consumen mujeres jóvenes y embarazadas, quizás con fines paliativos para favorecer el flujo menstrual, pero que con un uso abusivo puede provocar desde abortos hasta la muerte.

Se sabe, por ejemplo, que de las más de 500 llamadas que se recibieron en el CIAT, el 10% correspondieron a plantas utilizadas con fines abortivos.

Asimismo, los tés digestivos, que prefieren especialmente los adultos mayores, tampoco serían convenientes en forma extralimitada, según señalaron los expertos.

Para prevenir justamente males mayores, la cartera sanitaria tiene prohibida la venta de plantas medicinales en calles y ferias (Ley 34.059 de 1957), que son donde generalmente se comercializan -invocando que son "naturales"- y que terminan con intoxicaciones de diferentes grados. Lamentablemente, la norma no se cumple, con sus derivaciones problemáticas.

"Casi todos esos yuyos son extraídos de plantas y árboles de baldíos o jardines sin ningún tipo de control previo, y no están certificados por el Ministerio de Salud Pública", explica la doctora Salomé Fernández, asistente del CIAT. "En pocas palabras, se arrancan, se colocan en bolsitas y se venden", agrega, aclarando que quizás detrás de esa comercialización no exista mala intención, sino que carecen de formación botánica o médica. "Desconocen, por ejemplo, si quien la compra tuvo o tiene alguna patología, así como si toma o no cierto medicamento, algo fundamental ya que su consumo debe ser evaluado de acuerdo a su estado de salud", agrega Fernández.

Para ejemplo basta la anécdota que narra María Julia Ba-ssagoda, docente de botánica de la Facultad de Química de la Universidad de la República y coautora del libro Yuyos. Usos racional de las plantas medicinales: "Hace poco, el CIAT nos envió para identificar una planta que dos personas habían adquirido en la feria. Les vendieron Palán Palán por Savia, que era lo que ellos buscaban. El Palán es una planta de apariencia similar pero que tiene alcaloides, que es un aminoácido fuerte que produce intoxicación".

OTRAS CONSECUENCIAS. Por supuesto que los casos que derivan en intoxicaciones o muerte son los menos. Pero sí está claro que el consumo de la mayoría de las plantas que se venden en puestos callejeros pueden traer aparejadas otras consecuencias para el organismo: vómitos, dolores de cabeza, diarrea, problemas circulatorios, renales, neurológicos. "Muchos creen que porque las hierbas son naturales no producen daño, y no es así", advierten los expertos.

Bajo la excusa de mitos erróneos, indica Salomé Fernández del CIAT, la población abusa de los yuyos y hierbas, y tiende a automedicarse. No sólo ingieren la hierba que ellos (y no un especialista) consideran que puede sanar o mejorar su dolor, sino que suelen mezclarlas con otras dos o tres, en una sola infusión, lo cual ocasiona problemas al organismo.

Un dato a tener muy en cuenta, indica la experta en botánica, María Julia Bassagoda es que: "Cada planta tiene su principio activo, al hervirse con otra sin receta médica o conocimiento, la infusión que se obtiene puede ser tóxica, tanto en el caso de las que están certificadas como las que no, aunque con estas últimas los riesgos pueden ser mayores".

Ningún experto es contrario a la venta de plantas medicinales en calles y ferias, sólo advierten que debe regularse. "La salud está en juego", dicen enfáticamente.

BUENAS NOVEDADES. Que no se puedan consumir aquéllas que se venden de manera libre y sin control, no significa que todas las hierbas medicinales provoquen trastornos ni mucho menos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), dos tercios de la población mundial las utiliza sin ningún tipo de problema. La OMS las define como sustancias terapéuticas complementarias a la medicina tradicional (siempre y cuando estén sometidas a controles sanitarios), útiles para alivianar diversas dolencias. Hay que saber además que según un estudio de la misma organización, "cerca del 25% de los medicamentos prescritos son de origen vegetal y que 121 sustancias activas provenientes de plantas se utilizan en la terapéutica", según consta en una cita del libro Yuyos.

En Uruguay, las herboristerías cuentan con su respectiva inspección del Ministerio de Salud Pública, y por lo tanto, lo que allí se vende puede consumirse sin riesgos, aunque por supuesto siempre está en quien la compra si abusa o no de la planta.

"Las hierbas se consumen por diferentes motivos, ya sea para tomar una infusión, por simple placer (son más sanas que el té negro) o porque alguna sea efectiva para cierta dolencia. Ninguna de las que se vende hace mal por sí misma. Lo importante es saber cómo consumirla y prepararla, porque de eso dependen los efectos positivos o nocivos", indica Josela Mazza, responsable de la herboristería Tierra Madre.

Si una persona, por ejemplo, ingiere más de un litro de té medicinal por día, durante más de un mes, a la corta o a la larga, le producirá daños en el organismo. Ni que hablar si se hierven los yuyos y se dejan reposar en una jarra por 24 horas, con el objetivo de que su concentración aumente el efecto curativo. "Por más que las hierbas estén autorizadas se debe consultar sí o sí al médico", exhorta Fernández. Existen más de 180 hierbas medicinales, de las cuales en Uruguay se comercializan alrededor de 120 y 160, según las herboristerías.

Las más solicitadas son el Boldo, la Marcela, la Manzanilla, el Tilo y el Cedrón. "En invierno, por ejemplo, aumenta mucho la venta de Guaco, Nericor, Uñas de gato y Eucaliptos; y en verano crece la demanda de Té Rojo, Té en forma, la Centella asiática (anticelulítico), y los preparados como el Diabesel, Diurisel, Piñulí y Dulces sueños, indica Sabrina Fraga, de la herboristería La Selva.

Parece que las mujeres mayores de cuarenta años resultan el más importante grupo de consumidoras, no sólo para ellas mismas, sino porque son responsables de sus hijos y a través de ellas se canaliza hacia un público de niños y adolescente, indican desde La Selva.

En cuanto a las féminas entre 18 y 40 años, la estética parece llevarlas hasta las tiendas de hierbas para adquirir Té Rojo (adelgazante).

En los hombres, por su parte, al presentarse en una herboristería, prima el placer, y por tanto adquieren hierbas agradables al gusto como el Boldo, la Menta, el Epilobio (próstata), y la Andaya (energético sexual), entre otros.

"Nos regimos bajo las normas de Salud Pública, todos nuestros productos pasan antes por un control", aclaran desde las diferentes tiendas de plantas medicinales.

Lo cierto es que el consumo ha crecido en los últimos años, informan desde Tierra Madre, ya sea porque "la población tiene mayor acceso a la información, así como también porque cambió la forma de alimentación y se buscan cada vez más los productos medicinales".

Famoso paico. El riesgo del Paico, que se encuentra al norte del país, está vinculado fundamentalmente al uso de los extractos (una preparación a partir de la planta), asegura Amalia Laborde, directora del CIAT, de la Facultad de Medicina. "El Paico tiene muchos efectos adversos, pero todo está determinado en su uso o abuso", agrega.

El director del Hospital de Tacuarembó, Ciro Ferrei- ra, institución a donde llegó muerto el niño por intoxicación con Paico, señala que es una hierba prohibida en Argentina, pero que por el norte uruguayo es muy popular. "Aquí prácticamente no hay venta, se arranca de cualquier lado. Antes se utilizaba para los parásitos y el mal de empacho. Muchos dicen: `Pero a mi abuela no le pasaba nada`. Sí, es cierto, pero es lo mismo que una aspirina. A unos no le hace nada y a otros sí", dice Ciro Ferreira.

Lo que sucedió en el caso del niño, afirma el director del hospital de Tacuarembó, es que padecía enterocolitis. Lo llevaron a un curandero (en lugar de trasladarlo al Hospital) y le dieron aún más Paico. "El instituto técnico forense dictaminó que la causa fue el consumo de la planta", indica Ciro Ferreira.

No obstante, para Salomé Fernández, es difícil determinar fehacientemente si las muertes son provocadas por determinada hierba, a excepción de las originadas por consumo abortivo. "Para decir que una planta es tóxica o no tenemos que hacer una evaluación: saber cómo y desde cuándo se consume, en qué lugar se compró, si la persona tenía una patología o si tomaba medicamentos que pudieran interferir con la hierba", agrega. Su experiencia le indica además que cuando los médicos interrogan a los pacientes no tienen el hábito de preguntar si son consumidores habituales de yuyos.

Tratamiento. "Con las hierbas no hay ningún antídoto. Lo primero que hay que hacer es suspender su consumo, esa es la primer medida", afirma Fernández, del CIAT.

Sin embargo, ello no garantiza resultados favorables. Éstos van a depender de la persona y del tipo de consumo. Como ejemplo cuenta el caso de una persona que ingería hierbas medicinales con frecuencia (sin control médico) para tratar problemas digestivos y que al final derivó en un trasplante de hígado.

La especialista advierte: "Si a la semana de suspender el consumo de hierbas siguen apareciendo vómitos, dolores o malestares, hay que consultar al médico porque puede deberse a otras causas".

El CIAT tiene a disposición de la población las 24 horas el teléfono 1722, donde se evacúan dudas y se da respuesta a situaciones de emergencia.

Que las hierbas sean naturales no significa que no puedan llegar a ser dañinas.

El dato

Yuyos medicinales más peligrosos

Anís estrellado y Culé: se usan como carminativos (eliminar gases) en la mamadera de los bebés. Su consumo ocasiona convulsiones cerebrales que pueden derivar en muerte.

Paico: originaria de América. Se usa para trastornos digestivos y hemorroides. Se caracteriza por su olor penetrante y es altamente tóxica.

Ruda: Originaria del Mediterráneo, sedante, analgésica. Se usa para vértigos, palpitaciones, dolores de estómago y favorece el flujo menstrual. Se usa con fines abortivos. Su consumo puede provocar sangrados genitales, males renales y muerte.

Herboristerías: "Nos regimos por las normas del MSP. Los productos pasan por un control".

Las cifras

1% De las llamadas que recibe el CIAT son por ingesta de hierbas;el 84% involucra a niños de 6 a 12 meses.

180 Es el total de variedades de hierbas medicinales existentes en el país, pero se venden entre 120 y 160.

3 Son las variedades de hierbas consideradas peligrosas por el CIAT: Anís Estrellado, Culé y Ruda.

Ranking de las más consumidas

Boldo: hojas derivadas del árbol chileno Cryptocaryapeumus utilizadas para afecciones hepáticas. Además tiene propiedades antiinflamatorias y antipiréticas.

Marcela: planta indígena propia del sudeste de América del Sur que cumple funciones antiespasmódicas, sedantes, digestivas, inflamatorias y antiasmáticas.

Tilo: hoja proveniente de la planta Tilia. Tiene efectos sedantes y ansiolóticos.

Cedrón: planta de origen sudamericano utilizada para tratar afecciones estomacales luego de las comidas. También se receta para enfermedades del corazón.

Té rojo: favorece a la eliminación de sobrepeso. Desintoxica, depura y disminuye el nivel de colesterol. Además refuerza el sistema inmunitario y controla desde el mal humor hasta las depresiones.