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Más de una década de uso ilegal de clembuterol en la ganadería mexicana

29 noviembre, 2010
El clenbuterol, 10 años como "aderezo" de la carne de res. informador.com.mx. 29/11/10. Ya han pasado 10 años desde el inicio del combate al empleo del clenbuterol como sustancia prohibida en la suplementación del ganado destinado al consumo humano en el Centro y Occidente del país. Sin embargo, su utilización no cede y de modo sorpresivo siguen apareciendo brotes de personas intoxicadas. Si bien las autoridades no han bajado la guardia, la presencia de este producto en la ganadería bovina sigue como un problema de salud pública. Varios de sus protagonistas involucrados reconocen que hay cabos sueltos, como lagunas de tipos técnico y jurídico que impiden derrotar a quienes comercializan y suministran este anabólico. Sigue…
Más de una década de uso ilegal de clembuterol en la ganadería mexicana
Ganado morucho, sin clembuterol
(Sertox)
Como argumento de que se trabaja para desalentar el empleo del clenbuterol, el delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Juan Antonio González Hernández, expuso que actualmente hay 67 engordas de ganado integradas en el Programa Proveedor Confiable, lo que implica tener bajo control la gran mayoría de la oferta de carne de res que se manda al mercado. Aludió a que en el año 2006 sólo había 12 ranchos bajo este esquema.

Sin embargo, reconoció que hay un vacío que provoca que haya un monto indeterminado de engordadores fuera de control, además de que falta mayor coordinación con los rastros municipales. Tanto el secretario de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), Salvador Álvarez Morán; como el responsable de Sanidad Animal de la Sagarpa Jalisco, Carlos Macías Aragón, admiten que falta infraestructura técnica para la detección de clenbuterol en el pelo de los animales. Citaron que lo anterior se refleja en el hecho de que sólo existe un laboratorio ubicado en el Estado de Morelos en el que se puede hacer la prueba para este propósito.

El veterinario Guillermo Korkowski Sivilla (ex titular de los rastros municipales de Tlaquepaque y Guadalajara), expresó que ante las carencias técnicas de los centros de matanza de los municipios, deben afinarse los operativos de detección de animales sospechosos de estar suplementados con clenbuterol. Dijo que si se considera que el ciclo final de la engorda dura cerca de 100 días, hay un margen propicio para detectar reses afectadas, si es que se logran instalar laboratorios móviles.

Expresó que un gasto mínimo de un millón de pesos para el equipo que permite detectar clenbuterol puede ser algo “inalcanzable” para un municipio de pocos recursos, por lo que entonces deben analizarse otras alternativas de apoyo por parte de los gobiernos federal y del Estado.

Korkowski (quien organizara en su momento una taquiza con tacos de hígado en Tlaquepaque, para avalar que en su rastro no se tenían animales finalizados con clenbuterol) indicó que el empleo de los betagonistas (tanto el zilpaterol que está legalizado, como el clenbuterol que está prohibido) permite un rendimiento adicional de por lo menos 15% en el peso de las canales de carne, por propiciar la retención de agua y la reducción de grasa, lo que explica su gran demanda por los carniceros.

Viene al caso señalar que el alto costo del zilpaterol, en comparación con lo económico que resulta el empleo del clenbuterol, explica que este último siga siendo utilizado como alternativa de rentabilidad, a pesar de que su empleo esté prohibido.

Por su parte, el presidente de la Asociación Ganadera Local Especializada en Bovinos de Engorda de Tlaquepaque (organización que integra un número importante de engordadores), José Ángel Sánchez Ochoa, comunicó que el problema del clenbuterol se ubica entre quienes recurren a él en forma clandestina, puesto que los finalizadores de ganado que usan sustancias permitidas “no tienen por qué esconderse”.

Sánchez Ochoa adujo que la próxima operación del rastro TIF en Acatlán traerá consigo una plataforma de asegurar carne de calidad, por sus instalaciones mejoradas para garantizar la inocuidad de los canales, en comparación con lo que se sucede en la gran mayoría de los rastros municipales.

Cabe referir que el Rastro de Guadalajara es el único equipado para realizar la detección de clenbuterol en la orina de las reses, a través de la prueba de Elisa. El laboratorio oficial para confirmación de casos de clenbuterol se encuentra en las instalaciones de Las Pintas, municipio de El Salto.

FICHA TÉCNICA

Hay un inventario de 58 mil reses de engorda vigiladas bajo el esquema de Proveedor Confiable.
En Jalisco hay un promedio de casi 30 kilogramos de carne de res por habitante en el consumo anual.
En el presente año, la Sagarpa ha turnado al Ministerio Público federal a 10 engordadores con animales
que dieron positivo a la prueba del clenbuterol.
El año de más incidencia de casos de intoxicaciones fue 2006 con 262 casos.
En 2009 se tuvieron 17 casos. Durante 2010 ya van 37 personas intoxicadas.
De 170 centros de matanza que funcionan en Jalisco, sólo 25% tiene la formalidad de rastro.

Fuentes: Sagarpa y Secretaría de Salud.

El Rastro de Zapopan adquirirá laboratorio para detectar el anabólico

Con el objetivo de detectar oportunamente la presencia de clenbuterol en los animales que ingresen al rastro municipal, la Comisión edilicia de Desarrollo Rural del Ayuntamiento de Zapopan aprobó la instalación de un laboratorio para realizar muestras químicas que ayuden a identificar al ganado contaminado.

En sesión de este órgano colegiado se presentó la propuesta de la regidora Aída Araceli del Rayo Rivera Miramontes, misma que busca detectar animales infectados con clenbuterol, brucelosis o tuberculosis, para evitar que esa carne salga para consumo humano. Lo que pretenden los regidores de esta comisión es etiquetar en el presupuesto del próximo año los recursos para la instalación de este laboratorio y los reactivos que se necesitan para realizar los muestreos aleatorios en animales. Sin embargo, aún falta que la propuesta sea aprobada por el pleno del Ayuntamiento y posteriormente por la Comisión de Adquisiciones.

Con la instalación de este laboratorio, se pretende dar garantía a la ciudadanía y al consumidor de la buena calidad en la carne que se produce en el rastro municipal. El director del Rastro de Zapopan, Juan Antonio González Mendoza, informó que el costo para su instalación y equipamiento está presupuestado en al menos 880 mil pesos.

“Estamos presupuestando el laboratorio en aproximadamente 880 mil pesos para su construcción y su equipamiento, sabemos que es un equipo caro, pero necesario”, explicó.

 El laboratorio consiste en un cuarto especial con ventilación, clima y humedad adecuados, además requiere de aparatos especiales para hacer pruebas de tomatografía. Para su instalación se ocupará un espacio en el rastro municipal.

Asimismo, el funcionario recordó que el único validado para hacer los análisis correspondientes —antes de que ingrese el ganado y después de que se sacrifiquen los animales— es el personal de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa); aunque es necesario que el municipio cuente con su propio laboratorio para llevar un control interno.

“Sabemos que tal vez no vamos a ser validados por Sagarpa, pero nos sirve a nosotros como laboratorio de constatación, para en forma aleatoria estar checando lotes de ganado que ingresan al rastro”.

Aclaración de Sertox: uso en veterinaria (tomado de wikipwdia). El clembuterol es empleado mundialmente en el tratamiento de alergias de caballos como broncodilatador. El nombre comercial comúnmente empleado es Ventipulmin. Puede ser administrado por vía oral o intravenosa. Su propiedad de ganar peso, hace que su empleo sea ilegal en la ganadería. Es decir es anabolizante que hace engordar en forma artificial el ganado.

Los residuos de Clembuterol pueden afectar las funciones de pulmones y corazón en seres humanos, que ingieren carne o hígado de animales, a los que les ha sido administrado clembuterol.Esto debido a que la ingesta de carne contaminada puede fácilmente exceder las dosis médicas habituales para seres humanos, que rondan los 40 o 60 microgramos al día, y que nunca deben exceder de 150 microgramos.