Logo Sertox

Portal latinoamericano de toxicología

  • Español

Los pasivos ambientales de Repsol a través de tres artículos

20 abril, 2012
¿Qué defiende el Gobierno español cuando defiende a Repsol?. quiendebeaquien.org. 18/04/12. El Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), el Observatorio de las Multinacionales en América Latina (OMAL), Ecologistas en Acción, ACSUR-Las Segovias y Associació Catalana d’Enginyeria Sense Fronteres (ESF) denuncian que, con la defensa de Repsol, el Gobierno apuesta por el cambio climático, el no respeto a los derechos humanos, la contaminación ambiental, la pérdida de biodiversidad, la evasión de impuestos, un modelo neocolonial de relaciones internacionales, la destrucción de empleos, los intereses de muy pocas personas (muchas de las cuales no son españolas) y un modelo energético obsoleto.Leer artículo relacionadoLa contaminación de REPSOL en un artículo de TELAM
Los pasivos ambientales de Repsol a través de tres artículos
Amanecer en Argentina, el 16 de abril de 2012
(Sertox)
Repsol ha mostrado una absoluta indiferencia ante los derechos de las poblaciones indígenas en América Latina. Sin salir de Argentina, en el yacimiento de Cerro Bandera, los derechos de la comunidad mapuche Lonko Purran fueron sistemáticamente violados. En el yacimiento de Loma de la Lata sus habitantes, también mapuches, tienen hasta 17 metales pesados en su sangre, sufren trastornos nerviosos, enfermedades en la piel y hasta se han dado casos de anencefalia fetal. Por estos casos y otros similares, la empresa fue juzgada y condenada por el Tribunal Permanente de los Pueblos desde 2006.

Repsol es un agente importante en el calentamiento global. Las emisiones directas de la compañía ascienden a unos 30 millones de toneladas de CO2 equivalente. Pero esto solo es una parte ínfima de su responsabilidad en el cambio climático, ya que habría que sumarle las emisiones como consecuencia de la quema de los combustibles fósiles que produce, lo que supone más de 1.000 millones de toneladas de CO2 equivalente en un año. Las emisiones totales del Estado español en un año están en torno a los 400 millones de toneladas de CO2 equivalente.

Repsol actúa activamente en la pérdida de biodiversidad. Sus actividades extractivas están presentes en el Parque Nacional Madidi, Reserva de la Biosfera Pilon Lajas, Parque Nacional Isiboro Sécure, Parque Nacional Amboró, Parque Nacional Aguaragüe (todos en Bolivia), Parque Nacional Yasuni (Ecuador), o la Reserva Llancanelo (Argentina).

Repsol pretendía explotar los recursos del campo argentino de Vaca Muerta, recientemenete descubierto. Este campo contiene petróleo de esquisto. Para extraer ese crudo es necesario inyectar en el subsuelo grandes cantidades de substancias químicas, envenenándolo para siempre. Mientras otros países, como Francia, han prohibido ésta práctica por sus graves impactos, Repsol pretendía llevarla a cabo en Argentina.

Repsol representa un modelo de explotación neocolonial al que multinacionales “españolas” se apuntaron desde los años 90. Repsol compró YPF a un precio por debajo de su valor real. Para ello se subestimaron las reservas y se saneó la empresa con dinero público argentino antes de venderla. Por supuesto, tras la compra de YPF, el Tesoro Argentino perdió una parte importante de la renta petrolera que recibía. Repsol compró YPF por 13.158 millones de dólares en 1999. Ahora la empresa española se retiraría con un saldo positivo de 8.813 millones de dólares, aún sin indemnización. El golpe del Gobierno argentino es una prueba clara de que la correlación de fuerzas está cambiando.

Repsol es un ejemplo de empresa que evade impuestos. Es una de las multinacionales con sede en España (que no española) que cuenta con más presencia en paraísos fiscales, en donde tiene 13 filiales a través de las cuáles minimiza el pago de impuestos.

Repsol no crea empleos, sino que los ha estado destruyendo. El ejemplo de YPF tras su compra es paradigmático, pues miles de personas fueron despedidas. YPF tenía más de 55.000 trabajadores, de los que solo quedaron unos 6.000 después de la privatización. Además, la búsqueda de la competitividad le ha llevado a rebajar las condiciones de seguridad de sus plantas, lo que está detrás de la muerte de 9 trabajadores en la refinería de Puertollano.

Repsol no es una empresa española, simplemente tiene su sede en el Estado español. La mayoría de su accionariado está radicado en el exterior. Además, la defensa de sus accionistas es la defensa de los intereses privados de un porcentaje ínfimo de la población.

Por último, Repsol es el paradigma de un modelo energético con los días contados. En Argentina el pico del petróleo se había alcanzado en 1999 y, desde entonces, la producción de sus campos era decreciente. Ni la explotación del yacimiento de Vaca Muerta, ni otros como los que pretende explotar Repsol en Canarias o en la costa brasileña van a cambiar sustancialmente el panorama de agotamiento de los combustibles fósiles.

En conclusión, Ecologistas en Acción, OMAL, ACSUR-Las Segovias, ODG y ESF denuncian que al defender Repsol, el Gobierno: NO defiende los intereses de la ciudadanía; dedicando los tan necesitados fondos públicos al servicio del interés de unos cuantos, que actúan en total impunidad social, ambiental y fiscal. Exigimos que se ponga fin a ello, ahora.

 E invitamos a firmar la petición que ha propuesto la campaña Qui Deu a Qui? en la plataforma Actuable “Pídele a Rajoy que no apoye con fondos públicos y acciones diplomáticas a Repsol”.



Desaparecer en silencio: Etnocidio de Repsol a los pueblos aislados en Amazonia del Perú. Por: Marc Gavaldà, Campaña «Repsol Mata» .quiendebeaquien.org. 22/04/11.Los bloques petroleros 67 (de la francesa Perenco) y 39 (Repsol) son dos concesiones en Amazonia del Perú, al norte de la región Loreto, en la inaccesible frontera con Ecuador, que se superponen a una de las áreas de pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Son pueblos que escaparon hace un siglo del genocidio de la fiebre cauchera aislándose en las zonas más remotas de la Amazonía.

Un reciente informe de Survival Internacional publica 39 razones “que Repsol querría que no supieras” (1) donde se recopilan evidencias de la presencia de estos pueblos, así como el reconocimiento explícito de su existencia por parte del gobierno y la misma petrolera.

Desde hace años, la confederación indígena amazónica AIDESEP (Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana, la organización indígena nacional) reclama que la región comprendida entre los ríos Napo y Tigre se declare intangible, iniciativa ya vigente en algunas zonas del Perú, así como en la vecina selva ecuatoriana. A pesar de la dificultad para conocer y nombrar a estos pueblos, éstos podrían ser los Taromenae, clan de la etnia huaorani, Pananajuri (etnia Arabela) y Taushiros. Se trataría de pueblos indígenas binacionales, que fluctúan entre Ecuador y los bloques 67 y 39, como el mismo gobierno de Ecuador ha reconocido, asignando incluso un monto presupuestario para tratar el tema de los pueblos aislados que transitan la región fronteriza.

Quiénes son los pueblos aislados

Los pueblos aislados son grupos indígenas sobre los cuales se tiene poca o ninguna información y que evitan mantener contactos regulares y pacíficos con la sociedad nacional, internándose en regiones de difícil acceso dentro los bosques tropicales (2).

Su supervivencia depende exclusivamente de los recursos del bosque, sin buscar acceso a los bienes materiales de la civilización occidental. En América latina existen alrededor de 100 grupos en aislamiento voluntario en 45 diferentes áreas de la Amazonía. Al menos 40 de estos grupos están en Brasil, 15 en Perú, 6 en Bolivia, 2 en Ecuador y uno en Paraguay (3).

Frágil supervivencia

Estos pueblos son extremadamente vulnerables porque no tienen resistencia o inmunidad a las enfermedades occidentales tan comunes como la gripe, la varicela, el sarampión y varias afecciones del sistema respiratorio. Los índices de mortalidad que se registran en los primeros años de contacto son del 40-60% de la población por epidemias.

Si el primer contacto se produce sin medidas preventivas ni protocolos de atención médica, una parte importante de sus miembros puede morir, algo que ocurrió en la década de 1980 con el pueblo nahua, contactado por Shell durante las exploraciones del yacimiento Camisea.

Los intereses de Repsol-YPF en la región Napo-Tigre

El Bloque 39 fue se concedió en primera instancia también a Barret, pero posteriormente (2003) se transfirio a Repsol Exploración Perú (filial de Repsol YPF), asociada con la norteamerica Philips-Conoco. De 420.871 hectáreas iniciales se amplió a las 886.820 hectáreas actuales y ya se han realizado los trabajos de exploración sísmica (383 km al 2001). El año 2008, Alan Garcia, el actual presidente del Perú, «festejó» públicamente el descubrimiento de crudo en estas áreas.

Actualmente las áreas ya están en fase de explotación petrolera, con los proyectos de producción pendientes de la aprobación de los Estudios de Impacto Ambiental. Además existen planes para construir un oleoducto de 207 kilómetros por la compañía anglo-francesa Perenco que transportaría el crudo hallado por Repsol desde la Amazonia más remota.

La presencia de pueblos indígenas en aislamiento voluntario y su amenaza

La presencia de pueblos no contactados en el bloque 39 ha sido evidenciada por el estudio antropológico de AIDESEP «Estudio Técnico para la delimitación territorial de los pueblos indígenas en aislamiento en el curso alto de los ríos Curaray, Arabela, Nashiño, Pucacuro, Tigre y afluentes». En este estudio se recogen evidencias directas (casas, caminos, campos de cultivo, etc.) y testigos de colonos, militares e indígenas de poblaciones próximas. En un informe pagado por la misma Repsol a la Smithsonian Institution se recomienda a la compañía «analizar la información disponible sobre la posible presencia de grupos de aislamiento voluntario o no contactados en el Bloque 39 y que tome todas las medidas necesarias caso de que se confirmo su presencia».

La organización indígena local ORPIO publicó un informe en 2009 en el que recogía 23 declaraciones juradas que documentaban la existencia de indígenas no contactados en el Lote 39. Por otra parte Survival, calcula que al menos 75 personas han aprotado pruebas relacionadas con indígenas no contactados en el Lote 39 y sus proximidades.

Un ojo en Repsol

Desde hace dos años varias organizaciones se mueven paralelamente para evitar la entrada de Repsol en el Bloque 39. En 2010, 50 organizaciones internacionales firmaron un comunicado oponiéndose a los planes de la compañía. En Catalunya una red de organizaciones de defensa de los derechos indígenas dirigieron a su presidente otra carta, la cual fue contestada por los portavoces de la compañía alegando la inexistencia de pueblos basándose en la “ instalación de 10 trampas fotográficas (para una región de 800.000 hectáreas!) que sólo capturaron imágenes de mamíferos, entre ellos algunos primates”. Esta forma de tratar como fauna a los pueblos indígenas se contestó duramente en una carta en el semanario catalán Directa (4). Por otro lado, AIDESEP ya denunció el caso en 2009 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Federación Internacional de Derechos Humanos recomendó al gobierno peruano que no deje operar en el Bloque 39.

El pasado 15 de abril, en la Junta General de Accionistas, Antonio Brufau inició su presentación repasando satisfecho los resultados del pasado ejercicio, en el que la compañía obtuvo un beneficio de 4.693 millones de euros frente a los 1.559 millones del ejercicio anterior. El motor de la compañía sería, anunció sin titubeos, la exploración y perforación de nuevas zonas petroleras. En el cálculo no habrá contemplado la desaparición de los últimos pueblos aislados. Ellos no tienen voz, tampoco generan beneficios.

Notas:

(1) http://assets.survivalinternational…

(2) Definició de “indios isolados” a l Estatuto do Indio- Llei 6001, Art. 4º de Brasil

(3) BRACKELAIRE, V., Situación de los últimos pueblos indígenas aislados en América latina (Bolivia,Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Venezuela), Primer Encuentro Internacional sobre Pueblos, Brasilia, 2008

(4) “Repsol Ypf respecta als pobles aïllats”, La Directa 188 (10/06/2010).

Repsol: la contaminación impune. soitu.es.05/06/09. La petrolera española Repsol, cuyo contrato fue renovado hasta 2018 en Ecuador, no ha recibido ninguna represalia por el desastre medioambiental que causó su último derrame de petróleo en pleno Parque Nacional Yasuní, ni por los obstáculos que pone al seguimiento de sus actividades, ni por la dependencia que crea en las comunidades indígenas cercanas a sus instalaciones.

Repsol es un país dentro de otro país: el acceso a sus instalaciones está prohibido incluso para los comisarios medioambientalesLas recientes conversaciones entre Repsol y el gobierno de Ecuador sobre la firma de un nuevo contrato con la compañía hasta 2018 excluyen cualquier debate sobre las consecuencias socio-ambientales que la compañía petrolera ocasiona en la Amazonía. Concretamente, a finales del año pasado se produjo un derrame en la zona llamada “Bloque 16” –donde la producción diaria de Repsol es de 37.407 barriles– que afectó al entorno ecológico y a la comunidad indígena que colinda con las instalaciones. Este derrame se produjo en pleno Parque Nacional Yasuní, declarado Reserva Natural de la Biosfera por la UNESCO en 1989. El acceso al campo petrolero para realizar el peritaje del derrame estuvo lleno de dificultades. Según cuenta Augusto Córdoba –jefe de calidad ambiental del Honorable Consejo de Orellana (Coca, Ecuador) y perito elegido para monitorear la zona– “no se sabe qué tipo de convenio hicieron [Repsol] con el gobierno para que no se pueda tener este tipo de acceso (…). Es algo muy oscuro”.

Inaccesibilidad a las instalaciones

Después de que fuera el Jefe de la comunidad waorani de Dicaro, cercana al campo petrolero, el que avisara a la oficina de medioambiente de Orellana del derrame y no Repsol, la compañía impuso una serie de exigencias para acceder a sus instalaciones. Entre ellas, la de un permiso que, como afirma Augusto Córdoba, “debe obtenerse con 30 días de antelación, había que pedirlo al Ministerio del Ambiente, a la Dirección Nacional de Protección Ambiental (DINAPA) y al superintendente de Repsol. Además, tenías que especificar por qué ibas, y lo más seguro es que nos denegaran el permiso. Repsol es como un país aparte dentro de nuestro país”.

Según Córdoba, la compañía ha llegado al extremo de intentar enjuiciar al gobierno municipal de Aguarico “por haber sobrevolado su espacio aéreo” con un monomotor para comprobar la magnitud del derrame. La excusa que arguye Repsol para explicar la inaccesibilidad a la zona de sus instalaciones y alrededores, es la de “evitar la colonización”. Sin embargo, “está bien que no dejen entrar a personas particulares cualquiera, pero si saben que somos de una institución pública, como el consejo provincial, ¿por qué tampoco nos dejan entrar? Ni cuando los dirigentes waorani nos invitan a entrar con ellos. ¿Qué intentan ocultar? Proteger la zona es un pretexto para evitar que se les vigile o que se les haga seguimiento de las cosas que hacen. ¿Es que no hacen las cosas bien, que tienen miedo de que entren personas a hacerles monitoreo?”, se pregunta Augusto Córdoba.

El acceso pudo ser posible después de que el dirigente de la comunidad de Dicaro pusiera una demanda y pidiera a la Defensoría del Pueblo que designara peritos. La Defensoría escogió para realizar el peritaje a Augusto Córdoba, quien entró junto al defensor de los waorani, el delegado del Ministerio del Ambiente, el defensor del pueblo, gente de la empresa de Repsol y algunos policías y militares.

Boicot a la investigación medioambiental

La comisión de investigación medioambiental salió del municipio de Coca a las siete y media de la mañana para que les diera tiempo a monitorear toda la zona. Las esperas comenzaron en la base de ingreso de Repsol, que se encuentra 60 km. alejada de las instalaciones, por lo que es imposible verlas sin entrar con el permiso. En el trayecto hacia el campo petrolero, según cuenta Augusto Córdoba, “iban muy despacio, a unos 30 ó 40 km./h., de tal manera que llegáramos lo más tarde posible, porque sólo teníamos un día para realizar la inspección. Nos daba la impresión de que la intención era que llegásemos, miráramos y nos regresáramos. El Defensor del Pueblo siempre estaba intentado apurarles. Llegamos a la comunidad de Dicaro cerca del mediodía y sólo tuvimos 2 ó 3 horas para realizar la inspección de un área de 400 ha.”. El perito asegura que durante la inspección, que se hizo “a paso rápido”, se pudieron apreciar “restos de animales muertos, la altura a la que llegaba el petróleo, las condiciones en que había quedado la vegetación…”. Pero para determinar la fauna y la flora que estaban afectadas por el petróleo derramado “hubiéramos necesitado tres o cuatro días”.

Desastre ecológico y contradicciones de la empresa

Augusto Córdoba y su equipo contabilizaron cuatro hectáreas de terreno cubierto completamente de petróleo. El hidrocarburo estaba presente tanto en la vegetación, “que estaba completamente seca”; como en el agua de los ríos, en la que “había zonas en las que no hacía falta coger muestras de agua porque había una capa de 20 cm. de alto de hidrocarburo”. Cabe destacar que el Bloque 16 se encuentra en pleno Parque Nacional Yasuní, declarado Reserva Natural de la Biosfera por la UNESCO en 1989 con el objetivo de proteger diversas especies de animales y vegetales en peligro de extinción. Este parque posee más biodiversidad que todo el territorio de Canadá y EE. UU. juntos; biodiversidad susceptible de cualquier alteración ecológica. El desastre ecológico que ocasionó el derrame no sólo se dio en esas cuatro ha. de terreno, sino que abarcó más entorno amazónico, ya que “los animales llegan a la fuente de agua para abastecerse, los pájaros se quedan atrapados en el petróleo… Al final se contaminan las tres cuencas que dan a parar a esa fuente de agua y termina afectada toda la microcuenca de la zona“, afirma el perito.

Además de tomar muestras de agua –de las que obtuvieron niveles de conductividad eléctricas “bastante altas”– la comisión de investigación recogió las opiniones de los habitantes de la zona para intentar esclarecer la fecha en la que ocurrió el derrame. Al respecto, Córdoba encontró varias contradicciones. “Ellos [Repsol] decían que el derrame había ocurrido en enero y nosotros hicimos la inspección el 27 de febrero. De enero a febrero era bastante con todo el petróleo ahí. Los waorani de la comunidad decían que el derrame se produjo a finales de noviembre y el petróleo estuvo todo diciembre saliendo sin que la empresa se diera cuenta. Fue a finales de diciembre cuando se dieron cuenta del derrame, pero para entonces toda la vegetación de esa zona estaba totalmente quemada, no sólo por la temperatura a la que salían las aguas de formación, sino también por la concentración de sales que esto tiene y la filtración de hidrocarburos. Según pudimos observar, la ruptura de la tubería había sido por la parte de abajo, entonces comenzó a filtrarse, que es un proceso sumamente lento, y después salió a la superficie. Para la cantidad del derrame que fue, realmente no era cierto que ocurriese en enero, necesitó bastante tiempo para filtrarse y salir a la superficie”.

Las contradicciones en los datos temporales se unen a las que la comisión de investigación halló en la cantidad de barriles que contabilizó la empresa. Según Córdoba, Repsol “tiene la intención de minimizar las cosas”. La compañía dijo que había 400 barriles entre agua y petróleo. Sin embargo, “cuando nosotros fuimos a hacer la inspección, ya en febrero, dijeron que habían recogido más de 400 barriles de petróleo, sólo de petróleo. Si en febrero ellos ya habían recogido 400 barriles y todavía había capas de hasta 20 cm de espesor, eso significa que los datos iniciales eran erróneos o no vieron toda la magnitud, aunque es difícil, porque el derrame cruzaba la carretera de acceso por donde ellos circulan todos los días. Cruzaba y llegaba al otro extremo. Incluso llegaba al campamento donde tienen una captación de agua. Es imposible que no se dieran cuenta”.

Impactos en las comunidades indígenas

Las comunidades indígenas que habitan en los alrededores de las instalaciones de Repsol se vieron completamente afectadas por el derrame, ya que se abastecen con el agua de los ríos y de sus peces, que morían por la alta conductividad eléctrica del agua y su contaminación. La irresponsabilidad e indiferencia de la petrolera respecto a la salud de los indígenas de la zona se reflejó en las medidas tomadas para evitar las enfermedades que pueden contraer por beber agua contaminada. Según cuenta Augusto Córdoba, “la empresa se justificaba diciendo que daba agua entubada [a la comunidad], pero esa agua la cogían del mismo estero de donde había sido el derrame. En ese tipo de cosas hay una gran contradicción”. Además, “muchos waorani que han trabajado en la misma empresa confirman que no todas las aguas de formación son reinyectadas, sino que son lanzadas a los esteros”.

Por otra parte, la dependencia que Repsol ha creado en la comunidad de Dicaro, colindante a sus instalaciones, está provocando que los indígenas dejen de ser independientes. La compañía “no está creando proyectos para que la comunidad waorani sea autosustentable”, sino que “cuando piden algo lo da. Pero no desarrolla estrategias para que cuando la empresa no esté ellos puedan continuar adelante. La comunidad está dejando de practicar sus artes de cacería ancestrales o de recolección de frutas”, lo que merma su autonomía y fuerza para defender sus territorios. Además de estar envenenada, esta dependencia es además limitada, ya que la ayuda que presta la empresa está sujeta temporalmente a la duración de las reservas de crudo en el subsuelo.


Ver video, Repsol: el mapa de la contaminación. cn23tv