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Los niños expuestos a BPA y ftalatos serían más propensos a desarrollar obesidad o diabetes

21 agosto, 2013
BPA y ftalatos, asociados con el peso y el riesgo de diabetes en niños. Por Genevra Pittman. nlm.nih.gov. 20/08/13. Los niños expuestos a dos sustancias químicas presentes en los envases de muchos alimentos serían más propensos a desarrollar obesidad o tener signos de diabetes que aquellos con poca exposición a esos productos. Un equipo halló que los niveles en orina de un tipo de ftalato, que se utiliza para ablandar el plástico, estuvieron asociados con un aumento del riesgo de desarrollar resistencia a la insulina en los adolescentes.Leer artículo reciente relacionado:   Otro estudio asocia al bisfenol A (BPA) con la obesidad en niños y adolescentes
Los niños expuestos a BPA y ftalatos serían más propensos a desarrollar obesidad o diabetes
Familia de Botero en museo idem
(Sertox)
Con los mismos datos de una encuesta nutricional, otro equipo asoció la exposición al bisfenol A (BPA, por su sigla en inglés), que se usa para forrar las latas de aluminio, con la obesidad y el aumento del diámetro abdominal en los jóvenes.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés) estiman que uno de cada seis niños y adolescentes estadounidenses es obeso.
"Claramente, la alimentación y el sedentarismo promueven esta epidemia (…) pero se están identificando cada vez más sustancias químicas como posibles promotores", dijo el doctor Leonardo Trasande, pediatra de la Universidad de Nueva York.
Con su equipo, Trasande analizó una encuesta nacional de salud y nutrición realizada entre el 2003 y 2008; incluyó el análisis de muestras de orina y sangre de 766 adolescentes de entre 12 y 19 años.
Loa autores hallaron que los niveles en orina de un tipo de ftalato conocido como Di-2-etilhexil ftalato (DEHP, por su sigla en inglés) estaban muy asociados con el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes.
Menos del 15 por ciento de los participantes con los niveles más bajos de DEHP era insulino resistente, comparado con casi el 22 por ciento de los adolescentes con los niveles más altos.
Trasande comentó que el DEHP a menudo se utiliza para ablandar las botellas plásticas. Se encuentra en los plásticos para reciclar con el número 3 impreso.
Para los autores, los resultados no prueban que consumir alimentos envasados con productos con ftalatos cause resistencia a la insulina.
Pero Trasande dijo que las sustancias químicas influirían en cómo el organismo produce la insulina al consumir azúcar. Por eso recomendó que los padres eviten comprar plásticos fabricados con DEHP.
En otro estudio publicado también en la revista Pediatrics, el equipo de la doctora Joyce Lee, de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, utilizó la información de una encuesta nutricional realizada en el 2010 para comparar los niveles de BPA en orina de un grupo de niños y adolescentes de entre 6 y 18 años con otras evaluaciones.
Los análisis de los 3.370 casos revelaron que los niveles de BPA, una sustancia química industrial que imita al estrógeno en el organismo, no estaban asociados con la resistencia a la insulina o la glucosa en sangre.
Pero los participantes con los niveles de BPA más altos eran más propensos a ser obesos y solían tener una mayor circunferencia de cintura para la altura que aquellos con los valores más bajos.
El 18 por ciento de los participantes era obeso al utilizar las escalas de crecimiento de los CDC. El 25 por ciento con los niveles más altos de BPA tenían el doble de riesgo que aquellos con los niveles más bajos a alcanzar el valor de corte que indica obesidad.
El valor promedio era 2,6 nanogramos de BPA por cada milímetro de orina.
Los resultados coinciden con un estudio del 2012 que había utilizado la misma información sin probar una relación causa-efecto entre los valores de BPA en orina y el sobrepeso o la obesidad infantil.
Aun así, un coautor advirtió que los niveles de BPA y otras sustancias químicas en orina no aportarían demasiada información sobre la cantidad de esos productos que llegan a la sangre y los tejidos de los niños.
FUENTE: Pediatrics, online 19 de agosto del 2013

Ver artículo original con referencias, en inglés.