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Llamado de la Federación internacional de ginecólogos obstetras por aumento en exposición a tóxicos

2 octubre, 2015
Contaminación química hace peligrar la reproducción humana, alertan. rionegro.com.ar. 02/10/15. El fuerte incremento de la exposición a los productos químicos tóxicos durante los 40 últimos años amenaza la salud de la reproducción humana, advirtió la principal organización internacional de profesionales de la salud reproductiva a nivel mundial."Estamos inundando el mundo con productos considerados inseguros y lo pagamos caro en términos de salud reproductiva", declaró Gian Carlo Di Renzo, autor del llamado lanzado por la Federación internacional de ginecólogos obstetras, una organización basada en Londres que agrupa a especialistas de 125 países.
Llamado de la Federación internacional de ginecólogos obstetras por aumento en exposición a tóxicos
¿Vapores tóxicos?
(Sertox)

"El aumento espectacular en la exposición a productos tóxicos en las últimas cuatro décadas amenaza la salud humana", sostiene la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia. Abortos, cáncer, baja de la calidad del semen y deformaciones fetales entre las consecuencias que se registran.
El llamado incrimina a productos químicos como los pesticidas, los contaminantes del aire, los plásticos y los solventes en patologías como abortos espontáneos, trastornos del crecimiento fetal, peso reducido en el nacimiento, malformaciones congénitas, problemas de las funciones cognitivas o del neurodesarrollo, cáncer del aparato reproductor, baja de la calidad del semen e hiperactividad en el niño.
Gian Carlo Di Renzo, secretario honorario de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), al hablar en el XXI Congreso Mundial de Ginecología y Obstetricia, en Canadá, sostuvo que "el aumento espectacular en la exposición a productos químicos tóxicos en las últimas cuatro décadas está amenazando la reproducción humana y la salud".
De este modo, la FIGO se ha convertido en una de las primera organizaciones internacionales del ámbito de la salud reproductiva que define claramente su posición en torno a la exposición humana a productos químicos tóxicos.
Gian Carlo Di Renzo considera que los profesionales de la salud reproductiva "son testigos de primera mano del creciente número de problemas de salud a los que se enfrentan sus pacientes, y la prevención de la exposición a tóxicos químicos pueden reducir esta carga sobre mujeres, niños y familias de todo el mundo".
Según la opinión oficial de la FIGO, "el aborto involuntario, la muerte fetal, el deterioro del crecimiento fetal, las malformaciones congénitas, la alteración o reducción del desarrollo neuronal y de la función cognitiva, el aumento del cáncer, los problemas de atención, las conductas de TDAH, y la hiperactividad son algunos de los efectos en la salud reproductiva vinculados a la exposición de productos químicos como los pesticidas, los contaminantes del aire, los plásticos y los disolventes, entre otros".

Qué acciones concretas reclaman los profesionales
"Lo que FIGO está diciendo es que los médicos necesitan hacer algo más que simplemente advertir a sus pacientes de los riesgos que conlleva la exposición química para la salud", afirma la doctora Jeanne A. Conry.
"Tenemos que abogar por políticas que protejan a nuestros pacientes y las comunidades de los peligros de la exposición involuntaria a tóxicos químicos". Según la FIGO, se espera que la producción de químicos crezca más rápido en los países en vías de desarrollo en los próximos cinco años. Sólo en los EE.UU., se producen o importan más de 13.000 kilos de químicos por persona y, sin embargo la gran mayoría de estos productos químicos no han sido probados.
Los químicos viajan por el mundo a través de acuerdos comerciales internacionales, tal como el Tratado transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP en inglés), que se está negociando entre la Unión Europea y los Estados Unidos, muy criticado por organizaciones tanto de salud como de medioambiente por favorecer el debilitamiento de los controles y las regulaciones diseñadas para proteger a las comunidades frente a productos tóxicos químicos.
"La exposición a los productos químicos en el aire, el agua y los alimentos afecta de manera desproporcionada a los pobres", indica de forma paralela la coautora Linda Giudice. "En los países en vías de desarrollo, las infecciones de las vías respiratorias inferiores tienen más del doble de probabilidades de ser causada por exposición a sustancias químicas que en los países desarrollados".

Ejemplos de un problema de alcance mundial
La FIGO asegura que "la exposición a tóxicos ambientales de carácter químico está vinculado a millones de muertes y cuesta miles de millones de dólares cada año", además de destacar algunos ejemplos:
• Siete millones de personas mueren cada año debido a la exposición a la contaminación del aire en interiores y exteriores;
• Los envenenamientos por pesticidas de los trabajadores agrícolas en el África subsahariana se estima que costará 66 mil millones de dólares entre 2005 y el 2020;
• Los costes de atención sanitaria y otros gastos derivados de la exposición a químicos con propiedades de disrupción endocrina en Europa se estiman en al menos 157 millones de euros al año; y,
• En Estados Unidos el coste de las enfermedades infantiles relacionadas con los tóxicos medioambientales y los contaminantes en aire, alimentos, agua, suelo y en casas y barrios se calculó en 76.6000 millones de dólares en el año 2008.
"Teniendo en cuenta la evidencia acumulada de los impactos adversos para la salud relacionados con los tóxicos de carácter químico, incluyendo el potencial daño intergeneracional, FIGO ha propuesto una serie de recomendaciones que los profesionales de la salud pueden hacer para reducir la carga de sustancias químicas peligrosas en los pacientes y las comunidades", dijo el Presidente de la FIGO, el profesor Sir Sabaratnam Arulkumaran, quien también es presidente de la Asociación médica Británica.
FIGO propone a médicos, matronas y otros profesionales de la salud reproductiva abogar por políticas que eviten la exposición a tóxicos ambientales de carácter químico; trabajar para garantizar un sistema de alimentación saludable para todos; incluir la salud medioambiental en el sistema de salud global y, defender la justicia medioambiental.
AFP y La Vanguardia