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La religión y la ciencia pueden y deben ir de la mano en defensa de nuestra casa común

23 junio, 2015
La ‘casa común’ de creyentes y ateos. Por Pablo Jáuregui. elmundo.es. 23/06/15. "Creer en Dios es un acto de fe que la ciencia no puede demostrar". El ex fraile dominico Francisco Ayala, hoy considerado uno de los genetistas más prestigiosos del mundo, respondía así la semana pasada a EL MUNDO, tras ser preguntado sobre su postura ante el ateísmo militante que defienden científicos como Richard Dawkins y Stephen Hawking. Ayala defiende (como Peter Higgs) que la ciencia puede ser compatible con la religión, porque "hay muchos ejemplos de científicos religiosos". Sin embargo, reconoce que la existencia de Dios no se puede demostrar científicamente, y que por lo tanto creer en un ser divino siempre implica un salto de fe porque es imposible obtener pruebas para verificar su existencia.Leer completo:  Laudato Si: Sobre el cuidado de la casa común
La religión y la ciencia pueden y deben ir de la mano en defensa de nuestra casa común
Un sólo planeta …
(Sertox)
La Tierra vista desde la nave Apolo XVII.La tierra vista desde la Apolo XVII. NASA
Para Ayala, un científico puede ser religioso con tal de que su fe no interfiera con su exploración empírica de la naturaleza, y que conciba a Dios como una hipótesis inverificable, una apuesta personal que uno puede hacer porque le da sentido a su vida, aunque no tenga ninguna prueba para demostrar su existencia.
Por su parte, cuando tuve la suerte de preguntarle el año pasado sobre esta misma cuestión, el gran primatólogo Frans de Waal me dijo que "como científico no puedo ni demostrar ni invalidar la existencia de Dios". Sin embargo, independientemente de si Dios existe o no, lo que le llama la atención a De Waal como biólogo es que la religión existe en todas las sociedades humanas, y por lo tanto "debe tener una función útil". En su opinión, la utilidad de la religión es que ayuda a "reforzar las normas morales" y a "cohesionar" las sociedades con una ética común, vigilada por un Dios omnipotente.
Pero el problema, admite el De Waal, es que toda sociedad unida, incluidas las comunidades religiosas, tiene un componente xenofóbico, al excluir y oponerse a otras sociedades. Por un lado, la fe judía, cristiana o musulmana cohesiona y crea lazos de solidaridad entre los creyentes, pero simultáneamente crea divisiones entre fieles e infieles, "nosotros" y "ellos", o "buenos" y "malos".
La única solución a este dilema es que por encima de todas las divisiones culturales y religiosas, la Humanidad en su conjunto sea capaz de percibirse a sí misma cada vez más como una especie que comparte un mismo ecosistema (la Tierra) y unos recursos limitados en su planeta que tiene que aprender a compartir de manera sostenible, si quiere garantizar su supervivencia. Por eso mismo me parece una iniciativa tan importante la Encíclica ‘verde’ del Papa Francisco I, en defensa de la "casa común" que compartimos todos los seres humanos, tan amenazada hoy por la "porquería" que hemos acumulado y el cambio climático que pone en riesgo nuestro futuro.
Más allá de si creemos en Dios o no, o de si nuestro Dios es el del cristianismo o el del Islam, a todos los Homo sapiens nos interesa proteger el hogar planetario que compartimos. No hace falta ser ni católico ni creyente para compartir y aplaudir un manifiesto tan elocuente en defensa de la patria terrestre que a todos nos concierne, y por la que todos debemos luchar. En defensa de nuestra ‘casa común’, la religión y la ciencia pueden y deben ir de la mano.
____________________________________________________________________________________________________Leer relacionado; Análisis de la encíclica del Papa Francisco. El Papa se apoya en la ciencia del cambio climático. elmundo.es. 19/06/15.