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La población de Serbia no perdona los devastadores ataques aéreos con uranio empobrecido, de la OTAN

20 marzo, 2019
Abordan en Serbia bombardeos de la OTAN en 1999. prensa-latina.cu. 19/03/19.  En vísperas del XX aniversario de los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a lo que restaba de Yugoslavia, la mayoría de los serbios rechaza hoy la posibilidad de reconciliación con ese pacto militar.Leer también: ¿Secuelas del uso de armas químicas con Uranio-235 en los Balcanes? y A reconocer los efectos de exposición a municiones de uranio empobrecido
La población de Serbia no perdona los devastadores ataques aéreos con uranio empobrecido, de la OTAN
Sitios en Kosovo y Serbia donde la OTAN utilizó bombas de uranio empobrecido (1999)

Una encuesta de opinión pública divulgada por el Instituto para Asuntos Europeos indica que dos tercios de la población no ven razones para el perdón por los 78 días de devastadores ataques aéreos del 24 de marzo al 10 de junio de 1999.
Naim Besiri, diplomado en la Facultad de Ciencias Políticas de Belgrado y director de la institución, dio a conocer los resultados del sondeo durante un debate bajo el tema ’20 años de la intervención de la OTAN, ¿llegó el momento de la reconciliación’, según los cuales solo un tercio de los entrevistados aceptaría un pedido de perdón.
Además de este foro, en Belgrado se efectúan en estos días seminarios, simposios y otros eventos de expertos para analizar a la altura de dos decenios las motivaciones y las consecuencias de aquella agresión, violatoria de los preceptos de la ONU, pues se realizó sin la aprobación de su Consejo de Seguridad.
Al intervenir ayer en uno de esos foros, el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, reconoció que por varios años el estado se calló al respecto, pero ahora habla de ello directamente, ‘no con odio, sino con el anhelo de juzgar lo que consideramos que fue injusto’.
Calificó el hecho de un grave crimen contra un pequeño estado y una nación orgullosa y añadió que, si bien hubo errores, Yugoslavia no se merecía el ataque que sembró  la muerte y la destrucción, el cual calificó de acto ilegal contra el orden internacional.En otro de los foros, sobre el principio de no injerencia en los asuntos internos y la integridad territorial de los estados soberanos, varios expertos concordaron en que se violó el derecho internacional al bombardear a Yugoslavia y que con ello se impuso la ley del más fuerte, sin que se visualicen cambios al respecto desde entonces.
Así opinó Alexei Kondratiev, miembro del Comité para la Ciencia, la Educación y la Cultura del Consejo de la Federación de Rusia, quien recordó que en 1999 por primera vez desde la fundación de la ONU se empleó la fuerza contra un país soberano sin el acuerdo de esa organización.
Entonces, denunció, la OTAN condujo una guerra contra un pequeño estado, tomó como blanco objetivos civiles y empleó armamento prohibido. 
Añadió que aquellos 700 ataques fueron una demostración de fuerza contra un país soberano que no representaba amenaza alguna para la paz y la seguridad en la región.
Dejaron, remarcó, una larga secuela en el medio ambiente, provocaron una catástrofe económica sin precedentes con el lanzamiento de dos mil 300 misiles, 48 mil bombas y 12 toneladas de proyectiles con uranio empobrecido.
Recordó también los mil muertos y cinco mil heridos en las filas del ejército y la policía y los cerca de dos mil civiles que la OTAN presentó al mundo como ‘daños colaterales’, así como destrucción material que expertos serbios calculan en 103 mil millones de dólares.
Tras opinar que aquella guerra propinó un daño enorme a la confianza entre los estados y colocó el aspecto bélico en primer plano, acotó que aún no se extrajeron las debidas lecciones y se sique imponiendo la práctica del doble rasero y de la aplicación unilateral de las normas del derecho internacional. El experto de Bulgaria, Nikolai Malinov, expresó su dolor y pesar por el hecho de que el entonces gobierno de su país permitió la utilización del espacio aéreo para golpear al pueblo amigo de Yugoslavia, haciendo caso omiso de las manifestaciones antibélicas.
La exportación de la democracia, dijo, se convirtió en una acción cínica hacia las naciones ricas en recursos, al precio de su desestabilización y la de toda la región.
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Leer también: El peor mundo de todos: niños afectados por bombas de uranio de la OTAN. elintransigente.com. 20/03/19. Durante años, niños nacidos durante mucho tiempo estuvieron expuestos a gases tóxicos.El peor mundo de todos: niños afectados por bombas de uranio de la OTANKosovoLos niños nacidos en Serbia entre 1999 y 2015 fueron expuestos a un factor tóxico, el uranio empobrecido utilizado en los bombardeos de la OTAN durante la guerra de Kosovo, que los hizo más vulnerables ante enfermedades malignas. Lo reveló hoy Darko Laketic, presidente de la Comisión Especial de Investigación creada en 2018 en Belgrado para indagar sobre las consecuencias para la salud de los ciudadanos y para el ambiente de los bombardeos realizados por fuerzas de la OTAN en Serbia, en 1999.
Laketic presentó hoy en el Parlamento serbio el primer estudio médico-científico efectuado por la comisión en colaboración con el Instituto para la Salud Pública "Milan Jovanovic Batut". Señaló que el estudio se centró en los niños ya que están menos expuestos que los adultos a otros factores de riesgo, como el humo o la obesidad. Como precisó Laketic, de la investigación surgió que las formaciones tumorales más comunes en los niños de hasta cuatro años son las neuroectodérmicas, mientras que entre los 5 y 9 años sufren más a menudo de leucemia.
Entre los 10 y 14 años, agregó, se manifiesta en general el tumor cerebral y, desde los 15 a los 18 años, se manifiestan tumores sólidos. "La investigación muestra con evidencia que diversas generaciones en un período de tiempo particular fueron expuestas a un factor que los hizo más vulnerables frente a enfermedades malignas, respecto de otras generaciones en la misma franja etaria", dijo Laketic.
Observó que Serbia dispone de los fondos y de expertos para investigar sobre las consecuencias de los bombardeos de la OTAN, pero que no tiene los equipos sofisticados necesarios y, por ello, deberá adquirirlos o contar con los de otros países que los poseen. Uno de ellos es Italia que, afirmó Laketic, "puso a disposición la documentación de su comisión de investigación, ofreciendo ayuda con análisis bioquímicos o toxicológicos".
El ofrecimiento se produjo en ocasión de la visita que el presidente de la comisión, Gian Piero Scanu, había efectuado a Belgrado en julio del año pasado. Laketic subrayó que son muy graves las consecuencias de los bombardeos aéreos aliados en Serbia, entonces presidida por Slobodan Milosevic. "Una tragedia de este tipo no puede y no debe ser olvidada", concluyó.
El 24 de marzo próximo, se cumplirán 20 años desde el inicio de los bombardeos de la OTAN sobre el territorio de la entonces Yugoslavia, lo que causó numerosas víctimas y destrucción en el país, en particular en Belgrado, la Capital. Durante la operación, denominada Fuerza Aliada, que tuvo lugar durante la guerra de Kosovo y duró hasta el 10 de junio de 1999, se lanzaron más de 2.300 misiles de crucero y 14.000 bombas -entre ellas las de uranio empobrecido-, 212 de ellas solo en la capital.
El uranio empobrecido es un residuo obtenido de la producción del combustible destinado a los reactores nucleares y las bombas atómicas. Es muy utilizado en la industria militar debido a que tiene características "atractivas": es extremadamente pesado, por lo tanto los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido pueden perforar el acero blindado de vehículos militares y edificios.
En segundo lugar, es un material pirofórico espontáneo, es decir, se inflama al alcanzar su objetivo y genera tanto calor que provoca su explosión.
Sin embargo, su efecto sobre la salud no es para nada atractivo. Cuando los proyectiles impactan contra sus objetivos, el 70% de su revestimiento de uranio empobrecido arde y se oxida. Luego se volatiliza en micropartículas altamente tóxicas y radiactivas. Al ser tan pequeñas, pueden ser ingeridas o inhaladas tras quedar depositadas en el suelo o al ser transportadas a kilómetros de distancia por el aire, el agua o la cadena alimenticia.