Logo Sertox

Portal latinoamericano de toxicología

  • Español

La Laguna, México: según expertos el uso excesivo de plaguicidas pone en riesgo a los ciudadanos

24 enero, 2012
La Laguna, zona tóxica. vanguardia.com.mx. 23/01/12.El uso excesivo de plaguicidas está poniendo en riesgo a los ciudadanos, así lo advierten expertos. Cientos de toneladas de fertilizantes, pesticidas, herbicidas, estiércol y demás químicos han sido utilizados en la Laguna para mantener las actividades económicas agropecuarias a lo largo de los últimos 100 años. Expertos denuncian que la factura la están pagando los ciudadanos con su salud. Haber sido la Laguna en su momento una de las industrias algodoneras más prolíferas y ser actualmente la cuenca lechera más grande del país, ha traído consecuencias al medio ambiente que podría, a su vez, desencadenar en problemas de salud, aseguraron especialistas.
La Laguna, México: según expertos el uso excesivo de plaguicidas pone en riesgo a los ciudadanos
La Laguna: zona tóxica
Para empezar, entre la década de los años cincuentas y sesentas, la Laguna sembraba hasta 70 mil hectáreas de algodón para las que se requerían plaguicidas, que en esos años, según Mario García Carrillo, profesor investigador adscrito al departamento de suelos de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, fueron usados indiscriminadamente.
García Carrillo, quien es doctor en edafología (estudio de los suelos), comentó que en estudios recientes han encontrado en el suelo lagunero contaminantes orgánicos, residuos de plaguicidas organoclorados (DDT, metoxicloro (HCH), aldrín, endosulfán y canfeclor) y metales pesados como el arsénico, plomo y cadmio principalmente, aunque también restos de zinc.
“Con los químicos viene la contaminación por metales pesados, plaguicidas y lo hemos hecho de manera irracional, sin control. La gente lo hacía incluso como medidas preventivas. Se habla de la contaminación en el aire pero estamos por encima de la norma de partículas en el suelo”, aseguró.
Afirmó que el DDT, por ejemplo, el cual fue usado excesivamente en los campos laguneros, tiene una vida media de hasta 50 años en el ambiente. Quiere decir, detalló, que si aplicaron un kilo de plaguicida, en los 50 años siguientes aún existía en el suelo por lo menos medio kilo.
El problema es que se utilizaron toneladas de pesticidas.
“Esos plaguicidas se mueven en todo el medio ambiente, cuando se aplica una parte se empieza a volatizar. Es transportado por la atmósfera, una parte va al suelo y esa parte también se mueve o va al fondo y en algunos casos llega a los mantos acuíferos. Estos productos se han encontrado incluso donde nunca se han utilizado”, expuso García Carrillo.
Los plaguicidas que fueron utilizados son, esencialmente los que corresponden al grupo de los “drines”: aldrín, dieldrín, endrín. Toda esa contaminación, mencionó el especialista, afecta a los seres vivos y acaban con la vida silvestre; aunque a la fecha no hay asociaciones de alguna extinción.
“Se dice que hay una gran relación entre los residuos de plaguicidas en el medio ambiente, en el agua, en el suelo, en las plantas, en los alimentos que al ser consumidos causan enfermedades. Los plaguicidas son cancerígenos, mutagénicos”, explicó.
Aún así, a decir de Mario García, algunos plaguicidas como el Endosulfán, el cual está prohibido, se sigue utilizando en el país. Afirmó que existe relación con el cáncer de mama porque dichos plaguicidas se adhieren en el tejido adiposo de las personas.
Sin embargo, nadie ha hecho estudios sobre los daños históricos en la salud por el uso excesivo de los plaguicidas en la zona y la Secretaria de Salud no registra una alta incidencia en casos de cáncer de mama: Según la Jurisdicción Sanitaria VI (Torreón, Matamoros y Viesca), la tasa de cáncer de mama es de 18.5 por ciento, cuando a nivel nacional es de 21% por cada 100 ml habitantes.
“Es necesario un estudio de las mujeres que tienen cáncer de seno para ver si tienen residuos de plaguicidas. Hay estudios donde se encuentra incluso en la leche de la madre. Se integran a las cadenas alimenticias y es un problema porque si tienes una parte de millón, cuando llega a la cadena alimenticia tiene 50 ó 100 partes por millón”, agregó.
Consideró que el tema de los plaguicidas está un poco olvidado por el tema del arsénico y el plomo; sin embargo, recalcó que estamos en una región agropecuaria. “Somos de los primeros lugares de cáncer a nivel nacional, de los primeros lugares por alergias, malformaciones”, comentó. No obstante, ninguna instancia de salud ha corroborado esta supuesta incidencia cancerígena.
Francisco Rosales Hernández, Jefe de Oncología del Seguro Social en Torreón, afirmó que en la Laguna el tema de los plaguicidas podría ser un causante de la incidencia de cáncer en la región. “No hay datos de qué tantos más casos tengamos a comparación del resto de la República, pero por el uso que se dio, es un hecho la incidencia. Sí va de la mano.
La gente que está expuesta a insecticidas, a plaguicidas, arsénico, el índice de cáncer en el tejido hematopoyético en la sangre es más alta. Pero el dato duro de la incidencia en la región y en otro donde no se ha utilizado tanto plaguicida no lo tenemos”, comentó.
Sobre el cadmio, Mario García mencionó que es otro contaminante que no ha sido estudiado y que tiene presencia en la Laguna. “La gente lo desconoce pero hay cadmio en los plaguicidas y eso se va acumulando. El cadmio se debe analizar porque es mucho más peligroso, mucho más tóxico y su norma es más baja”, aseguró Mario García.
No obstante, el Centro de Atención a Metales Pesados (CAMP) instalado en Torreón, no cuenta con los recursos para investigar contaminación a la salud por cadmio.
“Hemos analizado el agua y hemos encontrado algunas concentraciones de cadmio, de dónde viene, no lo sabemos, pero ahí está como un contaminante más. Es como una alerta y es necesario plantear estudios, porque es muy problemático ya que puede provocar enfermedades.
Afecta al sistema óseo”, ahondó.
Para Juan Guillermo Martínez, investigador titular del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), habría que hacer un análisis de los pesticidas en aguas subterráneas debido a las altas concentraciones de químicos que se utilizaron. A la fecha nadie lo ha propuesto.
Problema de origen: suelos salinos José Antonio Cueto Wong, Director del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Relación Agua-Suelo-Planta- Atmósfera del INIFAP, comentó que en la parte baja de la cuenca (la zona conurbada de la Laguna) la agricultura funciona a partir de dos fuentes: el agua que escurre de la sierra madre y es almacenada y operada por las presas, y el agua subterránea donde existen diferentes calidades y cantidades. Dentro del agua subterránea pueden existir zonas donde el agua sea de muy buena calidad y otras donde sea de muy mala calidad. La razón es que los suelos de la región tienen diferentes problemas: se hallan los suelos salinos y los suelos sódicos, explicó.
“Los suelos salinos, en agricultura, son donde se ve un salitre blanco en la superficie de los suelos, a veces permanentemente y a veces después que se aplica un riego. Esas sales algunas ya estaban ahí desde hace miles de años. Otras sales provienen de la actividad agrícola que se viene desarrollando en los últimos 100 años. Ese es el salitre blanco, un exceso de calcio, sodio y magnesio”, explicó Cueto Wong.
Existe otro tipo de salinidad que es el salitre negro, que se da debido a un exceso de sodio y es un problema para las plantas. También hay grados en afectaciones de sales.
Según el investigador Cueto Wong del Inifap, la salinidad y sodicidad ha crecido entre un 25 y un 30 por ciento en los últimos 40 años, lo que está ocasionando menor productividad de los suelos y mayor esfuerzo para recuperar dichos suelos.
Mario García Carrillo, doctor en edafología de la Narro, coincidió en que el suelo lagunero tiene problemas de contaminación por la agricultura intensiva y por la sales, pues un área importante de riego, dijo, está contaminada por sales que afectan el agua.
El especialista de la Narro respaldó el porcentaje de afectación por salinidad y las repercusiones en la productividad de los campos: “Ranchos donde antes había 10 hectáreas ahora han disminuido el rendimiento. Un suelo que tardó miles de años se acaba en años y afecta la sustentabilidad de los suelos para las generaciones que vienen. Los suelos ya no tienen la misma productividad que hace años”, recalcó.
-¿Está sobre explotado el suelo lagunero?,pregunté a Mario García-Lo hemos forzado y agotado.
– ¿Cuál es el escenario de no revertir la situación?
-Tendremos suelos degradados, poco fértiles, erosionados, contaminados. El problema de los nitratos.
Sin embargo, Ignacio Corona Rodríguez, delegado en la Laguna de la Sagarpa, afirmó que jamás había escuchado sobre la disminución de la productividad de los suelos ni el daño o detrimento de los mismos.
¿Sobre fertilización?
El tener la cuenca lechera número uno del país implica que gran parte de sus recursos hídricos son destinados a la producción de forrajes, principalmente alfalfa. Estudios recientes han demostrado que el nivel de la concentración de nitratos en las aguas subterráneas se ha incrementando en los últimos años. Las causas principales pudieran ser el incremento en la aplicación de fertilizantes nitrogenados a cultivos forrajeros, láminas de riego excesivas, y uso desmedido y frecuente de desechos orgánicos (estiércol) en los suelos regionales.
En los últimos 20 años la producción lechera ha despegado. Según datos oficiales, la superficie dedicada a la siembra de cultivos forrajeros se ha incrementado de 35 mil hectáreas en 1979 a un poco más de 75 mil en 2004 y 100 mil hectáreas en 2011; tierras que forzosamente necesita de fertilizantes. Lo anterior con la finalidad de suministrar alimento a una población de bovinos lecheros que se quintuplicó en el mismo período: Según cifras de la Sagarpa, existe un hato de 500 mil cabezas de ganado en la Laguna; ganado que a su vez genera cientos de toneladas de estiércol, el cual también contiene nitrógeno.
José Antonio Cueto, Director del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Relación Agua-Suelo-Planta-Atmósfera del INIFAP, explicó que el estiércol puede ser transformado en nutrientes para las plantas, que es una actividad que realizan los organismos del suelo: Reciclan toda esa materia orgánica y la ponen una parte como materia orgánica del suelo y otra como nutrientes que pueden ser absorbidas nuevamente por las plantas sin peligro de contaminación.
El problema de la contaminación viene, ahondó el especialista, del uso no tecnificado del estiércol y el fertilizante nitrogenado. “Es como cuando uno come de más. Cuando uno come su dieta balanceada y está de acuerdo a la edad, al peso, a la actividad, tendemos a una vida saludable. Cuando se come de menos o de más es cuando surgen problemas. Lo mismo sucede con el suelo. El suelo si recibe los nutrientes que requiere produciría normal pero al darle no tecnificado, generalmente hacia el exceso, hay desperdicio y ese desperdicio en algún lado tiene que quedar”, detalló.
El estiércol es muy rico en elementos esenciales para la planta como nitrógeno, fósforo, potasio, entre otros. Entonces el agricultor, desde hace miles de años se dio cuenta que era bueno aplicarlo para la siguiente cosecha. Sin embargo, el problema no es que se aplique estiércol a las tierras, sino la cantidad que se aplica, recalcó el especialista.
“Tenemos información desde hace por lo menos 30 años, de las formas y las cantidades en que deben utilizarse los estiércoles. Algunos agricultores se han informado y hacen un uso racional pero muchos de ellos no, siguen aplicando grandes cantidades de estiércol que no está balanceado con lo que el cultivo va a tomar. Aplican de más”, afirmó.
Uriel Figueroa Viramontes, Director de investigación en la región Norte Centro del Inifap y doctor en suelos, comentó que en los 80´s, según encuestas de la época, el 70 por ciento de los productores utilizaban 80 toneladas o más de estiércol por hectárea. Colocaban, dijo, hasta 200 toneladas que son muchísimas.
José Cueto Wong explicó los desencadenantes de esa sobre fertilización: Parte de ese nitrógeno (del estiércol) lo liberan hacia la atmósfera como parte de su metabolismo en forma de gases. Varios de esos gases, principalmente el de óxido de nitrógeno, es gas de efecto invernadero (GEI) que hace que nuestra atmósfera esté contaminada y que la tierra se caliente y se derritan los océanos. En resumen, provoca el llamado calentamiento global.
Otro problema es que una parte del nitrógeno que no se utiliza puede emigrar hacia las capas profundas del suelo o bien hacia el acuífero, y esa forma de nitrógeno conocida como ion nitrato, emigra y puede ir a “enriquecer” las aguas subterráneas. El problema es que el nitrato, cuando se contiene en exceso, tiene efectos en la salud humana.
“Puedo tener un forraje o un tomate o una lechuga con altos niveles de nitrato y me puede causar problemas a la salud, o puedo estar bebiendo agua con alto contenido de nitrato y también me ocasiona problema en la salud. Es lo que me puede estar ocasionando el uso indiscriminado de fertilizantes químicos y el estiércol.
Esos problemas ya existen, otros en forma natural y otros ya abonados por las prácticas agrícolas”, resaltó el investigador Cueto Wong.
No obstante, para José Antonio Cueto Wong, muchos de estos problemas son de origen y otro porcentaje provocado por la actividad humana. Lo explicó en otros términos: “Es como una persona que nace con un defecto congénito y si a esa persona se le agregan otras cuestiones, pues va empeorando. Es el caso: unos suelos ya tenían problema de salinidad y otros se han ido incrementando con la agricultura.
Hace millones de años la Laguna fue mar, lo que se conocía como el mar de Tetis.
Las aguas se fueron secando y muchas de las sales se quedaron. Otra fuente de salinidad es la del gua que escurre de la presa y que arrastra las sales del subsuelo. Al aplicar el riego una parte es tomada por la planta y otra se puede infiltrar al suelo y otra se evapora.
“Si riego con agua muy salina por la razón que sea, en pocos años voy a ensalitrar ese suelo. Hay tecnología para ver cuánta agua debería de aplicarse en cada suelo en función de la calidad del agua y del suelo”, describió Cueto Wong.
Además, el estiércol del ganado también contiene las sales que se quedaron en el forraje y que sirvió de alimento para el ganado. Se calcula que en cada tonelada de estiércol hay 50 kilos de sal. Y en la Laguna se aplican 60, 100, hasta 150 toneladas de estiércol por hectárea, por lo que muchas sales se van a quedar porque la planta no necesita tanta.
Aún así, aseguró que hay agricultores tecnificados que obtienen rendimientos iguales o mejores que en el resto del mundo, por lo que el problema, resaltó, es cuando se hace una agricultura no tecnificada.-¿Podría terminarse en el futuro la actividad agropecuaria?
-Podría terminarse la actividad agropecuaria pero también por el crecimiento de la zona urbana. El crecimiento de la población. Es un escenario de largo plazo.
El asunto es si yo sigo las indicaciones de mi médico. Si me tecnifico, si voy con el médico de suelos, con los especialistas, mi agricultura es más rentable, mis suelos son más productivos, mis aguas rinden mejor. No obstante, para Uriel Figueroa Viramontes, Director de investigación en la región Norte Centro del Inifap, no existe una evaluación sobre fertilización de los campos.
Aseguró que las recomendaciones de fertilización son más altas que hace 20 años bajo la consigna que a mayor rendimiento más fertilizante. “En los 80´s se recomendaba ponerle 120 kilos de nitrógeno por hectárea, ahora se recomienda entre 250 y 300, porque las variedades han mejorado”, ahondó el especialista. Reconoció que en el pasado se pudo haber excedido en la fertilización de los campos, entre otras razones porque los fertilizantes no eran tan caros; sin embargo, según el doctor Uriel Figueroa a partir de 2008 los fertilizantes subieron de precio (los fertilizantes están en función del precio del petróleo) y se importa el 80 por ciento. El precio se llegó a triplicar.
Consideró que en la actualidad no está excedido el suelo de estiércol bovino como en los años 80´s: “Hay unas encuestas en los años 80´s y el 70% de los productores ponían más de 80 toneladas o más de estiércol por hectárea; ponían 120, 200 toneladas por hectárea y son muchas. En 2009 el 70% aplica 80 toneladas o menos y están en el rango”, opinó.
– ¿Qué pasa cuando los suelos se sobre fertilizan? pregunté a Uriel Figueroa, especialista en manejo de suelos.
-Pueden tener ciertos efectos en la planta, en algodón por ejemplo, va a producir pura hoja en lugar de fibra, eso ya le pega al bolsillo. El exceso de fertilizante provoca que las plantas sean más jugosas y eso atrae más plagas. También promueve más el crecimiento de hojas que el crecimiento económico, más susceptible a plagas y tiende a alargar más el ciclo, me puede retrasar la cosecha. Ya lo identifica el productor.
-¿Y qué pasa en el subsuelo?
– Ahí sí puede estar pasando algo del nitrógeno que se vaya al agua en forma de nitratos y rebase 10 miligramos por litro.
Sí hay algunos ranchos que sí traen valores altos de nitratos, de 70, 80, pero normalmente son bajos y la mayoría anda en uno o menos de uno. Es lo normal. Tenemos estudios donde podemos sustituir el 100 por ciento de fertilizantes con una dosis adecuada de estiércol y en general es de las 80 toneladas hacia abajo.
Uriel Figueroa mencionó que el problema de nitratos es cuando el agua va a consumo humano o para las vacas, pues en éste último provoca abortos. Según el especialista, los ganaderos cuidan y analizan bien los alimentos de las vacas, y cuando tienen forrajes que rebasan las dos mil partes por millón en forrajes, lo que hacen, dijo, es que revuelven con otros que no tengan tanto nitrato.
Figueroa sostuvo que han analizado hortalizas y afirmó que los nitratos no se acumulan en las partes comestibles porque la planta lo transforma en proteína. No obstante existen especialistas que creen que sí puede existir una afectación y contaminación de alimentos.
Nitratos: daños a la salud En el acuífero de Villa Juárez, Durango, que está a 30 minutos de Torreón, la investigadora y Coordinadora del Posgrado de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), Esperanza Calleros Rincón, encontró altas concentraciones de arsénico y nitratos.
Su investigación duró tres años y lo terminó en 2009. De un universo de 216 pozos se tomó una muestra de 66, 51 de uso agrícola y 11 para consumo humano. El agua fue analizada por métodos estandarizados, por colorimetría y se utilizó un electrón ion selectivo para hacer la muestra y el análisis en campo y a la par con el Cenid Raspa de Gómez Palacio.
De esos pozos, la concentración de nitratos promedio fue 34 miligramos por litro, cuando la norma oficial mexicana y la agencia de protección al ambiente menciona que el nivel máximo permisible para consumo humano son 10 miligramos por litro de nitrógeno de nitrato.
Estos niveles, según la doctora Calleros Rincón, provocan efectos adversos sistémicos. Se encontró que 31 pozos tienen un riesgo mayor a uno de adquirir una enfermedad sistémica para los niños y 64.5% de los pozos constituyen un riesgo de salud para los niños.
El pozo para consumo humano con mayor nivel de nitratos que se encontró fue de 12 miligramos por litro y el más alto en pozos agrícolas llegó hasta los 124 miligramos por litro.
Juan Guillermo Martínez, investigador titular del INIFAP y especialista en manejo de cuencas, coincidió con los datos y explicó que el nitrógeno, al interactuar con el agua se convierte en el ion nitrato y como es negativo, al igual que la matriz del suelo, no se detiene sino que pasa a capas abajo.
La asociación se da entre cultivos forrajeros y fertilizantes nitrogenados. Las áreas de mayor foco rojo se encuentran en Villa Juárez, aunque él posee datos donde se han registrado concentraciones desde 1.2 hasta 274 partes por millón, cifras “exageradas” para el investigador.
Para Guillermo Martínez, el problema son las concentraciones elevadas de fertilizantes que se utilizan en los cultivos. Aunque mencionó que hay otra zona de riesgo, en la Laguna seca, para Viesca, donde el promedio es de 48 miligramos por litro. La NOM establece que la concentración debe ser de menos de 10 miligramos por litro de nitrógeno de nitrato para proteger a los niños y evitar la enfermedad de metahemoglobinemia, que es cuando el transporte de oxígeno se ve limitado y surge una coloración azul. Provoca la enfermedad conocida como de “los niños azules”.
“Hay estudios sustentados en donde el consumo de agua contaminada por nitratos nos puede producir tres formas de afectaciones. Crónicamente nos puede dar cáncer como linfoma Hodgkin, cáncer gástrico, de páncreas. Subcrónico: Alteraciones en glándulas tiroides, genotoxicidad, alteraciones en tiempo para embarazo y en la reproducción masculina. Y a nivel agudo tenemos la metahemoglobinemia (niños azules)”, ahondó Calleros.
Según la investigadora Calleros Rincón, la sobre fertilización con materia nitrogenada de los campos (fertilizantes químicos y orgánicos) donde se ubican esos pozos es excesivo, pues llegan a poner hasta 50 toneladas de estiércol por hectárea más otros fertilizantes nitrogenados.
“Sabemos que somos la cuenca lechera más grande del país, sin embargo se ha tenido que sobre fertilizar los campos para poder cubrir la demanda de alimento forrajero para el ganado. Son los costos de tener esta cuenca”, expuso.
La problemática es que muchos trabajadores de los campos y habitantes beben agua de dichos pozos contaminados sin que noten alguna diferencia en su sabor y han estado expuestos desde su nacimiento. La doctora comentó que los datos los pasó a la Jurisdicción Sanitaria II, en la Laguna de Durango.
Aseguró que encontraron en algunos niños niveles de metahemoglobinemia, pero no de la enfermedad en sí; sin embargo, la tendencia estaba más inclinada a los niños que a las niñas.
“Hay estudios que con cinco miligramos de nitrógeno de nitrato de consumo en agua produce cáncer o alteraciones en glándula tiroidea. Por eso ya estamos iniciando un estudio con alteraciones en glándula tiroides para encontrar hipotiroidismo”, contó la especialista.
El estudio es el primero de su tipo en el país y será publicado en la red de género de salud y ambiente. Además, el Instituto Nacional de Ecología lo publicará en un libro sobre los principales contaminantes en México.
La doctora consideró que el mismo problema podría presentarse en el acuífero de la Laguna de Coahuila, aunque aclaró que habría que muestrear pozos. A la fecha nadie lo ha hecho.
No obstante, la razón también es que el acuífero en Villa Juárez, Durango está a 30 metros de la superficie, a diferencia de los 150 metros en zonas como San Pedro o Francisco I. Madero, Coahuila.
-¿Existe la posibilidad que esa contaminación en los pozos agrícolas pase a los pozos urbanos?, se le cuestionó a la especialista.
-Habría que monitorear el agua para ir marcando los niveles en el agua, es posible.
-¿Qué programas se necesitan?-Se necesita realizar un programa con los agricultores, con las personas que fertilizan, que tengan una mejor disposición sobre las excretas del estiércol. Ver si es factible seguir con esta fertilización.
– ¿Cuál es el escenario?
-Mayores incidencias de estas enfermedades sobre todo a nivel crónico. Habría que ver en forma subcrónica cómo se ha comportado la población en cuanto a metabolismo tiroideo, si ha desarrollado hipotiroidismo.
La glándula tiroide se basa en que l eyodo y el nitrato compiten por el mismo lugar, si el nitrato gana el lugar que le corresponde al yodo entonces comienza a producirse más hormona estimulante del tiroides y trae como consecuencia hipotiroidismo, la gente empieza a engordar.
Corremos el riesgo de tener muchas cosas. No se ha estudiado, estamos empezando a hacerlo.
Por e se motivo, p ara l a e specialista Calleron Rincón, son urgentes los estudios para realizar roles preventivos, pues afirmó que de hacerse campaña de prevención desde el que fertiliza hasta el consumidor del agua, disminuirán los costos en cuanto a las enfermedades crónicas como los cánceres.
Sustentabilidad de la fertilización
Uriel Figueroa Viramontes, quien es doctor en suelos y especialista en la tecnificación de los mismos, explicó que la fertilización está en función del rendimiento y del tipo de suelo, si es arenoso, por ejemplo. “Tenemos fórmulas, por ejemplo, si el rendimiento es de ‘equis’ cantidad recomendamos poner ‘ye’ cantidad”, ahondó.
Consideró que sí existe mejor tecnificación de la fertilización de los campos, pues afirmó que ya se cuenta con mayor asesoría técnica. “Es cierto, antes era como una receta, ponle 150 kilos a todo. No importaba si el suelo era arenoso, arcilloso, pero ya ha cambiado”, aseguró.
Expuso que en el Inifap de Matamoros enseñan a los productores a medir la cantidad de nitrógeno y fósforo que lleva el estiércol que se usa como fertilizante y en base a eso, dijo, disminuyen el fertilizante químico y se ahorran dinero.
Aún así, el doctor Uriel Figueroa expuso que sí son necesarios programas sustentables que lleguen a todos los productores, con el objetivo de bajar la aplicación de estiércoles y químicos en donde se esté utilizando en exceso.
Incluso, recomendó a los productores que se asesoren para realizar análisis de suelo y de estiércol y diseñar una dosis de fertilización adecuada a cada cultivo y cada tipo de suelo. Una muestra de suelo cuesta alrededor de 400 pesos pero sirve hasta para 20 hectáreas. Los fertilizantes tienen un valor de entre cuatro mil y seis mil pesos por hectárea.
El especialista del INIFAP, aseguró que a partir de 2008 los productores se han acercado más para hacer los análisis de sus suelos. Dijo que en el caso de los establos tienen muy contralado el sistema de las vacas: desde cuánto come, cuánto pesa, cuánto produce diario; sin embargo, cuando se les pregunta sobre sus suelos, lo desconocen.
“Los suelos hay que hacer análisis para ver la acumulación de sales porque se va salinizando los suelos y los hace menos productivos y hay que ver qué textura de suelo tengo, qué porcentaje de arena limo y arcilla y qué propiedades me afectan el rendimiento relacionado con la textura y luego la parte de nutrición. Cuando sé eso, puedo diseñar mi fertilización y me ahorraré mucho dinero”, detalló.
Para el especialista José Cueto Wong, mucho se le deja a la Sagarpa pero hay otras dependencias: FIRA, el Banco de México, las universidades, los municipios.
“Las tierras están dentro de un municipio. El municipio debe estar también preocupado y el municipio está dentro de un estado donde hay una Secretaría de Fomento Agropecuario.
La pregunta es cómo están incidiendo ellos en la contaminación y productividad de sus suelos, de sus tierras, de su municipio. Es un problema que va a más allá. Es un problema de cuencas. Incide hasta el sector privado. Debería haber un mayor interés de los usufructuarios de estos recursos naturales”, opinó.
Los especialistas coincidieron que es necesario educar a los productores para balancear el uso de estiércol y fertilizantes químicos. La Sagarpa apuesta al uso de biofertilizantes y biodigestores para procesar la excreta.