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La ketamina en altas dosis produce un “apagón” temporal del cerebro

18 junio, 2020
Las altas dosis de ketamina causan en el cerebro “un estado de olvido parecido a una experiencia cercana a la muerte”. 20minutos.es. 17/06/2020. Un estudio revela los efectos de la ketamina en la actividad cerebral: apagan temporalmente el cerebro. Los investigadores han identificado dos fenómenos cerebrales que pueden explicar algunos de los efectos secundarios de la ketamina. Los investigadores han identificado dos fenómenos cerebrales que pueden explicar algunos de los efectos secundarios de la ketamina.University of Cambridge Un grupo de investigadores ha analizado los efectos de la ketamina en la actividad cerebral, descubriendo que, en altas dosis, apaga temporalmente el cerebro, provocando “un estado de olvido comparado con una experiencia cercana a la muerte”. La ketamina es un anestésico y analgésico que ha ganado notoriedad como droga recreativa en los últimos años, según alertan los expertos. Además, se trata de una sustancia que también se ha propuesto como tratamiento para la depresión y el trastorno postraumático. En un estudio destinado a comprender el efecto de los medicamentos terapéuticos en el cerebro de personas con la enfermedad de Huntington (una condición que impide que el cerebro funcione correctamente), los investigadores descubrieron que la ketamina en altas dosis produce un “apagón” temporal del cerebro. Llevado a cabo por la Universidad de Cambridge (Reino Unido), el estudio se centró en examinar la respuesta de que hacían 12 ovejas a la ketamina, utilizando electroencefalografía (EEG) para medir los cambios inmediatos en las ondas cerebrales de los animales. Mientras estaban dormidas, la actividad era de baja frecuencia, pero, una vez desaparecida la droga de su organismo y cuando las ovejas recuperaron la conciencia, los investigadores observaron sorprendidos cómo la actividad cerebral presentaba oscilaciones de alta y baja frecuencia, que se volvieron regulares en pocos minutos. “Cuando las ovejas salieron de la ketamina, su actividad cerebral fue realmente inusual”, cuenta la profesora Jenny Morton del Departamento de Fisiología, Desarrollo y Neurociencia de la Universidad de Cambridge y directora de la investigación. “El momento de los patrones inusuales de actividad cerebral de las ovejas correspondió al momento en que los usuarios humanos informan que sienten que su cerebro se ha desconectado de su cuerpo. Es probable que las oscilaciones cerebrales causadas por el medicamento impidan que la información del mundo exterior se procese normalmente”. Agujero K El objetivo principal del equipo era entender por qué los pacientes humanos con enfermedad de Hunington responden de manera diferente a varios medicamentos. Para ello, utilizaron ovejas, ya que, según aseguran desde la universidad, son un “modelo preclínico adecuado de trastornos del sistema nervioso humano”. De esta forma, inyectaron a seis ovejas una dosis única más alta de ketamina (24 mg/kg), observando que, a los pocos minutos de haber administrado el medicamento, la actividad cerebral de cinco de estas seis ovejas se detuvo por completo, una de ellas durante varios minutos, un fenómeno que nunca antes se había visto. “Unos minutos más tarde, sus cerebros volvían a funcionar normalmente; era como si acabaran de apagarlos y encenderlos”, explica Morton en un comunicado de la universidad. Según afirman en el estudio final, publicado en la revista ‘Nature’, los investigadores creen que “es probable que este fenómeno explique el ‘agujero K’, un estado de olvido comparado con una experiencia cercana a la muerte que es muy buscada por los abusadores de ketamina”. La ketamina como medicamento Quienes abusan de la ketamina suelen tomar dosis más altas que las administradas en la investigación, incluso teniendo que incrementar las dosis progresivamente para obtener el mismo efecto a lo largo del tiempo. Esto, según alertan, conlleva un alto riesgo ya que, en dosis tan altas, la droga puede “causar daño hepático, detener el corazón y ser fatales”. La ketamina fue elegida para el estudio “porque se usa ampliamente como un anestésico seguro y un medicamento para aliviar el dolor para el tratamiento de animales grandes, incluidos perros, caballos y ovejas. También se se conoce como un anestésico disociativo, porque los pacientes pueden parecer despiertos y moverse, pero no sienten dolor ni procesan la información normalmente; muchos informan que sienten que su mente se ha separado de su cuerpo”, explican en el comunicado, asegurando que su uso en humanos con dosis más bajas, “se limita principalmente a situaciones de campo, como el alivio del dolor en primera línea para soldados heridos o víctimas de accidentes de tránsito”. “Nuestro propósito no era realmente observar los efectos de la ketamina, sino usarlo como una herramienta para investigar la actividad cerebral en las ovejas con y sin el gen de la enfermedad de Huntington”, cuenta Morton. “Esto podría convertirlo en una herramienta útil para estudiar cómo funcionan las redes cerebrales, tanto en el cerebro sano como en enfermedades neurológicas como la enfermedad de Huntington y la esquizofrenia”.