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La inmensa mayoría de los fumadores del mundo tiran al suelo billones de colillas al año

6 agosto, 2018
Los cigarrillos también matan a la naturaleza. Por César-Javier Palacios. 20minutos.es. 05/08/18. Las colillas se han convertido en la primera fuente de basura mundial, uno de los residuos que más abunda en nuestra naturaleza.Leer también: Cómo reciclar las colillas de cigarrillo, que ya suponen el 30% de la basura mundial
La inmensa mayoría de los fumadores del mundo tiran al suelo  billones de colillas al año
Chau pucho…
(SerTox)
Se calcula que de los 6 billones de cigarrillos que se fuma en todo el mundo cada año, 4,5 billones de colillas terminan tirados en la naturaleza. Un problema que se agrava en el verano, por la mayor presencia humana en esos entornos naturales. Y que también matan vida silvestre.
Debido a la toxicidad de sus componentes, la calidad del agua y de la tierra se ve amenazada. Numerosas especies pueden acabar envenenadas por culpa de esas colillas, que en algunos lugares se acumulan por cientos.© ProyectoLIBERA
Fumadores gorrinos
No fumo. Nunca he fumado. Pero acepto a los fumadores y sus humos. Lo que nunca he aguantado es a los que terminan el cigarrillo y lo lanzan “a tomar Fanta” dándole impulso deportivo con dos dedos. O los que lo tiran al suelo y lo pisan cual cucarachas. O los que lo apagan en la arena de la playa y lo dejan semienterrado.
Llamarlos guarros es poco. Y seguro que si pregunto entre mis amigos fumadores me asegurarán que ellos no, que ellos siempre tienen un cenicero a mano o buscan una papelera. Mentira. La inmensa mayoría de los fumadores del mundo engorrinan nuestro entorno, incluso nuestra naturaleza más querida y protegida, tirando al suelo cientos, miles, millones, billones de colillas al año.
Según el informe de 2017 de la ONG Ocean Conservancy, las colillas representaban el 13% del número total de desperdicios recogidos en su campaña mundial.
En la misma dirección apuntan las campañas ‘1m2 por el campo, los bosques y el monte’ y ‘1m2 por las playas y los mares’, que desarrolla LIBERA, el proyecto impulsado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, que muestran que la colilla es uno de los residuos más encontrados en estos ecosistemas, seguido, entre otros elementos, de las toallitas húmedas.
Residuo muy contaminante
Las especies y sus ecosistemas sufren el impacto de estos residuos. Diversos estudios confirman que el efecto contaminante de las colillas puede durar entre siete y 12 años e, incluso, algunos autores afirman que puede llegar hasta los 25 años.
Las colillas contienen sustancias muy tóxicas como cadmio, arsénico, alquitrán o tolueno que, al entrar en contacto con el agua, tiene efectos devastadores en la naturaleza. Provocan que la calidad del agua se vea amenazada y se altere el ciclo ecológico de algunas especies marinas como moluscos, peces, reptiles y aves, que pueden resultar envenenados.
Cada colilla puede llegar a contaminar hasta ocho o 10 litros de agua; y hasta 50 litros si es agua dulce. En el caso de los grandes depredadores marinos, como las aves y los cetáceos, la ingesta de colillas es habitual, y puede causar toxicidad directa, así como una cierta sensación de saciedad (al inflarse las colillas dentro del estómago), que en casos extremos puede conducir a la muerte por inanición.
Peligro de incendios
Además de la toxicidad, la naturaleza también puede verse gravemente afectada por otros factores como los incendios provocados por las colillas mal apagadas o aquellas que se lanzan desde un vehículo en marcha.
Este problema se agrava en verano, ya que las altas temperaturas, el viento y la falta de lluvias acrecientan aún más la posibilidad de incendios forestales.
¿Quién lo limpia?
El abandono de colillas supone también un alto impacto económico para las administraciones.
En algunas ciudades de Estados Unidos, por ejemplo, el coste de la eliminación de este desecho oscila entre los 3 y los 16 millones de dólares al año. El tamaño de las colillas hace que recogerlas resulte una tarea muy laboriosa y cara, especialmente en las playas.
En muchas ocasiones, las máquinas cribadoras y los métodos manuales no son suficientes para eliminar por completo este residuo.
Posibles soluciones para evitar el abandono de colillas
Los filtros de los cigarrillos no se pueden reciclar ni son biodegradables. Aunque una solución sería la prohibición de este tipo de filtros tan dañinos para el medioambiente, existen algunas medidas encaminadas a reducir el impacto que tienen las colillas en el campo.
El primer paso y el más importante de todos es la educación.

“Los ciudadanos deben comprender las consecuencias que tiene un gesto tan cotidiano, pero tan incívico, como es tirar una colilla”, explica Sara Güemes, coordinadora en Ecoembes del Proyecto LIBERA.
Otra de las medidas para evitar que las colillas terminen formando parte de la basuraleza es la colocación de señales y ceniceros en espacios públicos, fomentar el uso de ceniceros portátiles entre los fumadores e, incluso, incrementar las sanciones por tirar colillas al suelo.
“El problema de las colillas es que están hechas de acetato de celulosa, un componente derivado del petróleo. El primer paso es intentar sustituir este componente por filtros de materiales biodegradables, que ya existen”, propone Miguel Muñoz, coordinador en SEO/BirdLife del proyecto LIBERA.