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Irina* reconstruye la historia de charlatanes que vendían remedios milagrosos, ungüentos y tónicos

22 mayo, 2014
“Los charlatanes desafían las fronteras de lo culto y lo popular”. agenciacyta.org.ar. 21/05/14. La antropóloga Irina Podgorny, investigadora del CONICET y flamante ganadora del Premio a la Investigación Georg Forster de la Fundación Alexander von Humboldt, en Alemania, reconstruye la historia de personajes que vendían remedios milagrosos, despertaban momias o hipnotizaban a los científicos.Desde el jardín de infantes al doctorado, Irina Podgorny se jacta de que su carrera se forjó por las aulas de la escuela laica y de la universidad pública y gratuita. Leer relacionado: Recordando antiguos remedios de boticarios españoles; De todo, como en botica: remedios del siglo XIX analizados con tecnología del siglo XXI; Ciencia para explicar la ficción de las pociones de Shakespeare*Antropóloga Irina Podgorny, investigadora del CONICET en el Archivo Histórico del Museo de La Plata
Irina* reconstruye la historia de charlatanes que vendían remedios milagrosos, ungüentos y tónicos
Irina Podgorny
Flamante ganadora del prestigioso Premio a la Investigación Georg Forster, otorgado por la Fundación Alexander von Humboldt de Alemania (y que va a recibir el próximo 4 de junio en el Palacio de Charlottenburg, en Berlín), la antropóloga e investigadora del CONICET en el Archivo Histórico del Museo de La Plata (Universidad Nacional de La Plata) es una estudiosa de la paleontología y la anatomía comparada en el siglo XIX. Y ha explorado, entre otros temas, el comercio de colecciones de historia natural (huesos de mamíferos fósiles en particular), la creación de museos y hasta el derrotero de charlatanes que, según dice en una entrevista con la Agencia CyTA, “me sirven para mostrar que la ciencia -el conocimiento- está compuesta por diferentes tradiciones que no se reemplazan unas a otras, sino que se van acumulando y reacomodando”.

¿Qué es lo que entiende usted por “charlatanes”?

Me refiero a esos personajes que iban de plaza en plaza hablando de remedios milagrosos, promesas, ungüentos y tónicos, usando palabras ingeniosas y contando con la credulidad de un público de diferentes esferas culturales. Son personas que desafían las fronteras de lo culto y lo popular, donde el poder curativo de sus palabras se mezcla con prácticas de la historia natural. A través del estudio de estos portadores de ideas y de objetos, estoy descubriendo verdaderas “cadenas de charlatanes” por donde se mueven ideas, publicaciones y objetos, tales como minerales, fósiles, plantas, vegetales y también colecciones referidas al hombre, es decir a la cultura material de los indios, restos arqueológicos, huesos y cráneos.

¿Cómo llegó a ellos?

Después de trabajar bastante en mi juventud sobre el naturalista Florentino Ameghino, me centré en otros dos caballeros: Pedro de Angelis, un pequeño empresario dedicado a la venta de gliptodontes y manuscritos, y Guido Bennati, un italiano que recorrió América del Sur con un museo ambulante entre 1870 y 1885. Un museo que, por cierto, compró luego el Museo de La Plata. Mi trabajo no apunta a resaltar ni  a crear “personalidades”, sino a mostrar cómo estos personajes solo pueden existir en función de redes de intercambio de objetos y de ideas que les dan sentido.

¿Podría explayarse más sobre Bennati?

Bennati llegó a América del Sur alrededor de 1869. Recorrió las provincias de Cuyo, Córdoba, la Mesopotamia, Paraguay, Bolivia y regresó a la Argentina entrando por Salta en 1881. En 1883 expuso su colección en Buenos Aires, a pocos metros del Museo Público de la calle Perú, con el nombre de Museo Científico Sudamericano. Las recepcionistas eran dos señoras vestidas como antiguas princesas incas y una de las piezas más destacadas era una momia que hasta fue la protagonista de un cuento corto: en ese relato, la momia se despertaba por obra de Bennati y se reía de la imperfecta democracia argentina.

Usted lo describe como un personaje “fascinante”

Sí, sobre él se podría contar mucho. Y sirve para mostrar todas las complejidades del siglo XIX y la facilidad con que la pequeña burguesía se deja seducir por títulos y mentiras agradables. Se terminó descubriendo que Bennati, más que despertar momias, dormía o hipnotizaba a los científicos que acudían a la exposición (Ameghino, entre otros). A fin de cuentas, no hay que olvidar que Bennati era Comendador de la Orden Asiática de Moral Universal, una orden de magnetizadores de París.

Más información sobre los libros y trabajos de Irina Podgorny en:https://arqueologialaplata.academia.edu/IrinaPodgorny

________________________________________________________________________________________Ver video relacionado: Irina Podgorny comenta el libro "Viajes"