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Instan a firmar a los gobiernos del mundo el nuevo Convenio pionero de Minamata sobre el Mercurio

7 octubre, 2013
Un tratado innovador sobre el mercurio tóxico.hrw.org. 06/10/13. Los gobiernos deberían firmar y ratificar el convenio para la protección del medio ambiente y la salud.Los gobiernos de todo el mundo deberían firmar inmediatamente el nuevo Convenio pionero de Minamata sobre el Mercurio, dijo hoy Human Rights Watch. Funcionarios de todo el mundo se reunirán en Kumamoto, en Japón, a partir del 7 de octubre de 2013, para adoptar formalmente el tratado. Una vez aprobado, será abierto a la firma y ratificación.Ver artículo previo relacinado:  Advierten riesgos del mercurio en niños por minería artesanal de oro en 70 países del mundo
Instan a firmar a los gobiernos del mundo el nuevo Convenio pionero de Minamata sobre el Mercurio
Hg metálico
(Sertox)

El mercurio es un metal venenoso que puede causar problemas de salud, discapacidad y muerte. El convenio obliga a los gobiernos a reducir el uso y las emisiones de mercurio en una amplia gama de industrias y procesos.
“Millones de personas en todo el mundo están expuestas a los efectos tóxicos del mercurio”, dijo Juliane Kippenberg, investigadora principal de los derechos del niño de Human Rights Watch. “Este tratado ayudará a proteger tanto el medio ambiente como el derecho a la salud”.
El tratado ha sido nombrado en referencia a la ciudad japonesa de Minamata, donde en los años 50 tuvo lugar una de las peores catástrofes de envenenamiento por mercurio de la historia, después de que una fábrica química contaminara la bahía con mercurio. Según cifras oficiales, murieron 1.700 personas, pero se cree que el número real es mucho mayor. Además, decenas de miles de personas sufrieron discapacidades permanentes, incluyendo daños cerebrales, discapacidad intelectual, defectos de nacimiento y otros problemas de salud. Muchas de las víctimas eran niños.
La mayor parte del mercurio se utiliza actualmente en la minería de oro a pequeña escala. Se estima que entre 10 y 15 millones de personas trabajan en este tipo de minería en África, Asia y América Latina, y recuren al mercurio como un método barato y fácil para extraer oro. Cuando el mercurio líquido se vierte sobre los minerales pulverizados, atrae las partículas de oro y forma una amalgama. Para separar el oro del mercurio, los mineros queman la amalgama, convirtiendo el mercurio en un gas tóxico. Gran parte del oro de la pequeña minería es exportado y llega al mercado mundial de oro.La investigación de Human Rights Watch ha documentado el uso de mercurio por parte de niños y adultos en Malí, Nigeria, Ghana, Tanzania y Papua Nueva Guinea. Aunque el mercurio es especialmente perjudicial para los niños, algunos trabajan con mercurio a diario, sin darse cuenta de los riesgos para su salud. El derecho internacional prohíbe esta clase de trabajo infantil peligroso. Los niños también están expuestos a los vapores de mercurio cuando sus padres o hermanos mayores queman la amalgama en sus hogares.
“En el marco del Convenio de Minamata, la acción sobre el mercurio ya no será una cuestión voluntaria”, señaló Kippenberg. “Los gobiernos que firmen y ratifiquen el tratado estarán obligados por ley a reducir la exposición al mercurio en la minería y a hacer esfuerzos especiales para proteger a los niños y mujeres en edad fértil”.
Bajo el convenio, los países con minería de oro a pequeña escala tendrán que elaborar planes de acción nacionales. Estos planes deberán incluir medidas para eliminar las prácticas especialmente perjudiciales, como quemar la amalgama de oro-mercurio en zonas residenciales y sin dispositivos para capturar el gas de mercurio producido. Si bien el tratado no establece una fecha límite para el uso del mercurio en la minería, sí obliga a los gobiernos a reducir el uso del mercurio y a promover métodos alternativos sin el nocivo metal.
El convenio también obliga a los gobiernos a proteger la salud de las comunidades mineras de pequeña escala mediante la recopilación de datos de salud, la capacitación de trabajadores sanitarios y dando a conocer los peligros del mercurio a través de los servicios de salud. Además, hace un llamamiento a los gobiernos para prevenir y tratar a todas las poblaciones afectadas por el mercurio, y para fortalecer la preparación de los profesionales de la salud para hacer frente a enfermedades relacionadas con el mercurio. Esta es la primera vez en que un acuerdo medioambiental reconoce la importancia del sector de la salud a través de un artículo independiente centrado en la salud.
“Es muy importante que el tratado reconozca el papel fundamental que el sector de la salud tiene que desempeñar no sólo en la prevención, sino también en el seguimiento de los niveles de exposición de los pacientes (al mercurio) y ofrecerles la atención que necesitan”, advirtió Kippenberg.
El mercurio ataca el sistema nervioso central y puede causar discapacidad permanente, incluyendo daños cerebrales. Los niveles más altos de exposición al mercurio pueden provocar insuficiencia renal, insuficiencia respiratoria e incluso la muerte. El mercurio es especialmente perjudicial para los niños, ya que sus sistemas están todavía en desarrollo, y su daño es irreversible.
Los gobiernos deberían transmitir una clara señal de apoyo mediante la firma inmediata del tratado, durante la conferencia diplomática, señaló Human Rights Watch. También deben tomar las medidas necesarias para garantizar que sus parlamentos puedan ratificar el convenio lo antes posible.
El tratado fue negociado durante más de tres años bajo el auspicio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Este acuerdo entrará en vigor cuando 50 gobiernos lo hayan ratificado. Una vez en vigor, ofrecerá un mecanismo financiero para ayudar a los gobiernos a desarrollar los recursos necesarios y prestar la asistencia técnica para reducir el uso del mercurio a través del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, un fondo fiduciario de múltiples donantes. Sin embargo, los gobiernos pueden presentar una solicitud al fondo de apoyo financiero, incluso antes de que el tratado entre en vigor.
“Personas de todo el mundo están siendo perjudicadas por el mercurio en estos momentos”, dijo Kippenberg . “Los gobiernos deberían salvar vidas y la salud de las personas, comenzando ahora mismo a reducir el uso del mercurio y las emisiones de la minería y otras industrias”, añadió.
Ver artículo con video en inglés.

Ver también enviado por Ana Digón: IPEN: Declaración de Minamata sobre metales tóxicos

Declaración de las organizaciones participantes de IPEN aprobada en Minamata, Japón, con ocasión de la Conferencia de Plenipotenciarios sobre el Convenio del Mercurio

Las organizaciones participantes de IPEN expresan su solidaridad con los grupos de víctimas de Minamata, al aceptar que Minamata no es solo un nombre, un lugar o una enfermedad. Es más que eso. También es dolor, irresponsabilidad empresarial, pérdida y discriminación. Minamata se refiere a las personas y a la comunidad. Se refiere a su lucha por sobrevivir y a su determinación de vivir. Esto es realmente Minamata.

Como organizaciones participantes de IPEN, expresamos nuestra firme resolución y nuestro amplio compromiso de trabajar para garantizar que los metales tóxicos como el mercurio, el plomo y el cadmio ya no contaminen nuestro medio ambiente local y mundial, y no contaminen nuestras comunidades, nuestros alimentos, o los cuerpos de nuestros niños y de las futuras generaciones.

Además,

Acogemos con satisfacción el consenso mundial de que la contaminación por mercurio es una grave amenaza para la salud humana y el medio ambiente y que es necesario reducir al mínimo y eliminar las emisiones y liberaciones de mercurio a fin de reducir esta amenaza;

Subrayamos que el mercurio es una sustancia química que causa preocupación a escala mundial debido a su transporte atmosférico a largas distancias, su persistencia en el medio ambiente, su capacidad de bioacumularse en los ecosistemas y en la cadena alimentaria, y sus importantes efectos negativos intergeneracionales en la salud humana y el medio ambiente,

Hacemos énfasis en los impactos que causa el mercurio en la salud de las poblaciones vulnerables, como las mujeres, los niños, y, a través de ellos, de las futuras generaciones, especialmente en los países en desarrollo y en transición;

Reconocemos el daño grave y duradero a los ecosistemas y a la salud humana que puede causar el mercurio en las comunidades cercanas a la ubicación de las fuentes y también en regiones distantes;

Destacamos la vulnerabilidad particular de los ecosistemas árticos y de los pueblos indígenas, debida a la biomagnificación del mercurio y a la contaminación de los alimentos tradicionales;

Reconocemos la evidencia científica establecida sobre el daño causado por el mercurio en los productos del mar, que afecta a muchas comunidades que dependen del pescado y los mariscos como su fuente principal de proteínas; y dejamos constancia de la preocupación especial sobre la acumulación de mercurio en todos los organismos vivientes, incluidos los humanos;

Reconocemos y apoyamos las demandas y las luchas de los trabajadores, las mujeres y los niños, los pueblos indígenas, los mineros, los pescadores, las comunidades del Artico, los habitantes de las islas y zonas costeras, los mineros en pequeña escala, los pobres, y todos los demás grupos sociales que están afectados por la exposición al mercurio. Llamamos a solidarizar y a apoyar a todos estos grupos en el ejercicio de su derecho a un medio ambiente sano, protección de los trabajadores, derecho a saber, compensación justa, a tratamiento médico y a la justicia ambiental;

Hacemos énfasis en la necesidad de un mayor compromiso con la implantación de medidas sobre la extracción de oro artesanal y en pequeña escala, para facilitar el acceso de los mineros a tecnologías eficaces y adecuadas que reduzcan al mínimo o –si es factible- eviten el uso de mercurio, para detener el comercio y la oferta de mercurio en las zonas de extracción de oro artesanal y en pequeña escala para remediar los sitios contaminados y asegurar su rehabilitación, y para crear programas destinados a ayudar a los mineros a encontrar formas alternativas de subsistencia;

Destacamos la necesidad de adoptar rigurosas medidas de control para reducir y eliminar las liberaciones de mercurio provenientes de las operaciones mineras a gran escala, a fin de proteger la calidad del aire y del agua y prevenir la contaminación del suelo;

Destacamos la necesidad de adoptar rigurosas medidas de control para reducir y eliminar la contaminación con mercurio proveniente de las centrales termoeléctricas de carbón, a la vez que se promueve el uso de fuentes alternas de energía, seguras y renovables.

Subrayamos la necesidad de una gestión ambientalmente racional del mercurio durante el almacenamiento y eliminación provisional y de largo plazo, y de un límite bajo de mercurio, que proteja la salud humana.

Instamos a reforzar las medidas obligatorias para hacer frente a las liberaciones de mercurio a la tierra y al agua, e instamos también a adoptar prontas y rigurosas medidas para identificar, reducir y eliminar estas liberaciones, incluyendo las que provienen de los sitios contaminados.

Llamamos la atención sobre las liberaciones de mercurio provenientes de los procesos de fabricación, incluyendo la producción de monómero de cloruro de vinilo, y llamamos al sector privado a reducir y eliminar las liberaciones y a tomar todas las medidas posibles para introducir métodos de producción libres de mercurio;

Llamamos a los gobiernos a ratificar prontamente el convenio sobre el mercurio y a poner en práctica, rigurosamente, sus objetivos y disposiciones, a fin de lograr la reducción y eliminación de todas las emisiones y liberaciones de mercurio;

Estamos determinados a emprender acciones permanentes para destacar el daño causado por la contaminación por metales pesados en la salud humana y el medio ambiente y a promover el apoyo internacional a nuevas medidas de gobernanza nacional y mundial para reducir, y cuando sea posible, eliminar, las fuentes de contaminación por metales tóxicos tales como el mercurio, el plomo y el cadmio;

Dejamos constancia de la necesidad de reducir y eliminar la exposición a los metales tóxicos como el mercurio, plomo, cadmio, arsénico y otros, en el ciclo de vida de una gran variedad de productos incluyendo productos de consumo, médicos y dentales, plaguicidas y otros;

Llamamos al sector privado a asumir la responsabilidad de reducir, en forma rigurosa el uso y las liberaciones de metales tóxicos y a hacerse responsable de los trabajos de limpieza y de las compensaciones;

Reconocemos y reafirmamos el principio precautorio y los principios del derecho a saber, la equidad intergeneracional, la justicia ambiental, el que contamina paga, y la responsabilidad y compensación.