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Impacto que las cenizas del Lonquimay tuvieron sobre la fauna neuquina, a propósito del Puyehue

22 junio, 2011
Deterioro del ganado por cenizas volcánicas. elchubut.com.ar. 22/06/11. El impacto en la provincia y en Puerto Madryn. Mientras en San Carlos de Bariloche en Río Negro o Villa La Angostura y Villa Traful en Neuquén se continúa haciendo frente al tremendo azote de las cenizas del volcán chileno Puyehue, aquí en Puerto Madryn, a pesar del sol reinante y el cielo que se mostró celeste nuevamente en el Día de la Bandera, seguimos conviviendo en menor medida con ese verdadero talco volcánico. Nuestra zona se encuentra dentro del cono de proyección de las emisiones de cenizas del volcán. Sigue…
Impacto que las cenizas del Lonquimay tuvieron sobre la fauna neuquina, a propósito del Puyehue
Caballos pastando cerca de Calafate
(Sertox)
En un efecto increíble y por motivo de la rotación de la Tierra particularmente, la corriente de cenizas dio ya la vuelta al globo y retornó así a Chile por el Océano Pacífico el pasado fin de semana. Los productores ganaderos de la zona ya hicieron saber días pasados su preocupación a través de la Sociedad Rural Valle del Chubut, en cuanto a las pérdidas que se originarán en el ganado producto de la larga sequía a la que se suman las cenizas del volcán.
Un informe realizado hace años por el médico veterinario neuquino del SENASA, Dr. Carlos Alberto Prio, dio cuenta en su momento de las emisiones de cenizas producidas por otro volcán chileno sobre cordón andino, el Lonquimay. El mismo se encuentra al este de Zapala (Neuquén) a una altura de más de 2.800 metros sobre el nivel del mar. Como se recordará entró en erupción como regalo de Navidad en 1988, emitiendo un flujo de lava de más de 5 kilómetros y arrojando nubes de cenizas a una altura entre los 3.000 a los 6.000 metros desde su cráter.
La columna de aquel material piroplástico, tomó idéntica orientación cardinal que el arrojado por su hermano Puyehue y afectando similares zonas de nuestro país.

Estudio de impacto
En el referido informe se dio cuenta del impacto que las cenizas tuvieron sobre la flora y la fauna neuquina, particularmente sobre la segunda de ellas en lo concerniente al ganado bovino, destinado a la producción de carne para consumo humano.
En las áreas con mayor precipitación de cenizas se muestrearon suelos, pastizales y aguadas.
En los bovinos se tomaron muestras de orina y huesos para dopajes de flúor y una de sangre para la determinación de perfil metabólico. De las muestras tomadas en terrenos afectados por la erupción volcánica los valores de flúor superaron hasta en cinco veces los valores considerados aceptables o normales.
Se considera que las plantas absorben por vía radicular aquellas sustancias inorgánicas de las cenizas volcánicas y que se solubilizan en el agua del suelo. Estos vegetales, ingeridos por los animales, provocan los fenómenos de osteoflúorososis, que no es otra cosa que la modificación del esqueleto por la ingesta de grandes cantidades de flúor. Del referido estudio y con relación a las muestras de agua que se originan en aquella zona por deshielo, evidenciaban muy bajo contenido de ión flúor.
De esos resultados se determinó que el exceso de fluoruros en los animales no provenía del consumo de agua porque los valores eran normales.
En orina de los vacunos se obtuvieron resultados diferentes, en determinados casos muy elevados niveles de flúor.
El exceso de flúor provoca un deterioro degenerativo a nivel renal, mientras que en los huesos se obtuvieron resultados muy dispares llegando al umbral tóxico. Del examen clínico se demostró un aumento significativo de la fosfatasa alcalina, propia de una alteración ósea condicionada por un exceso de flúor y niveles de proteína por debajo del valor inferior del rango normal, igual que las concentraciones de calcio detectadas.
En relación a los problemas de fluorosis diagnosticados, se debe tener en cuenta que los fluoruros son acumulativos en el cuerpo del animal a medida que cantidades continuas o crecientes sean ingeridas. Esta acumulación se produce entre los 3 y 6 meses, para producir signos clínicos de fluorosis crónica.
Los efectos tóxicos del flúor varían según la cantidad ingerida, solubilidad, y disponibilidad del compuesto de flúor y la edad del animal.
Entre los deterioros hallados a través de los análisis efectuados a los animales se encontró a nivel de la boca, un marcado desgaste dentario con remoción temprana de los mismos.
Asimismo, los animales presentaban un estado general deficitario por una crisis nutricional (falta de forraje y sequía).

Conclusiones
El informe del Dr. Prio concluyó diciendo que el problema originado en aquella región se podía tipificar como de causalidad múltiple, en el cual interactuaron varios factores, pastizal degradado por sobre pastoreo, sequía, estado nutricional de los animales, parasitismo y las consecuencias de la erupción volcánica con contaminación de suelos y forrajes.
Para atenuar los efectos tóxicos, se recomendó elevar el nivel nutricional de la hacienda a través de la desparasitación y suplementación forrajera, además de la administración de soluciones cálcicas para evitar una osteoporosis e hipocalcemia.
Todas estas medidas son paliativas, ya que el flúor, de conformar sales estables en el suelo, puede perdurar por muchos años, aun extinguiéndose la actividad volcánica.
Lo ideal es el cambio de pastoreo algo que dificultó sin dudas a los más pequeños productores que estaban imposibilitados de trasladar su ganado, ocasionando un serio impacto socio económico.