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Historias sobre setas para contar en un paseo otoñal por los bosques mortecinos del país vasco

22 noviembre, 2014
Paseo por un reino oscuro. Por Begoña del Teso. diariovasco.com. 22/11/14,La babosa y Satanás. Ella puede comerse cierto lactario pero eso no implica que los humanos no muramos al hacerlo. Como tampoco deberíamos pensar que la bufa del Diablo es solo un cuesco. Ninguna intención de ir por setas, a setas, y dar un mordisco en crudo a la Amanita Rubescens, por muy vinosa que sea y esté emparentada con ese manjar suculento que es la ‘Amanita de los césares’.Leer relacionado: En esta época del año 7000 especies de setas aparecen en Cantabria, solo el 10% es comestible
Historias sobre setas para contar en un paseo otoñal por los bosques mortecinos del país vasco
Setas de madera
(SerTox)
El escamoso. Onddo ezkatatsua. Dicen que sin valor gastronómico. Pero bellezón gótico del bosque oscuro.El escamoso. Onddo ezkatatsua. Dicen que sin valor gastronómico. Pero bellezón gótico del bosque oscuro. / Ninguna intención de ir de setas y recoger las más tóxicas, las venenosas, las mortales. Las desconocidas. Las que provocan en nuestro cerebro y en nuestro sistema nervioso o simpático cierto temblor, un escalofrío porque al verlas, mirarlas, tocarlas dudamos si su altura sobrepasa esos 15 centímetros que en el caso de las lepiotas (familia con miembros bastante perversos pero nombres hermosos: ‘ignivolvota’, ‘brunneoicarnata’, ‘púdica’, ‘maloliente’…) marcan la diferencia entre la toxicidad a veces mortal y la supervivencia.
 Es también familia de la ‘pantera’ que acumula muscaria suficiente para producir alucinaciones más intensas que un tripi ‘high quality’. Es familia, claro, de la phalloides, la ‘oronja verde’ que te mata bien muerto a no ser, cuentan, que puedan aplicarte el antídoto elaborado a partir de ciertas sustancias que se encuentran en la alcachofa silvestre y actúan como escudo del hígado que las toxinas de la phalloides quieren devorarte.
La malvada (más hermosa) bruja de Blancanieves le dio una manzana para que no despertara jamás. Podría haberle hecho morder, cruda, una ‘vinosa’. Te densifica de tal manera la sangre que, sencilamente, tus arterías y venas llegarían a explotar en poco tiempo. Su peligro (tiene más contenido en hemolisinas. proteínas malignas, que la phalloides) desaparece al cocerla. Pero ¡atención! a partir de 70º. En cuanto a la amanita muscaria de los cuentos, las leyendas y ese cuadro de Ameztoy titulado ‘Virginia y Blancanieves comen un bote de amanitas mientras el mundo se les viene encima’, allá cada quien con sus sueños y delirios. Pasa lo mismo con los monguis, allá cada cual con su consumo del alcaloide psilocibina…
Ninguna intención ni tentación de traspasar los umbrales de laVida o la Muerte: ante una seta, un hongo, en caso de duda: dejar, rechazar, huir. Huir sí, porque recuerden, algunas poseen volátiles tóxicos. Hasta el Astaputz, ese carpóforo llamado también cuesco de lobo o bufa del diablo y que se puede comer frito con un poco de ajo, desprende al hacerlo explotar (es la gran tentación: oír la pedorreta del Demonio…) unas miasmas que mejor no inhalar .
Ninguna intención pues de rebasar los límites no ya de la prudencia sino de ese instinto de supervivencia que deberíamos tener muy espabilado al ir a setas. No rebasaremos esos límites pero sí saldremos a nuestros bosques otoñales, crepusculares para situarnos en los márgenes de lo extraño, lo gótico. Para buscar, contemplar y nombrar setas, hongos que otros rechazan por supuestamente feos, oscuros… fétidos
¿Especie protegida?La criatura de la página de la izquierda es un Strobilomyces strobilaceus, el ‘Boleto escamoso’ que ni siquiera está emparentado con el ‘elegans’, el ‘onddo apain’, un suillus amigo del ‘placidus’. Habita este pinturero donde crecen las coníferas.
El escamoso se hace caro de ver en según qué entornos pero no deja de ser muy cosmopolita, gustar de hayedos, tierra removida y frondosidades. Lo tenemos a nuestro lado pero le conocen en Norteamérica y Japón. Suele sufrir el rechazo de los seteros por su aspecto lúgubre, tenebroso… nocturno. El desdén de los cocineros de sociedad porque en la sartén ennegrece cual txipiron entintado. De los gastrónomos que rehuyen su carne coriácea y a la vez fibrosa. Pero la noble asociación cultural alavesa Baxauri defiende en sus fichas micológicas su rareza y pide incluso sea considerado ‘especie protegida’.
Ese parasol…
De acuerdo, esa galanperna que aparece grande, tremenda, con un sombrerazo de aúpa en tierras abandonadas, en lindes y setos es una lepiota. Pero grande (recuerden, las temibles tienen un sombrero menor de 10 centímetros). Con ella, con la macrolepiota procera, dicha también ‘apagador’, ‘cachiporra’, ‘agárico de culebra’ se hace realidad el dicho ‘Lo que no mata engorda’ porque su suculento sombrero es considerado en muchos lugares (Sierra de Gata, la Valdorba, Monforte de Lemos) auténtica ‘carne vegetal’ y se prepara y come empanado. Entre nosotros suele ser ninguneada porque a veces se deja secar demasiado y toma un sabor amargo que a algunos desagrada y a otros les seduce el paladar.
MATAPARIENTES
La gente teme casi por igual al hongo ‘Pie rojo’ que al ‘Boleto de Satanás’ con el que lo confunde. Peor aun si nombramos al primero en catalán donde se le considera lisa y llanamente un ‘Mataparientes’. Eso sin tener en cuenta, además, que es familiar del ‘onddo zikina’, el hongo cetrino. No son nombres que den pie a tomarnos grandes confianzas. Curiosamente, el ‘pie rojo’, hermanastro del diabólico, tampoco agrada a los gusanos. Lo que acrecienta que los seteros huyan de él debido, tal vez, a la creencia de que hongo que gusano, babosa o roedor no come, comestible no es. Y viceversa. Un viceversa perverso pues ciertas criaturas pueden alimentarse de lo que a los humanos fulmina.
Otro motivo del terror que el ‘Mataparientes’ y su hermano satánico provocan se debe a que al cortarlos su carne se vuelve azul cual llamarada de azufre. Y sin embargo, tóxico si crudo, el ‘Pie rojo’ cocinado resulta sorprendente en un risotto. Con el satánico se recomienda pocos atrevimientos aunque haya quien, sin ser bruja o hechicero, sí osa prepararlo.
Historias para contar en un paseo por los bosques mortecinos del otoño. Allá donde increíble, aunque crezcan los pinos se encuentran setas típicas de lugares de castaños, robles o hayas. ¿Por? Las raíces de los árboles desaparecidos siguen ahí, ocultas bajo tierra y de esa podredumbre surgen extrañas formas y nombres de Vida.
1 Trufa de verano/Tuber aestivium.
2 Pie rojo/Onddo hankagorri.
3 Yesquero multicolor/Trametes versi…
4Amanita Rubescens/ Cua de cavall.
5 Xixa hori/Rebozuelo/ Cantharellus.
6 Astaputz izar/Scleroderma citrinium.
7 Ramaria, tal vez ‘stricta’.
8 Astaputz/Pedo de lobo/Bejín.
9 Craterellus cornucopioides /Trompeta de los muertos