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Fracking: mito y realidad, de BBC Mundo

29 octubre, 2013
Qué es el fracking y por qué genera tantas protestas. Por Alejandra Martins. bbcmundo. 29/10/13. Según sus defensores, es una técnica que da respuesta a la creciente demanda de energía con recursos más limpios que el carbón. Sus detractores lo consideran un grave riesgo para la salud y el medioambiente: el fracking, para algunos la nueva frontera en materia de combustibles, promete polémica por años por venir.
Fracking: mito y realidad, de BBC Mundo
Fracking: mito y realidad
La extracción de gas de esquisto mediante fracturación hidráulica ya ha tenido un fuerte impacto en Estados Unidos, a tal punto que este país podría lograr autosuficiencia energética en 2035, según la Agencia Internacional de Energía.Pero el fracking sigue generando protestas no sólo en EE.UU. sino en otras naciones como el Reino Unido y Argentina, y está prohibido en Francia y en el propio estado de Nueva York.BBC Mundo explica en qué consiste esta técnica y a qué se debe la controversia.

¿Qué es el fracking?

La fracturación hidráulica o fracking es una técnica que permite extraer el llamado gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo no convencional que se encuentra literalmente atrapado en capas de roca, a gran profundidad (ver animación arriba y gráfico a continuación).Luego de perforar hasta alcanzar la roca de esquisto, se inyectan a alta presión grandes cantidades de agua con aditivos químicos y arena para fracturar la roca y liberar el gas, metano. Cuando el gas comienza a fluir de regreso lo hace con parte del fluido inyectado a alta presión.La fracturación hidráulica no es nueva. En el Reino Unido se utiliza para explotar hidrocarburos convencionales desde la década del 50. Pero sólo recientemente el avance de la tecnología y la perforación horizontal permitió la expansión a gran escala del fracking, especialmente en EE.UU., para explotar hidrocarburos no convencionales.

¿Cuál es la diferencia entre hidrocarburos convencionales y no convencionales?

En el caso de los hidrocarburos convencionales, "el gas ha migrado desde la roca madre a una trampa petrolífera y una vez perforada esa trampa los hidrocarburos salen a la superficie porque están a presión", dijo a BBC Mundo Luis Suárez, presidente del Ilustre Colegio de Geólogos de España, ICOG."Ésta es la situación normal que hay en el Golfo de México, Venezuela y el Mar del Norte", explicó.Pero en el caso de los hidrocarburos no convencionales como el gas de esquisto, el gas no ha migrado a un reservorio y para extraerlo es necesario fracturar la roca."La técnica de fracking lo que hace es introducir en la roca madre agua a alta presión junto con aditivos químicos para fracturar la roca. Es el mismo gas, lo que pasa es que el convencional no ha migrado", aclaró Suárez.

¿Cuáles son los riesgos?

Los detractores del fracking apuntan entre sus principales riesgos la posible contaminación del agua tanto por aditivos químicos como por fugas de metano, el gas que se extrae de la roca de esquisto, y la ocurrencia de sismos.En su informe de 2012, la Academia de Ciencias del Reino Unido, la Royal Society, señaló que los riesgos para la salud, la seguridad y el medio ambiente "pueden ser manejados en forma efectiva en el Reino Unido siempre y cuando se implementen las mejores prácticas operacionales, que deben ser aplicadas y monitoreadas", según explicó a BBC Mundo uno de los autores del informe, Richard Selley, profesor emérito de geología del petróleo en Imperial College en Londres.El informe señala que la explotación de hidrocarburos convencionales también conlleva riesgos. También destaca que la primera porción del entubamiento en el caso del fracking debe estar recubierta de una triple capa de acero y cemento para proteger los acuíferos, más superficiales que la capa de roca de esquisto.Pero Anthony Ingraffea, profesor de ingeniería de la Universidad de Cornell en EE.UU., dijo a BBC Mundo que "las mejores prácticas operacionales sólo pueden minimizar riesgos, no eliminarlos", y agregó que "aún hoy vemos que al menos el 5% de los nuevos pozos que están siendo construidos en Estados Unidos tienen fugas de metano".Ingraffea también señaló que las recientes inundaciones en Colorado dejaron en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura de la industria del fracking.Por su parte, el ICOG afirma que el fracking es compatible con la protección del medio ambiente. "Somos contrarios a posiciones maximalistas de fracking si, fracking no, nosotros decimos, ‘¿fracking? depende…’", dijo Suárez."Somos favorables a la investigación de los territorios para buscar hidrocarburos no convencionales pero cumpliendo de manera taxativa la legislación ambiental que viene de la Unión Europea por medio de directivas que son introducidas en el derecho interno por la legislación de impacto ambiental", agregó el presidente del ICOG.

¿Qué aditivos químicos se usan?

En países como el Reino Unido y España, las compañías están obligadas a divulgar la lista de aditivos químicos que utilizan.En Estados Unidos, en cambio, cada estado decide si las empresas deben hacer pública esa información, aunque la industria estableció una base de datos de carácter voluntario en el sitio Fracfocus.Uno de los principales problemas apuntados por los críticos es qué sucede con las llamadas aguas residuales.Una vez que comienza a fluir el gas, entre el 25% y el 75% del fluido de fracturación con aditivos que fue inyectado a alta presión vuelve a la superficie, según señaló el año pasado en su informe sobre fracking la Royal Society.Uno de los problemas más delicados es cómo almacenar o disponer de esas aguas residuales, también llamadas aguas de reflujo."La toxicidad potencial de las aguas residuales es difícil de evaluar debido a que muchos aditivos químicos usados en el fluido de fracturación hidráulica son secreto comercial no divulgado", dijo a BBC Mundo Trevor Penning, jefe del centro de toxicología de la Universidad de Pensilvania.

¿Quiénes se benefician actualmente con el fracking?

La Administración de Información Energética de Estados Unidos, Energy Information Administration, EIA, publicó la estimación más utilizada por analistas de los recursos técnicamente recuperables de gas de esquisto a nivel mundial. (Ver mapa a continuación)Países como China, Argentina, México y Argelia poseen recursos considerables, pero por el momento Estados Unidos, con su vasta industria petrolera, cuenta no sólo con más de una década de experiencia en fracking para hidrocarburos no convencionales sino con prácticamente un monopolio en el dominio de la tecnología."Es probable que Estados Unidos se convierta en el mayor productor de crudo y gas natural a fines de 2013, superando a Rusia y Arabia Saudita", informó este año la EIA.Desde 2005 se perforaron con fracking unos 6.000 pozos para extracción de gas, según Susan Brantley, directora del Instituto de la Tierra y Sistemas Ambientales de la Universidad Estatal de Pensilvania.En el Reino Unido, Richard Selley asegura que, dado que la producción de crudo del Mar del Norte está en declive, "sería irresponsable para un gobierno no promover la extracción de gas de esquisto".En el caso de América Latina, donde varios países han firmado acuerdos con empresas estadounidenses para explotación de hidrocarburos, grupos ambientalistas expresaron preocupación por el posible uso e impacto de la fracturación hidráulica."A mí lo que me preocupa en Sudamérica es que haya determinadas empresas multinacionales que aprovechándose de la falta de poderío de la administración hagan explotación afectando el medio ambiente", dijo a BBC Mundo Luis Suárez, quien agregó que el ICOG está realizando cursos de formación online sobre fracking para sus geólogos en Sudamérica.En opinión del geólogo español los gobiernos latinoamericanos deben establecer sistemas de monitoreo "con técnicos competentes absolutamente distantes desde el punto de vista económico de las compañías".

Subnota: Los siete temores del fracking: ¿ciencia o ficción?. Por Alejandra Martíns. La extracción de gas de esquisto con fracking o fracturación hidráulica ha revolucionado la producción de energía en Estados Unidos, pero esta tecnología controvertida, prohibida en Francia y en el estado de Nueva York, sigue generando críticas y protestas.Los detractores de la técnica, que consiste en inyectar agua y aditivos químicos a alta presión para fracturar la roca que contiene los hidrocarburos, advierten sobre la posible contaminación del agua, fugas de metano y sismos, entre otros riesgos.La Real Academia de Ciencias británica, la Royal Society, dijo en su informe de 2012 que los riesgos pueden ser manejados en forma efectiva en el Reino Unido "siempre y cuando se implementen las mejores prácticas operacionales", explicó a BBC Mundo Richard Selley, profesor emérito del Imperial College en Londres y uno de los autores del informe.Pero otros, que tienen opiniones contrarias, son iguales de terminantes. Por ejemplo, a propósito de la posibilidad de que el fracking represente un riesgo de fugas de metano, Anthony Ingraffea, profesor de ingeniería de la Universidad de Cornell en EE.UU., afirmó a BBC Mundo que "no se trata de determinar si los pozos pueden tener fugas, sino que la pregunta debe ser, ¿qué porcentaje tiene fugas?".En medio de una intensa y creciente controversia sobre fracking, BBC Mundo investigó qué dice hasta el momento la ciencia.

Los temores sobre cuán segura es la técnica de fracturación hidráulica se incrementaron con tres sismos presuntamente vinculados con operaciones de fracking.

Dos de ellos ocurrieron en 2011 en Inglaterra y llevaron a la suspensión temporal de la exploración con fracking.El primero, ocurrido en abril de ese año, cerca de la ciudad de Blackpool, llegó a 2,3 en la escala de Richter y se registró poco después de que la empresa Cuadrilla utilizara fracturación hidráulica en un pozo.El 27 de mayo, tras reanudar la fracturación en el mismo pozo, se registró sismicidad de 1,5.La red de monitores de la Sociedad Geológica Británica, BGS, captó ambos eventos, que no fueron sentidos por los habitantes locales.La empresa Cuadrilla y el gobierno comisionaron estudios separados."Ambos informes atribuyen los eventos sísmicos a las operaciones de fracturación de Cuadrilla", señaló la Royal Society, la Academia de Ciencias británica, en su informe conjunto con la Real Academia de Ingenieros sobre fracturación hidráulica, publicado en 2012 (ver vínculos a los estudios al pie de la nota).Los sismos pueden ser desatados principalmente por la inyección a alta presión de aguas residuales o cuando el proceso de fracturación se topa con una falla que ya estaba bajo estrés.Sin embargo, la Royal Society dijo que actividades como la minería de carbón también producen microsismos.La suspensión del fracking en el Reino Unido fue levantada en diciembre de 2012, tras el informe de la Royal Society, que aseguró que el fracking puede ser seguro "siempre que se implementen las mejores prácticas operacionales".En Estados Unidos, un estudio publicado en marzo de 2013 en la revista Geology vinculó la inyección de aguas residuales con el terremoto de magnitud 5,7 en el año 2011 en Prague, Oklahoma.Las operaciones de inyección de aguas residuales referidas en el estudio eran de explotación de petróleo convencional.Sin embargo, el sismólogo Austin Holland, del Servicio Geológico de Oklahoma, dijo que mientras el estudio mostraba un vínculo potencial entre terremotos e inyección de aguas residuales "es aún la opinión del Servicio Geológico de Oklahoma que esos temblores podrían haber ocurrido naturalmente".Otro estudio publicado en julio de 2013 en la revista Science y dirigido por Nicholas van der Elst, investigador de la Universidad de Columbia, encontró que terremotos poderosos a miles de kilómetros de distancia pueden desencadenar eventos sísmicos menores cerca de pozos de inyección de aguas residuales.El estudio señaló que ondas sísmicas desatadas por el terremoto de 8,8 en Maule, Chile, en febrero de 2010, se desplazaron por el planeta causando temblores en Prague, Oklahoma, donde se encuentra el campo de explotación petrolera Wilzetta."Los fluidos en la inyección de aguas residuales en pozos están llevando fallas ya existentes a su punto límite", dijo Van der Elst.




Subnota: EE.UU. apuesta por el gas de esquisto en América Latina. Por Thomas Sparrow.América Latina es una de las regiones del mundo mejor posicionadas para convertirse en escenario de una "fiebre del esquisto", o shale gas. Y Estados Unidos está interesado en echarle leña al fuego.En 2010, el Departamento de Estado lanzó una Iniciativa Global de Gas de Esquisto (GSGI, por sus siglas en inglés, ahora conocido como Programa de Compromiso Técnico de Gas no Convencional, Ugtep) enfocada en una de las técnicas más prometedoras y controversiales de los últimos tiempos: la fracturación hidráulica o fracking.Se trata de una apuesta a través de la cual Washington invita a varios países del mundo -entre ellos algunos de la región como Brasil, Chile, México y Colombia- a discutir los beneficios y los riesgos de esta técnica que, según sus proponentes, está cambiando el mercado energético y, según sus detractores, está dejando una estela de daños ambientales.La fracturación hidráulica ha sido prohibida en el propio suelo estadounidense, en el estado de Nueva York, y es objeto de debate dentro y fuera de la nación norteamericana.En diálogo con BBC Mundo, fuentes del gobierno estadounidense aseguraron que el objetivo es compartir, con países donde hay un alto potencial de exploración, la información que ha permitido a Estados Unidos convertirse en el país líder en el uso de esta técnica.Pero otras voces afirman que Washington tiene un interés nacional claro al promover el fracking en la región, por ejemplo para reducir la dependencia energética que algunos países latinoamericanos tienen con Venezuela.BBC Mundo visitó el Departamento de Estado, en Washington, para indagar sobre el programa y los objetivos que persigue.Este trabajo forma parte de la serie "Fracking: mito y realidad", de BBC Mundo, publicado a lo largo de la semana.clic Lea también: Gas de esquisto: ¿El héroe energético?

"Gran cambio en EE.UU."

Robert F. Cekuta tiene profundo conocimiento sobre la iniciativa que busca vincular a Estados Unidos con América Latina en el marco del nuevo panorama energético creado por el fracking.En su oficina en Washington, Cekuta, subsecretario adjunto de la Oficina de Recursos Energéticos del Departamento de Estado, insistió en que el proyecto no busca promover la tecnología sino fomentar una conversación global sobre esta. Para él, dijo, esa es una diferencia fundamental.Según el funcionario, la idea fue establecer un sistema para que un país interesado en recurrir al gas no convencional encuentre una plataforma en la que Estados Unidos comparte su información y su experiencia. A su vez, Washington busca entender cómo se está desarrollando el tema en otros lugares.En repetidas ocasiones y por diferentes medios, BBC Mundo le inquirió al Departamento de Estado qué países latinoamericanos han participado en la iniciativa global y cuáles han sido los resultados concretos, pero no obtuvo más que una respuesta general.También le preguntó cómo se justifica la promoción de información de una técnica que es tan polémica, vetada en países como Francia.Cekuta argumentó que, en últimas, cada país toma sus propias decisiones y Estados Unidos tiene que respetarlas. En su opinión, lo clave es tener una discusión educada sobre lo que involucra el fracking: desde los riesgos ambientales hasta las condiciones geológicas propias de cada país, pasando por el papel del sector privado o la atención a los grupos civiles locales."A través de la aplicación sensata de esta tecnología hemos visto un gran cambio en Estados Unidos, hemos visto un gran incremento en nuestra disponibilidad energética", concluyó."Es algo que hemos visto que puede ser desarrollado y usado de manera segura".

"Reduce la dependencia de Venezuela"

Antes de la llegada de Robert Cekuta, la persona que estaba encargada del proyecto GSGI, como se llamaba entonces, era David Goldwyn, quien fue coordinador para asuntos energéticos internacionales del Departamento de Estado.En ese puesto no sólo estuvo a cargo de la creación de la iniciativa sobre el gas de esquisto, sino que llevó a cabo diálogos energéticos estratégicos con países como México y Brasil.A diferencia de Robert Cekuta, Goldwyn está convencido de que no se trata únicamente de fomentar las conversaciones."Cuando uno está en el gobierno de Estados Unidos, en el Departamento de Estado, si algo no sirve a los intereses de Estados Unidos, entonces no debería estarse haciendo", le dijo a BBC Mundo."Nosotros veíamos el desarrollo de la producción de gas local en esos países, y hasta cierto punto de petróleo de esquisto, como algo que servía mucho a nuestros intereses".¿Cuáles eran esos intereses particulares en América Latina?En esto Goldwyn no se fue por las ramas. "Reduce la dependencia potencial de algunos de esos países hacia Venezuela, que tiene las reservas más amplias de gas aunque no pueda realmente desarrollarlas", dijo."Venezuela tiene enormes reservas pero no tiene capacidad de exportación de gas licuado natural, LNG. Fue muy exigente en cuanto a tener su propia tecnología y ahuyentó a Shell y a otros. Provee crudo subsidiado a sus vecinos (Petrosur y Petrocaribe) por razones políticas", agregó.Otro elemento de peso para Washington, según Goldwyn, es que la variedad de suministros en América Latina incrementa la prosperidad económica en el hemisferio y puede mejorar la seguridad energética.

Estrategia a largo plazo

Sin embargo, otros analistas creen que hay más razones detrás del interés estadounidense en "facilitar información" sobre el fracking a América Latina.

Recursos técnicamente recuperables de petróleo de esquisto, en mil millones de barriles

Rusia…………….75

EEUU……………48

China…………….32

Argentina………..27

Libia………………26

Australia…………18

Venezuela……….13

México…………..13

Fuente:EIA, informe junio 2013, tabla 4

Rodolfo Guzmán, experto en asuntos energéticos de la firma consultora Arthur D Little, dijo a BBC Mundo que a Estados Unidos quiere diversificar la oferta energética en el mundo, que actualmente está concentrada en el Medio Oriente, una región inestable.Con su vasta experiencia en fracturación hidráulica, las empresas estadounidenses tienen un liderazgo en esta tecnología."Aparte de que las empresas estadounidenses se van a beneficiar, que es cierto, también hay un interés estratégico de largo plazo de ayudar a que se desarrollen nuevas regiones exportadoras de energía", opinó Guzmán.Estos argumentos no los desarrolló Cekuta cuando BBC Mundo le preguntó qué ganaba Estados Unidos con este proyecto.Más allá de si se trata de fomentar un diálogo, como aseguró este funcionario, o si la iniciativa también responde a otros intereses de Washington, como sugirió Goldwyn, una cosa resulta incuestionable: Estados Unidos, el país que más ha desarrollado el fracking en el mundo, tiene sus ojos puestos en América Latina.

Mapa de cuencas a nivel global con recursos evaluados de gas de petróleo y gas de esquistoo

Estados Unidos y el gas de esquisto

  • Según pronósticos de la Administración de Información Energética (EIA) de Estados Unidos, la producción de gas natural del país se incrementará en 44% entre 2011 y 2040.
  • Casi todo ese incremento se debe al crecimiento proyectado de la producción de gas de esquisto, que se duplicará entre 2011 y 2040.
  • Aunque estos datos son prometedores, la EIA dice que hay incertidumbres considerables por el tamaño y la productividad a largo plazo de este recurso.
  • También asegura que hay potenciales preocupaciones ambientales por la cantidad de agua que se necesita para el fracking, por la posible contaminación de las áreas de producción y por las aguas residuales.
Fuente: Administración de Información Energética de EE.UU.


Subnota: Argentina, el país cuyo destino podría cambiar por el fracking. Por Veronica Smink.Hasta hace unos años Argentina podía obtener de su propio suelo los hidrocarburos que necesitaba para abastecer su matriz energética, dependiente en un 52% del gas y en un 35% del petróleo, según el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG).Pozos en Vaca Muerta (foto gentileza: YPF)Pero las reservas de combustible empezaron a agotarse y a partir de 2010 el país debió empezar a importarlo, algo que consume cerca del 10% del presupuesto nacional y representa uno de los principales gastos que actualmente enfrenta el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.Con el objeto de revertir esta situación, la nación sudamericana está haciendo una de las mayores apuestas de su historia: buscará extraer de su subsuelo petróleo y gas no convencional atrapado a enormes profundidades dentro de la llamada "roca madre o generadora", por debajo de los yacimientos que se explotan actualmente.Para liberar ese combustible, conocido como shale o esquisto, tendrá que aplicar una polémica técnica de fracturación hidráulica o fracking, por la que se perfora la roca inyectándole millones de litros de agua, arena y aditivos químicos con gran fuerza.El problema, según muchos, es que se trata de una técnica cuyo impacto a largo plazo aún es desconocido, y que podría ser peligrosa para el medio ambiente debido a la magnitud de la fuerza utilizada, la cantidad de agua que se requiere y la presencia de sustancias tóxicas en el suelo.Por eso, cuando la restatizada petrolera argentina Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) firmó un acuerdo en julio pasado con la estadounidense Chevron para desarrollar la extracción de combustible no convencional, un número de ciudadanos, grupos medioambientalistas, líderes políticos y sociales y otros se alzaron contra una decisión que, creen, podría poner en riesgo el futuro del país.

Viaje al corazón de Vaca Muerta

No sólo los argentinos están pendientes del futuro del fracking en su país. Otros también lo siguen con interés. Y es que el potencial que está en juego es enorme: según la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos, Argentina tiene uno de los mayores recursos El país es actualmente el único en América Latina que ya explota el combustible no convencional. Desde 2010 se perforaron al menos 100 pozos usando fracking, la mayoría de ellos pertenecientes a YPF.La principal riqueza argentina está en una formación rocosa a 3.000 metros de profundidad llamada Vaca Muerta, que ocupa casi toda la provincia patagónica de Neuquén.Allí, en un área de 400 kilómetros cuadrados, se concentra la explotación de no convencionales de Argentina. Tras el acuerdo con Chevron, este año se perforarán en la zona 130 pozos nuevos, cifra que ascenderá a 1.577 en los próximos cinco años, si avanza el proyecto.BBC Mundo viajó hasta el lugar para investigar los principales cuestionamientos que se le hacen al fracking: la posibilidad de que genere sismos, el temor a que se agoten las fuentes de agua por su uso excesivo y la posible contaminación del suelo y de acuíferos como consecuencia del agua residual (o flowback) que queda como desecho tras ser inyectado en los pozos.Lo primero que esta cronista pudo comprobar en persona es que lo que puede apreciarse de una fracturación hidráulica dista mucho de lo que imaginan algunos.A pesar de la gran fuerza que se utiliza (9.000 libras por pulgada cuadrada), el fracking es apenas perceptible desde el suelo. A pocos metros del pozo se siente solamente un muy suave zumbido, que los expertos aseguran no es la fractura misma sino la vibración de los motores que inyectan el agua.En cuanto al impacto bajo tierra, tanto la empresa petrolera como funcionarios provinciales aseguraron que las fracturas que genera la práctica no superan un radio de 150 metros.Ambientalistas con los que conversó BBC Mundo coincidieron en que no existe evidencia de que el fracking pueda generar sismos en este país. Sin embargo, en Estados Unidos aún se investiga si existe un vínculo y estudios realizados en el Reino Unido comprobaron que la práctica sí puede causar microsismos de hasta 3 grados en la escala de Richter, una potencia que no se siente desde la superficie y que es similar a la que causa la minería.A pesar de la baja intensidad de estos temblores, hay quienes temen que la masificación de pozos no convencionales a futuro pueda generar problemas sísmicos más serios.

La controversia del agua

Otro asunto polémico es el uso del agua. En Argentina no existe legislación que regule la actividad del fracking, pero en 2012 el gobierno de Neuquén estipuló por decreto que el agua que se utiliza para esta práctica no puede venir de fuentes subterráneas que sirvan para el consumo humano o el riego.Según los datos oficiales, los ríos de Neuquén tienen agua de sobra para abastecer a la industria de no convencionales: se estima que cada pozo utiliza hasta 15 millones de litros de agua en total (YPF asegura que sólo usa 5 millones), lo que representa menos del 1% del caudal de los ríos. El consumo humano, la agricultura y la industria utilizan 5% y el 94% restante desagua en el mar.En un recorrido junto con personal de YPF, esta periodista visitó las instalaciones de donde se extrae el agua del río Neuquén para llevarlo por cañerías hasta los yacimientos, donde luego es transportado en camión hasta cada pozo.BBC Mundo también presenció lugares donde algunas petroleras que no cuentan con la infraestructura para obtenerlo del río se abastecen de agua de pozo, a pesar de que el decreto provincial lo prohíbe.Esta no es la única irregularidad que presenta el uso de agua para el fracking en Neuquén. El tema que más preocupa a quienes se oponen a esta práctica es la forma en la que se dispone del agua residual, que contiene entre 12 y 24 ácidos y aditivos químicos y que según el decreto provincial debe ser tratada en un 100% antes de ser desechada o reutilizada en la industria petrolera o en forma de riego.Voceros de YPF admitieron que hasta ahora carecían del equipo necesario para tratar el agua residual, motivo por el cual reutilizan el 40% en nuevos pozos y el resto es volcado a un acuífero subterráneo a 1.500 metros de profundidad.Jonatan Casiet, responsable de YPF del yacimiento Loma La Lata Norte, que concentra gran parte de los pozos no convencionales de Argentina, aseguró a BBC Mundo que a esa profundidad el flowback no tiene ningún contacto con las napas de agua potable, que están a menos de 300 metros del suelo."Se trata de agua extremadamente salina que no sirve ni para el consumo humano ni para riego", aseguró.Según Casiet, este mes empezará a operar una planta de tratamiento de agua que permitirá a la empresa recuperar el total de los fluidos. "La intención es reutilizar el 100% del agua", afirmó.

Fiscalización

Por su parte, el subsecretario de Medio Ambiente de Neuquén, Ricardo Esquivel, dijo a BBC Mundo que los aditivos químicos representan el 0,5% del agua residual del fracking y aseguró que la provincia realiza un exhaustivo monitoreo de la actividad, incluyendo estudios de agua para garantizar que no haya contaminación.Sin embargo, los opositores al fracking cuestionan que la provincia no haga públicos esos estudios. Un decreto firmado por el gobernador de Neuquén estipula que los informes sobre impacto ambiental no serán analizados en audiencias públicas.De esta forma, ni los grupos ambientalistas ni otros afectados, como las comunidades mapuches que viven en la zona, tienen posibilidad de controlar cómo se lleva a cabo esta práctica. El único que la fiscaliza es el gobierno provincial, que es, a la vez, uno de los principales beneficiados por la explotación de no convencionales."Pretenden que confiemos en ellos como fiscalizadores cuando hasta ahora no han hecho las cosas bien", dijo a BBC Mundo Andrea Mazieres, quien trabaja en el departamento de Áreas Naturales Protegidas de Neuquén y forma parte de la "multisectorial contra el fracking" que se creó en esa provincia.Junto con otros colegas, Mazieres denunció que ese departamento estatal otorgó un permiso a la petrolera francesa Total para explotar un pozo no convencional en la reserva protegida Auca Mahuida.La falta de credibilidad en asuntos medioambientales del gobierno de Neuquén -que hace medio siglo está gobernado por el Movimiento Popular Neuquino (MPN)- es citada por la mayoría de quienes temen que esta polémica actividad no tenga la supervisión adecuada para evitar futuros desastres, como los varios derrames que sufrió la provincia en las últimas décadas como consecuencia de la explotación petrolera tradicional."En este país las medidas de seguridad se empiezan a tomar después de que ocurre una catástrofe. Me opongo al fracking porque me preocupa que se realice sin responsabilidad ambiental. El agua me resulta más valiosa que el petróleo y el gas", señaló Lucía Martínez, una de las tantas personas que crearon peticiones públicas en el país tras la firma del acuerdo con Chevron.

Incertidumbre

Mazieres, Martínez y los ambientalistas advierten que aún existe mucha incertidumbre sobre el impacto a largo alcance del fracking y creen que antes de apostar por una técnica que hoy es cuestionada en varios países, Argentina debería invertir esos recursos en tecnologías renovables."Cada pozo no convencional cuesta siete veces más que uno convencional. Si el país invirtiera ese mismo dinero en energía eólica podría generar la misma cantidad de energía y sin el impacto ambiental", dijo a BBC Mundo Juan Carlos Villalonga, ex directivo de Greenpeace que actualmente encabeza la organización ambiental Los Verdes.Esquivel, el subsecretario de Medio Ambiente de Neuquén, admitió que en un mundo ideal sería preferible evitar los combustibles fósiles, que generan emanaciones dañinas, pero aseguró que con la actual matriz energética de Argentina este cambio es imposible en el corto o mediano plazo."Nuestros autos, nuestras casas, nuestras industrias, funcionan a base de hidrocarburos. En Argentina el petróleo está cayendo un 10% cada año y el gas un 5%. No hay tiempo, hay que buscar una solución ya y Vaca Muerta es la solución", señaló.

Conviviendo con el fracking

Quienes más reflejan la dualidad que existe en torno al fracking son los vecinos de Añelo, un poblado a 100 kilómetros de la capital neuquina que es el más próximo a la zona de la explotación de no convencionales.Según el intendente, gracias a esta nueva actividad el pueblo triplicará su población en pocos años.Ayelén González y Federico Troncoso vinieron hace tres meses con su beba porque creen que la región vivirá un boom económico gracias al shale."Es positivo, cada día vienen más jóvenes a Añelo porque se está creando empleo", afirmaron a este medio.En cambio, algunos pobladores que crecieron en el lugar están preocupados."Siempre es lo mismo, vienen a llevarse nuestras riquezas y sólo dejan contaminación", dijo una señora mayor que administra el quiosco local y que prefirió no dar su nombre.Otra persona consultada por BBC Mundo, Caleb Carrasco, de 20 años, estuvo de acuerdo. "Las petroleras generan millones de dólares y mientras tanto en Añelo solo tenemos cinco calles asfaltadas y el agua no se puede tomar", dijo el joven de origen mapuche, cuya familia mantiene un pleito con YPF por el uso de tierras que consideran propias.Lo cierto es que nadie en Añelo toma el agua, a pesar de que las autoridades aseguran que es potable. Javier, de 28 años, contó a BBC Mundo que se descompuso varias veces y tuvo ronchas en la piel hasta que dejó de beber el agua de la canilla."En todos los pueblos petroleros pasa lo mismo. Dicen que no va a haber contaminación pero luego la hay", dijo, resignado.A pesar de esto, Javier, al igual que Ayelén, Federico y otros tantos, tienen la esperanza de que la explotación de no convencionales se multiplique y que Argentina se convierta en una nueva meca mundial del fracking, como es actualmente Estados Unidos, que en pocos años se convertirá en el primer productor mundial de petróleo y gas gracias a esta técnica.Pero mientras uno sueñan con futuras riquezas petroleras y el gobierno se ilusiona con poder recuperar el autoabastecimiento energético del país en los próximos diez años, otros miran con preocupación el surgimiento de esta nueva explotación, cuyas consecuencias consideran inciertas.

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