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En siniestros en carreteras de España sobresale la perniciosa presencia de alcohol y drogas

29 abril, 2016
Las enemigas del conductor. Por Pere Prat. lavanguardia.com. 29/04/16. Ponerse al volante bajo el efecto del alcohol y las drogas pone en riesgo no sólo la propia vida sino también la de las personas que viajan en otros vehículos. Está muy claro que el sistema actual de la licencia de conducción por puntos tiene aspectos claramente mejorables, como la falta de consideración especial que merecerían los profesionales del transporte, que ven peligrar muchas veces sus puestos de trabajo por culpa de sanciones tan estrictas como de dudosa argumentación si se aplicaran criterios de sentido común a las leyes que imperan en el universo del tráfico de vehículos.
En siniestros en carreteras de España sobresale la perniciosa presencia de alcohol y drogas
¡Tumba carnera!
(Sertox)
Para garantizar las plenas facultades en la conducción lo mejor es la tolerancia cero con el alcoholPara garantizar las plenas facultades en la conducción lo mejor es la tolerancia cero con el alcohol
En cambio, es justo reconocer que merece el aplauso unánime en otras vertientes tan importantes como la lucha contra las drogas en la carretera y el freno a sus perniciosas consecuencias en modo de accidentes.
Todas las estadísticas realizadas durante los últimos tiempos que versan sobre las victimas causadas por el tráfico coinciden en señalar que la causa principal de los accidentes en España son las distracciones de los conductores. Bajo tal premisa, sería necesario identificar las causas que pueden llevar al despiste con el fin de atajarlas y rebajar en consecuencia el número de víctimas ocasionadas.
Pero en los datos de los siniestros producidos en la carretera también sobresale con ímpetu la perniciosa presencia de las drogas, que son las peores enemigas del conductor. Poco importa que las sustancias estupefacientes sean legales o prohibidas por la ley, puesto que los efectos de su incidencia pueden ser igualmente destructivos.
No es necesario abusar de la bebida para poner en peligro la propia vida y también la de las personas que viajan en otros vehículos, que podrían verse implicadas en cualquier accidente provocado por el exceso de euforia y la falta de reflejos propia del alcohol. Desde el sorbo inaugural de la primera copa, se empiezan a perder facultades para la conducción.
Y aunque la ley indique que uno pueda ponerse al volante sin ser sancionado si no se supera el umbral de alcoholemia establecido, el mejor consejo para evitar el riesgo de accidente es no beber ni una gota. Pero si el alcohol puede considerarse como una de las antítesis esenciales del buen conductor, peor consideración merece todavía otra de las materias estupefacientes toleradas actualmente en nuestro país, el cannabis.
Y es que las bebidas alcohólicas quedan filtradas por el organismo al cabo de unas seis horas tras haber sido ingeridas. La marihuana, en cambio, cuenta con un potente agente tóxico que deja rastro en el cuerpo durante un mes, y que se detecta mediante los análisis policiales de drogas. Por tanto, tras asimilarla bajo cualquier formato, no se puede conducir legalmente durante 30 días.