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En la Edad Media era casi inevitable la ingestión de plomo, sobre todo en las personas más ricas

23 octubre, 2015
Encuentran niveles insalubres de plomo en esqueletos medievales. Por José Antonio Cabeza. blastingnews.com. 21/10/15. Los individuos estudiados procedían de cementerios medievales de Dinamarca y Alemania. En Odense, durante un proceso de investigación, un grupo de científicos de la Universidad del Sur de Dinamarca ha analizado los niveles de plomo y de mercurio que contenían más de doscientos esqueletos. Los individuos estudiados procedían de algunos cementerios medievales localizados en Dinamarca y en Alemania.Ver noticia original, en inglés.
En la Edad Media era casi inevitable la ingestión de plomo, sobre todo en las personas más ricas
Miranda del Castañar
(SerTox)
Uno de los cráneos medievales estudiadosUno de los cráneos medievales estudiadosLos científicos se han percatado de que las personas más ricas, que por lo general vivían en las ciudades, mostraban rastros de niveles más altos de metales pesados en sus cuerpos. ¿Por qué?
Según las conclusiones de los propios investigadores, el mercurio se utilizó mucho durante todo el período de la Edad Media para hacer un preparado de cinabrio para conseguir el color dorado y, además, para elaborar un tratamiento contra la sífilis y la lepra, unas enfermedades muy comunes en la época. Como sabemos, el cinabrio es un mineral de la clase de los sulfuros que está compuesto en un 85 por ciento por mercurio y en un 15 por ciento de azufre.
En cuanto a los altos niveles de plomo encontrado en los restos óseos, los especialistas argumentan que la gente más pudiente comía en lujosos platos vidriados con óxido de plomo. Los alimentos salados y ácidos, al mantenerse un tiempo en estos recipientes, terminaban por disolver parte de este esmalte y el plomo se filtraba en la comida.

Las personas más pobres, que normalmente vivía en el campo, también estaban expuestas al plomo, pero como generalmente utilizaban recipientes de cerámica sin esmaltar, las consecuencias eran menores.
Según declaró el investigador Kaare Lund Rasmussen en un comunicado de prensa, en la Edad Media era casi inevitable la ingestión de plomo, sobre todo en el caso de las personas más ricas y en el entorno urbano. Sin embargo, a su parecer, quizás lo más grave era el hecho de que la exposición al plomo propiciaba una disminución de la inteligencia de los niños, según se ha podido comprobar.
La exposición de la gente del pueblo al plomo también pudo venir de manejo de las monedas con contenido de plomo, las vidrieras, los azulejos y de los tejados, ya que el agua de la lluvia se recogía a menudo para beber.