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El impacto a largo plazo del vertido que afectó a Alaska hace 26 años fue infravalorado

9 septiembre, 2015
La huella del ‘Exxon Valdez’: el crudo debilita el corazón y reduce la supervivencia de los peces.Por Teresa Guerrero. elmundo.es. 08/09/15. 
  • Una investigación muestra que el impacto a largo plazo del vertido fue infravalorado
  • Niveles tóxicos de petróleo que en 1989 se consideraron no dañinos, reducen la velocidad a la que nadan salmones y arenques, acortando su esperanza de vida
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El impacto a largo plazo del vertido que afectó a Alaska hace 26 años fue infravalorado
Limpiando el desastre
Imagen del vertido del Exxon Valdez. EFEImagen del vertido del Exxon Valdez. EFEPor su aspecto parecen peces perfectamente normales. Pero su corazón es débil, lo que reduce la velocidad a la que nadan. Y al ser más lentos, son también menos hábiles para buscar comida y más vulnerables a los depredadores, por lo que su esperanza de vida durante el primer año se reduce considerablemente.
Hablamos de los salmones rosados y de los arenques que viven en las aguas de Alaska que resultaron contaminadas por el gran vertido de petróleo del Exxon Valdez de 1989. Los científicos llevan 26 años estudiando los efectos del crudo en los ecosistemas pero, según sostiene esta semana un equipo de investigadores en la revista Scientific Reports, el impacto de las concentraciones de productos químicos procedentes del petróleo en las especies de peces ha sido infravalorado. En realidad, aseguran, fue mucho mayor de lo que se reconoció entonces.
Uno de los salmones rosados expuestos a tóxicos procedentes del crudo.
El 24 de marzo de 1989, el buque, que iba cargado con más de 200 millones de litros de crudo, tiñó de negro unos 2.100 kilómetros de costa (se estima que se vertieron unos 40 millones de litros de petróleo). La gigantesca mancha, que se extendió hasta zonas alejadas de Alaska, acabó con la vida de un cuarto de millón de aves marinas y millones de arenques y peces. Cientos de focas, morsas y nutrias también perecieron.
Los animales cubiertos de petróleo fueron las víctimas directas de aquella gran catástrofe ecológica. Pero según este estudio, el crudo también hizo estragos en los organismos de los animales cuando éste ya no era visible en las aguas de Alaska, años después del vertido.
Los autores, entre los que hay investigadores del Instituto Nacional para el Océano y la Atmósfera de EEUU (NOAA), recuerdan que las poblaciones de arenque se desplomaron cuatro años después del vertido en Prince William Sound, mientras que los stocks de salmón rosado también disminuyeron.
Los científicos han demostrado cómo el crudo perjudica a los peces incluso antes de nacer, durante el desove. Para su estudio, se basaron en la investigación realizada por los Laboratorios Auke Bay, perteneciente al Centro Científico de las Pesquerías de Alaska de la NOAA, que ya había detectado cómo aquellos salmones rosados que, cuando eran embriones, habían sido expuestos a una sustancia tóxica procedente del petróleo llamada hidrocarburo aromático policíclico (HAP o PAH, por sus siglas en inglés), reducían notablemente su supervivencia.
Para realizar esta investigación, expusieron temporalmente a salmones y arenques embrionarios a bajos niveles de tóxicos procedentes del crudo. Comprobaron que los tejidos de ambos peces absorben estos productos químicos de forma similar, en las mismas concentraciones. Posteriormente, los embriones fueron trasladados a instalaciones con agua de mar limpia y los dejaron crecer durante unos ochos meses.
Crecen y nadan más despacio
Llegó entonces el momento del chequeo médico. Aparentemente, pocos ejemplares presentaban alguna característica fuera de lo normal. Sin embargo, un examen más detallado reveló una serie de problemas de salud que pueden reducir su esperanza de vida a largo plazo.
Aves muertas tras el vertido de crudo del Exxon Valdez de 1989
Así, vieron que los salmones expuestos al petróleo crecían más lentamente. Aquellos que habían estado en contacto con concentraciones más altas de contaminantes crecían mucho más despacio. Para esta especie, dicen los autores, el crecimiento que tienen durante el primer año es clave para su supervivencia, pues los más pequeños son fácilmente atrapados por depredadores.
Para evaluar la capacidad cardiorrespiratoria de los peces midieron la velocidad a la que nadan. Los que habían sido expuestos a niveles más altos de crudo nadaban más despacio, y como consecuencia de ello, tenían más dificultades para conseguir comida y para huir de sus enemigos en el océano.
Los científicos revisaron los datos sobre las concentraciones de petróleo recabados a partir de las muestras de agua tomadas en William Sound tras el vertido del Exxon Valdez de 1989 y durante la temporada de desove de ese mismo año. Su análisis revela que la mayoría de las 223 muestras contenían menos petróleo del que entonces se consideraba tóxico para el arenque. Sin embargo, según detalla a EL MUNDO John Incardona, investigador principal del estudio, al menos el 50% de esas muestras contenían niveles tóxicos suficientes como para causar los problemas cardíacos que han detectado en este nuevo estudio.
Según relata Incardona, en estudios y debates previos sobre el impacto de los componentes tóxicos del crudo en el arenque, "las concentraciones que se consideraban perjudiciales eran cercanas a 10 partes por mil millones. Alaska es el único estado de EEUU que tiene una regulación sobre la presencia de componentes procedentes del petróleo en el agua, que ha establecido en 10 partes por mil millones. Nuestro nuevo estudio baja los niveles de toxicidad hasta el rango de 0,1 y 1 partes por mil millones, es decir, 100 veces menos del estándar de Alaska", precisa.
Por ello, aunque admiten que no tienen pruebas para demostrarlo, creen que la explicación más plausible para el declive de la población de arenque cuatro años después fue la alta mortalidad entre los ejemplares juveniles que habían nacido tras el vertido debido al petróleo.
Además de estudiar arenques y salmones, los autores examinaron otras especies animales y otros tipos de petróleo, mostrando efectos similares en el desarrollo del corazón, según Incardona.
"Con este impacto en el corazón desde una edad tan temprana, tienes un animal que no puede bombear sangre suficiente por todo su cuerpo, lo que se traduce en que no puede nadar lo suficientemente bien como para conseguir la comida que necesita o migrar", explica Mark Carls, especialista en toxicología del Centro Científico de las Pesquerías de Alaska. "El petróleo cambia su fisiología o lo que hace que un pez sea un pez".