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EFSA: la exposición al bisfenol A no acarrea daños para la salud de las personas

23 enero, 2015
La EFSA asegura que el bisfenol A es seguro. Por Cristina G. Lucio. elmundo.es. 22/01/15. 
  • Una evaluación señala que el compuesto no tiene riesgos
  • Varios expertos critican las conclusiones del organismo
La exposición al bisfenol A "a los niveles actuales" no supone ningún riesgo para la salud de los consumidores. Esa es la conclusión a la que acaba de llegar la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en sus siglas en inglés) tras reevaluar la toxicidad del polémico compuesto químico y pese a constatar que sigue habiendo "incertidumbres" sobre algunos de sus efectos.Leer relacionado, el paso previo:  Agencia Europea de Seguridad Alimentaria rebaja 10 veces la cantidad diaria tolerable
EFSA: la exposición al bisfenol A no acarrea daños para la salud de las personas
Estructura del bisfenol A
Los plásticos están muy presentes en nuestras cocinasLos plásticos están muy presentes en nuestras cocinas EL MUNDOSegún sus datos, la exposición al bisfenol A -ya sea a través de la dieta, los cosméticos, los juguetes o el ambiente- es, hoy en día, muy inferior a los niveles de seguridad establecidos, por lo que no acarrea daños para las personas. Ni niños, adolescentes o ancianos corren peligro, remarca el organismo en un comunicado.
Con todo, la reevaluación que acaba de ver la luz ha rebajado los límites de seguridad para el compuesto de 50 a 4 microgramos por kilogramo de peso al día. Según la EFSA, esta reducción no se debe a una medida de precaución, ya que las estimaciones sugieren que la exposición total al compuesto es "de tres a cinco veces menor" a las cantidades máximas consideradas seguras; sino que responde a "una mejora en los métodos de evaluación". La nueva metodología empleada, asegura, también ha permitido constatar que la ingesta habitual de BPA es "entre cuatro y 15 veces inferior"a lo que establecían las anteriores estimaciones.
No es la primera vez que la Agencia Europea apuntala la seguridad del compuesto químico. En un informe de 2010 ya señaló que no había razones para modificar las dosis máximas de BPA tolerables por el organismo; una acción que le valió las críticas de distintas organizaciones de consumidores y ecologistas que la acusaron de estar más cerca de los intereses de la industria que de los de la población. Un año después, la UE prohibió el uso del compuesto químico en biberones, siguiendo la estela de Canadá y EEUU que ya habían tomado medidas contra el que se considera un disruptor endocrino y se ha asociado con alteraciones del desarrollo, infertilidad o algunos tipos de cáncer entre otros trastornos.
En el informe, la EFSA indica que el bisfenol a altas dosis ("más de 100 veces la ingestia diaria tolerable") probablemente causa "efectos adversos en el riñón y el hígado", así como, según la evidencia científica, "alteraciones en las glándudas mamarias de los roedores". Asimismo, "pueden esperarse efectos sobre la fertilidad y el desarrollo a niveles de exposición 10.000 veces superiores" a los límites establecidos.
Además, el organismo europeo reconoce que siguen existiendo "dudas" acerca de los potenciales efectos adversos del bisfenol A sobre los sistemas inmune, metabólico, reproductor y del neurocomportamiento, así como sobre las glándulas mamarias, si bien asegura que estas incertidumbres han sido tenido en cuenta a la hora de elaborar sus estimaciones de exposición y riesgo.
También señala que hay "incertidumbres" sobre la exposición real de fuentes no alimentarias -como la derivada del contacto con el llamado papel térmico (por ejemplo el de los recibos de compra)-, por lo que adelanta que los límites considerados seguros podrían volver a cambiar en función de los estudios que se están llevando a cabo.
Para David Rojas, investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona (CREAL), todas estas "incertidumbres" no son baladí, sino que deberían haber marcado las conclusiones finales del organismo europeo.
"Recientemente, y basándose en la misma evidencia, Francia ha decidido prohibir el bisfenol A en todos los plásticos que estén en contacto con la comida", señala. "Dadas las incertidumbres, es preferible tomar un principio de precaución y frenar la exposición hasta tener más claro a qué se expone la población y qué grado de daño a la salud puede producir en términos poblacionales", apunta.
De la misma opinión es Nicolás Olea, investigador del Centro de Investigación en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y catedrático de la facultad de Medicina de la Universidad de Granada, quien lamenta que la EFSA no haya tenido en cuenta "los efectos del bisfenol en combinación con otros químicos" y critica que sólo haya analizado algunas fuentes de exposición cuando este compuesto químico "está por todas partes".
Además, Olea recuerda que hay más de 14.000 investigaciones que han señalado evidencias de los posibles riesgos del bisfenol. Precisamente esta semana la revista ‘Endocrinology’ publicaba un trabajo que asociaba la exposición al bisfenol A durante el embarazo con un mayor riesgo de estrés oxidativo y, en consecuencia, más probabilidades de que el bebé sufriera problemas como la diabetes.
La mayoría de los estudios sobre el compuesto se han realizado en ratones o en muestras reducidas de personas, por lo que los expertos llevan tiempo reclamando estudios que midan los efectos a largo plazo en grandes poblaciones.
El CREAL participa en una investigación longitudinal a nivel europeo que tratará de arrojar más luz sobre los niveles de exposición y los efectos sobre la salud de este compuesto químico.
"No hay que olvidar que el bisfenol A no es el único compuesto que preocupa. Sin ir más lejos, hay otros bisfenoles con propiedades muy similares, con capacidad de imitar a las hormonas, que no se están tomando en consideración", concluye Rojas.