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Efectos de los Plaguicidas

7 febrero, 2004

Dr. Juan Carlos Piola

Publicado en el Periódico Campo y desarrollo. Año 1.Nº 13. Marzo de 1999
Efectos de los Plaguicidas
Un avión fumigando

Un plaguicida es cualquier sustancia o mezcla de sustancias destinadas a prevenir, destruir o controlar cualquier plaga. Esto significa que existe una innumerable cantidad de productos a los que estamos expuestos directa o indirectamente en nuestra cotidianeidad. Si reconocemos que "para poder prevenir un riesgo, primero hay que conocerlo", este artículo puede orientarnos en ese sentido

Según la Organización para la Alimentación, FAO (1986), un plaguicida es "cualquier sustancia o mezcla de sustancias destinadas a prevenir, destruir o controlar cualquier plaga incluyendo: los vectores de enfermedades humanas o de los animales, las especies no deseadas de plantas o animales que causan perjuicio o que interfieren de cualquier otra forma en la producción, elaboración, almacenamiento, transporte o comercialización de alimentos, productos agrícolas, madera y subproductos o alimentos para animales, o que pueden administrarse a los animales para combatir insectos, arácnidos u otras plagas en o sobre sus cuerpos. El término incluye las sustancias destinadas a utilizarse como reguladores del crecimiento de las plantas, defoliantes, desecantes, agentes para reducir la densidad de la fruta o aagentes para evitar la caída prematura de la fruta, y las sustancias aplicadas a los cultivos antes y después de la cosecha para proteger al producto contra la deterioración durante el almacenamiento y transporte."
Esta definición nos muestra que al hablar de plaguicidas nos estamos refiriendo a un grupo de sustancias químicas muy heterogéneas, de diversa naturaleza, estructura y actividad biológica, lo que determina diferente toxicidad y hace muy difícil la clasificación de los riesgos para la salud humana.
De distintos modos y en mayor o menor grado, diferentes grupos y sectores de la población pueden estar expuestos a los plaguicidas. Algunas exposiciones son deliberadas (suicidios y homicidios) mientras que otras son accidentales.
Davies y col. (1984) han descripto diferentes categorías de exposición a los plaguicidas, indicando en cada caso el volumen aproximado de la población expuesta. Con ese fin utilizan un triángulo para representar la gran masa de población poco expuesta y el grupo más reducido con exposiciones extremas. Estas proporciones de población no reflejan necesariamente el número de intoxicaciones que pueden producirse.
Los plaguicidas usados actualmente comprenden, como ya se mencionara, una gran variedad de productos químicos que difieren considerablemente en cuanto a modo de acción, absorción por el organismo, metabolismo, eliminación y toxicidad para el ser humano. En general se considera que los efectos tóxicos agudos pueden reconocerse con bastante facilidad mientras que los resultantes de una exposición prolongada a dosis bajas suelen ser difíciles de distinguir.

Los Riesgos: conocidos y desconocidos

Una evaluación de los riesgos de los plaguicidas para la salud humana frecuentemente comienza con el establecimiento de relación dosis-efecto basada en información bien documentada o anecdótica de exposición humana. Varias poblaciones humanas pueden ser identificadas como expuestas a diferentes rangos de concentraciones de un agente particular, incluyendo intoxicaciones accidentales y/o suicidas: trabajadores expuestos a plaguicidas (en la elaboración, envasado, aplicación, cosecha, manejo, etc.) observadores rociados inadvertidamente o expuestos durante la fumigación y finalmente, la población en general.
La evaluación de la exposición comienza donde ésta es mayor, más fácilmenteestimada, y en la mayoría de los casos, los efectos biológicos agudos son claramente observables y pueden asociarse con un agente específico o clase química. Se ha establecido que si no se ven efectos adversos discernibles en los niveles mayores de exposición, es improbable que sean observados otros a niveles de exposición menores. Esta hipótesis puede ser verdadera par a los efectos agudos sistémicos, pero no es aplicable para los efectos crónicos – cambios en funciones orgánicas, mutagenicidad, teratogenicidad y carcinogenicidad – que se pueden desarrollar luego de un período latente de tiempo, después de una exposición única a niveles muy altos, de exposiciones repetidas a moderadas o altos niveles, o de exposiciones anuales a bajos niveles durante décadas.
La mayoría de las exposiciones laborales por plaguicidas incluyen la exposición dermal y en ciertas categorías laborales de inhalación de aerosoles. Tanto en este grupo como en la de los individuos accidentalmente expuestos o rociados por vapores de plaguicidas, los efectos adversos para la salud pueden ser tenues en apariencia y no específicos, reflejando un lento deterioro de la funciones fisiológicas, modificadas por los ajustes individuales o adaptación a los cambios.
La identificación de efectos adversos para la salud provocados por los plaguicidas en le población en general que inadvertidamente ingiere niveles bajos de plaguicidas diariamente por vía de los alimentos o el agua, es extremadamente difícil.
Los efectos biológicos que resultan de tan bajo nivel de exposición son, desafortunadamente, indistinguibles de cualquier asociación causal con una sustancia química en particular y pueden ser tan tenues que se confundan con muchos otros factores.
La mayor parte de los efectos graves sobre la salud humana relacionados con los plaguicidas se deben a intoxicaciones agudas: tentativas de suicidio, intoxicaciones colectivas por alimentos contaminados, accidentes químicos en la industria y exposición laboral en la agricultura.
También podrían ser alarmantes para la salud pública los efectos crónicos -cáncer, influencias adversas en la reproducción y efectos inmunológicos- a juzgar por el gran volumen de datos obtenidos en los trabajos de experimentación animal y en los escasos estudios epidemiológicos realizados hasta la fecha.
Ningún segmento de la población general está completamente protegido contra la exposición a los plaguicidas con sus posibles efectos graves en la salud. Sin embargo, los habitantes del mundo subdesarrollado y ciertos grupos particularmente expuestos en cada país soportan a este respecto una carga desproporcionada.

Tendencias futuras mundiales y de nuestra región

Si, como es de esperar, el empleo de plaguicidas químicos se continúa incrementando en los próximos años en los países en desarrollo y si prosigue la expansión de las prácticas agrícolas, cabe anticipar que aumentará en consecuencia el número de casos de intoxicación aguda intencional y no intencional a menos que se emprendan programas educativos y preventivos importantes.
Según se prevee, el mayor incremento se registrará en el sector de los herbicidas. Los plaguicidas organoclorados se utilizarán cada vez menos mientras que cobrarán importancia creciente los insecticidas organofosforados y los carbamatos. Si no se reduce el empleo de los plaguicidas más tóxicos, aumentarán los riesgos de intoxicación aguda.
El número de personas que trabajan en sectores muy expuestos como ejemplo horticultura comercial puede aumentar en el próximo decenio, incluso, aunque descienda la proporción de la población global dedicada directamente a la agricultura.
En nuestro país, la prohibición total del uso del parathion eliminó la cusa más frecuente de mortalidad por plaguicidas ( más de 21 muertes en Rosario entre 1977 y 1994)

En nuestra región, un tema actual en discusión es las consecuencias del MERCOSUR sobre la utilización y regulación de plaguicidas.

Ante casos de intoxicaciones agudas o para asesorarse frente a otro tipo de intoxicaciones, existen en el país diversos centros médicos especializados en el tema donde se pueden realizar consultas telefónicas. Algunos de los número son: Centro Nacional de Intoxicaciones (0-800-333-0060), Hospital San José en Pergamino (02477-429793) o el Servicio de Toxicología del Sanatorio de Niños (0341-4480202).

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