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Efectos a largo plazo de la contaminación atmosférica sobre la mortalidad natural, amplio estudio

9 diciembre, 2013
La contaminación atmosférica resta años de vida.Estudio realizado con más de 300.000 personas. Por Laura Tardón. elmundo.es. 09/12/13. 
  • Años de exposición a la contaminación aumenta el riesgo de muerte prematura en un 7%
  • Ocurre incluso respetando los niveles legales establecidos por Europa
  • La OMS y los expertos proponen reducir los límites máximos incluso a más de la mitad
Leer artículo reciente relacionado: AEMA,  contaminación con material particulado en el 90% de la población urbana de EuropaVer también noticia en inglés con referencia al artículo original,  en inglés.
Efectos a largo plazo de la contaminación atmosférica sobre la mortalidad natural, amplio estudio
Chimeneas humeantes…
(Sertox)
Estar sometido día tras día y durante años a la contaminación atmosférica no sólo aumenta considerablemente el riesgo de cáncer, especialmente el de pulmón, también resta años de vida. Así lo demuestra un nuevo estudio, el más grande realizado hasta la fecha y en el que participa España. Concretamente, por cada incremento anual de cinco microgramos por metro cúbico de unas partículas contaminantes conocidas como PM 2.5, presentes en el humo del tráfico, la calefacción urbana y las plantas eléctricas de carbón, aumenta el riesgo de muerte prematura en un 7%.

Y lo peor es que este robo de vida ocurre incluso cuando los valores de estas partículas en suspensión están por debajo de los límites máximos establecidos por Europa, 25 microgramos por metro cúbico al año. Es decir, no hay umbrales seguros y así lo confirma cada uno de los estudios que se van publicando sobre los efectos de la contaminación ambiental. Los últimos señalaban que precisamente los niveles permitidos por la UE son capaces de aumentar el riesgo de morir por un problema cardiaco y aún más. Las madres expuestas a la emisión de contaminantes en la atmósfera son significativamente más propensas a tener hijos de bajo peso al nacer.

Una suma de evidencias que ahora se renueva con la conclusión de esta investigación, liderada por Rob Beelen, de la Universidad de Utrecht (Países Bajos). "Pocos estudios han analizado la relación entre las partículas en suspensión PM 2.5 y la mortalidad", argumenta el autor. Con el objetivo de averiguarlo, se inició un gran proyecto compuesto por 13 países europeos, entre ellos España, a través del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) y del Ciber en Epidemiología y Salud Pública -Ciberesp-. En total, se han recabado datos de 367.251 personas de 22 estudios diferentes durante casi 14 años.

Otros factores de mortalidad

Por un lado, "hemos medido las concentraciones de algunos de los contaminantes que más problemas causan en la salud, como las partículas en suspensión (PM2.5, PM10) y el dióxido de Nitrógeno", relata el estudio que publica esta semana la revista The Lancet. De forma paralela, se ha tomado nota de condicionantes de la mortalidad como el tabaco, la actividad física, el nivel socioeconómico, la educación o el índice de masa corporal.

Entre los participantes, durante el periodo de seguimiento se registraron 29.076 muertes naturales (no se tuvieron en cuenta las ocasionadas por un accidente o suicidios). Así, afirman los autores del trabajo, "las PM 2.5 demostraron ser una gran amenaza para la salud incluso por debajo de los límites permitidos en la legislación europea". Por cada incremento anual de cinco microgramos por metro cúbico, aumentaba el riesgo de muerte prematura un 7% y los resultados eran consistentes al ajustarlos con otros factores de riesgo, como los anteriormente mencionados (tabaco, alcohol…).

Dadas las conclusiones sobre los efectos nocivos de las partículas en suspensión PM 2.5 y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se muestra más exigente con los límites (recomienda no superar los 10 microgramos por metro cúbico), "apoyamos la idea de ser más rígidos en cuanto al umbral legal […] Acarrearía significativos beneficios para la salud de la población", propone Marck Nieuwenhuijsen, uno de los investigadores del CREAL encargados del estudio en España, que ha hablado con EL MUNDO. "Los niveles legales actuales son demasiado altos y, aunque no existe un límite con riesgo cero, conviene reducirlos para mejorar la salud". Sin embargo, agrega, "requiere una importante inversión que ahora, con la crisis, nadie está dispuesto a hacer". Una inyección económica, por ejemplo, "para producir coches eléctricos, pero la gente tendría que comprarlos. Es una situación difícil, así que lo más realista, de momento, es recomendar sustituir el coche por la bicicleta o el transporte público".

Según apuntan en un comentario adjunto al estudio, para Jeremy Langrish y Nicholas Mills, de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), "aunque en los últimos 50 años se haya logrado mejorar la calidad del aire, los datos de Beelen y sus colegas recuerdan que debemos seguir atentos a los efectos de la contaminación sobre la salud". Y agrega: "Se trata de un gran estudio que, aunque tiene algunas limitaciones (no se extrapolan las causas de muerte y las medidas de los contaminantes han podido ser mal clasificadas ), subraya la necesidad de diseñar políticas para reducir la morbilidad y la mortalidad en Europa y, en vista de este informe, la contaminación tiene un papel importante en esto". Para la OMs, de hecho, es una prioridad.

Leer también relacionado: Asocian la contaminación del aire con leve disminución del peso al nacer. Por Shereen Jegtvig.  nlm.nih.gov. 09/12/13.Los bebés de las mujeres expuestas a la contaminación del aire durante el embarazo nacieron con un peso algo menor en relación a su edad gestacional, de acuerdo a un estudio realizado en Nueva York.
Varias investigaciones habían sugerido que la contaminación del aire sería dañina en el embarazo, pero aún hay que demostrarlo.
"Tuvimos la oportunidad de utilizar una fuente de datos única de la ciudad de Nueva York diseñada para estimar la exposición local, lo que nos permitió superar a los estudios previos y analizar una población grande y con distintas etnias", dijo por e-mail el autor principal, David Savitz, de la Escuela de Medicina Alpert de Brown University, Rhode Island.
Con su equipo, Savitz revisó el peso al nacer de más de 250.000 bebés nacidos en los hospitales de la ciudad entre el 2008 y el 2010. Utilizó los datos del Relevamiento del Aire en la Comunidad de la Ciudad de Nueva York para estimar el nivel de contaminación a la que habían estado expuestas las madres de esos bebés en sus domicilios.
Los autores se concentraron en la materia particulada de menos de 2,5 micrómetros de diámetro (PM2,5) y dióxido de nitrógeno y hallaron que el peso al nacer disminuía 48 gramos por cada 10 microgramos por metro cúbico de aumento de la materia particulada a la que habían estado expuestas las embarazadas.
Y el peso al nacer disminuía 18 gramos por cada 10 partes por 1.000 millones de aumento del nivel de dióxido de nitrógeno en el aire al que habían estado expuestas las mujeres durante el embarazo, según publicó el equipo en American Journal of Epidemiology.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por su sigla en inglés) estandarizó los valores límites nacionales de 15 microgramos de PM2,5 por metro cúbico en el año y de 53 partes por cada 1.000 millones de dióxido de nitrógeno.
Otro informe sobre el relevamiento ambiental de Nueva York había hallado que los niveles de contaminación tendrían a mantenerse dentro de esos umbrales, aunque con otra medición, pero que variaban ampliamente.
El equipo aclara que el estudio no prueba que la contaminación del aire cause esa leve disminución del peso al nacer, ya que existen varios factores que pueden influir. Agrega que las reducciones detectadas no son preocupantes por ahora, aunque las cifras sugieren que podrían serlo.
"Si esas disminuciones del peso se replicaran en una gran cantidad de nacimientos, poblacionalmente sería un verdadero problema de salud pública", dijo Savitz.
"Es muy importante el estudio de la contaminación del aire porque todos estamos expuestos y eso significa que todas las embarazadas también padecen esa exposición", indicó Tracey Woodruff, que dirige el Programa de Salud Reproductiva y Ambiente de University of California, San Francisco, y no participó del estudio.
FUENTE: American Journal of Epidemiology, online 10 de noviembre del 2013.

Leer relacionado: La contaminación causa muertes prematuras incluso dentro de los límites legales de la UE. lavanguardia.com. 10/12/13. Las partículas ultrafinas preocupan cada vez más a los epidemiólogos porque se relacionan también con las afecciones cardiovasculares. La exposición prolongada a los humos y partículas, procedentes de los coches y las industrias, puede ser mortal incluso aunque se den concentraciones de contaminación por debajo de las exigidas por la Unión Europea. Así lo acaba de ratificar un estudio publicado en la revista The Lancet en el que se confirma que la contaminación del aire es un peligro para la salud aunque se registren niveles muy bajos, por debajo incluso de lo que se pensaba hasta ahora. La investigación examinó dos décadas de datos de más de 360.000 residentes en grandes ciudades de 13 países europeos y a los que se hizo un seguimiento de casi 14 años.El estudio estima que por cada incremento de 5 microgramos por metro cúbico (mcg/m3) en la exposición anual a las partículas ultrafinas con un diámetro menor de 2,5 micras (las llamadas PM2.5), el riesgo de morir por causas naturales se eleva un 7%. Las partículas ultrafinas preocupan cada vez más a los epidemiólogos porque no solo pueden causar problemas respiratorios, sino que, al poder incorporarse a la sangre desde el aparato pulmonar, se relacionan también con las afecciones cardiovasculares. La legislación europea ha establecido para las partículas ultrafinas un valor máximo de 25 mcg/m3, mientras que la Organización Mundial de la Salud estima que los niveles recomendables no deben superar los 10 mcg/m3.Una oscilación de 5 mcg/m3 de partículas ultrafinas es la diferencia que se puede dar entre una zona próxima a una carrera urbana y un lugar no influenciado por el tráfico, según explica Rob Beelen de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos, que ha capitaneado el estudio. “Nuestros hallazgos apoyan las evaluaciones del impacto de las partículas sobre la salud en Europa, pues hasta ahora estos trabajos se basaban casi en su totalidad en los estudios de América del Norte”, dice Beelen en un comunicado de la revista.El informe ha combinado los datos de 22 estudios previos, de manera que se dispuso de información de 367.251 personas. La investigación situó los lugares de residencia y los asoció a las concentraciones de contaminación del aire medias anuales de óxidos de nitrógeno y las partículas ultrafinas. También tuvieron en cuenta la intensidad del tráfico en las carreteras más cercanas y el tráfico total en las principales carreteras en un radio de 100 metros desde la residencia de las personas bajo control. Durante los casi 14 años de seguimiento, 29.076 personas murieron por causas naturales.La asociación entre la exposición prolongada a las PM2.5 y la muerte prematura siguió siendo significativa incluso teniendo en cuenta otros factores de riesgo como el tabaquismo, el nivel socioeconómico, la actividad física, el nivel de educación, y el índice de masa corporal.Según Beelen, “nuestros hallazgos sugieren que los efectos adversos a la salud se producen incluso en concentraciones de partículas PM2.5 muy por debajo del promedio anual de los valores límite de la UE (25 mcg/m3). La recomendación de la OMS sobre calidad del aire es de 10 mcg/m3 y nuestros resultados apoyan la idea de que se pueden lograr importantes beneficios para la salud si se avanza hacia esa meta”.Los investigadores dispusieron de los datos del European Study of Cohorts for Air Pollution Effects (Escape), que analiza efectos de la contaminación en la población europeas, que dispone de datos sobre la mortalidad de casi todas las causas.Jeremy P. Langrish y Nicholas L. Mills, expertos de la Universidad de Edimburgo, en el Reino Unido, valoran estos hallazgos en un comentario en la revista The Lancet de la siguiente manera: “A pesar de las importantes mejoras en la calidad del aire en los últimos 50 años, los datos de Beelen y el informe de sus colegas llaman la atención sobre los efectos continuos de la contaminación atmosférica en la salud. Todos estos datos apuntan que son necesarias más intervenciones en políticas de salud pública y ambiental puesto que tienen el potencial de reducir la morbilidad y la mortalidad en toda Europa. Moverse hacia pautas más estrictas, según lo recomendado por la OMS, debe ser una prioridad urgente”.