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Denuncia por la desidia del gobierno de Bangladesh con la contaminación del agua con arsénico

6 abril, 2016
Bangladesh: 20 millones aún beben agua contaminada por arsénico. Denuncia de Human Rights Watch. Por María Valerio. elmundo.es. 06/04/16. 
  • Hace dos décadas que se conoce el riesgo en la zona
  • Human Rights Watch denuncia la desidia del gobierno
Incoloro, inodoro e insípido. Así es el arsénico presente en el agua que beben 20 millones de personas en Bangladesh. Un duro informe de la ONG Human Rights Watch señala que dos décadas después de que se descubriese la presencia de este contaminante en muchas fuentes naturales de agua en el país asiático, sus autoridades siguen sin tomar las medidas adecuadas para proteger a su población.
Denuncia por la desidia del gobierno de Bangladesh con la contaminación del agua con arsénico
Bangladesh (ver texto)
ATISH SAHA HRWCuarenta y tres mil personas al año. Ésa es la cifra de muertes que anualmente causa el arsénico presente de forma natural en las aguas subterráneas que dan de beber a millones de bangladesíes, según el informe que la ONG internacional acaba de presentar en Daca, la capital del país.
Hace 20 años que se conoce la existencia de este tóxico en agua destinada al consumo humano en países como el propio Bangladesh, China, India, México, Argentina o incluso EEUU. Su ingesta continuada (bien directamente o a través del riego agrícola u otros alimentos en contacto con agua contaminada) puede provocar lesiones cutáneas, cáncer de pulmón o vejiga, neurotoxicidad, retraso en el desarrollo diabetes o enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud.
Entre 1999 y 2006, el gobierno de Bangladesh, en colaboración con donantes y ONGs internacionalidades, analizó alrededor de cinco millones de pozos en el país, marcando con rojo o verde si su contenido en arsénico estaba por encima o por debajo de los niveles que internacionalmente se consideran seguros para la salud. Aquel esfuerzo permitió detectar pozos que abastecían a unos 20 millones de personas con niveles de arsénico por encima de los 50 microgramos por litro (la OMS habla de un nivel inseguro por encima de 10 microgramos).
Sin embargo, como denuncia ahora Human Rights Watch en su documento, pasada la urgencia inicial, el gobierno de Bnagladesh ha abandonado el asunto y la cifra de personas que a día de hoy sigue bebiendo agua tóxica a diario es de 20 millones de personas. Su documento, que puede leerse on line, se titula: Nepotismo y negligencia. La respuesta fallida al consumo de agua contaminada por Arsénico en el Bangladesh pobre y rural.
Para elaborar su informe, esta ONG ha entrevistado a 134 personas, incluidos afectados, funcionarios del gobierno y miembros de otras organizaciones internacionales que trabajan en la zona.
Entre otras cosas, se han analizado 125.000 pozos instalados por el gobierno entre los años 2006 y 2012 en algunas zonas rurales del país para descubrir que también estos más recientes están contaminados con niveles inaceptablemente altos de arsénico. "Aunque instalar pozos a mayor profundidad podría hallar agua subterránea de mejor calidad, los programas gubernamentales no han priorizado su instalación en las zonas rurales, donde su necesidad es mayor".
Además, Human Rights Watch denuncia corrupción para instalar los nuevos pozos en áreas cercanas a sus aliados políticos y seguidores, más que en las zonas rurales donde son más necesarios, según confirma un funcionario del gobierno entrevistado en el anonimato para este informe.
La OMS considera prioritario garantizar el abastecimiento de agua potable, sustituyendo las fuentes contaminadas adecuadamente identificadas por otras (como agua de lluvia o adecuadamente tratada y filtrada).
Human Rights Watch recuerda que hasta 13.000 pozos instalados en el país entre 2004 y 2010 fueron financiados por el Banco Mundial. Por lo que insta a este organismo internacional a investigar si también están contaminados y, en su caso, rehabilitarlos o reemplazarlos. "Bangladesh no debería permitir que sus políticos distraigan estos recursos públicos que salvan vidas hacia sus aliados y partidarios", concluye Richard Pearshouse, principal autor del informe, que considera urgente el reemplazo de los pozos gubernamentales contaminados. "Antes de que la gente pierda la poca fe que tiene en el compromiso del gobierno de suministrarse agua segura".