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Carrasco vs glifosato por radio Nederland

8 octubre, 2010
Glifosato: "Efectos negativos en el embrión". radionederland. 08/10/10. Recientemente la revista estadounidense “Chemical Research in Toxicology” publicó una investigación según la cual "concentraciones ínfimas de glifosato era capaz de producir efectos negativos en la morfología del embrión" en anfibios. El trabajo científico lo dirigió el profesor argentino Andrés Carrasco.El glifosato es un herbicida no selectivo de amplio espectro, desarrollado para la eliminación de hierbas y de arbustos, en especial los perennes. Sus efectos a la salud humana, al ambiente, a los cultivos, y la efectividad en la lucha a los cultivos para drogas es ampliamente disputado.Desde hace tiempo, los pobladores que viven en los alrededores de las zonas de cultivo han venido denunciando que los agroquímicos que se utilizan en las fumigaciones afectan gravemente su salud. De estos herbicidas el glifosato es muy cuestionado, vinculado al cultivo de la soja transgénica, y a la eliminación de cultivos ilícitos como la coca. Sigue…
Carrasco vs glifosato por radio Nederland
Andrés Carrasco
En agosto, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology publicó la investigación que el profesor Andrés Carrasco realizó junto con su equipo, en la que demostró que "concentraciones ínfimas de glifosato son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión" en anfibios. Esto "abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas", agrega.

El profesor Carrasco es investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina y director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, junto con su equipo, investiga de qué manera el glifosato afecta el desarrollo embrionario.

A fines de agosto, el investigador Andrés Carrasco expuso los resultados de su investigación en el Primer Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados que se realizó en la ciudad de Córdoba, en Argentina. Según el informe final del encuentro, los relatos de los participantes coincidieron en que, en la población sujeta a fumigaciones, se observan enfermedades y afecciones relacionados con la exposición constante a los agroquímicos, aumento de malformaciones congénitas en bebés y un mayor número de abortos espontáneos. Los plaguicidas -concluye el informe- son tóxicos, y las enfermedades que se observan no son casuales, sino que son consecuencia de las fumigaciones.


Diversas organizaciones coinciden en que se deben tomar medidas urgentes para garantizar el derecho a la salud de las personas que viven en zonas fumigadas. El Parlamento de la Unión Europea prohibió la fumigación realizada por medio de aviones o helicópteros, ya que es imposible controlar la manera en que se esparcen los tóxicos. En el Congreso argentino, se acaba de presentar un proyecto de ley para prohibir la fumigación aérea y la aplicación de agroquímicos en un radio de 1000 metros de las zonas urbanas. Mientras tanto, se multiplican las voces de la comunidad científica que demandan mayor regulación y restricción a la utilización de agrotóxicos para evitar enfermedades que afectan la salud de millones de personas.

Nuestra corresponsal en Buenos Aires, Carolina Gil Posse, entrevistó para Radio Nederland al profesor Andrés Carrasco. A continuación un fragmento resumido de la misma. Su contenido completo la encuentra en la versión en audio mas arriba en el artículo.

Carolina Gil Posse: ¿Cuándo comenzó Usted a investigar los efectos del glifosato en el desarrollo embrionario?

Andres Carrasco: En el 2007, porque había poca información sobre lo que ocurría en lugares urbanos ligados a regiones sojeras. Solamente en Argentina son 20 millones de hectáreas las tratadas y 200 millones de litros por año de glifosato los utilizados. En esos 20 millones de hectáreas, se calcula que viven 10 millones de personas. En los anos 90 empezaron a surgir reclamos: médicos empezaron a ver en sus pueblos aumento de cáncer, enfermedades agudas, abortos espontáneos y el incremento de malformaciones. Se me ocurrió hacer una serie de experimentos usando embriones de anfibios y aves, y encontramos malformaciones, tanto con disoluciones de herbicidas como con glifosato. Lo que encontramos fue consistentemente malformaciones craneales, porque en esa etapa se está formando la cabeza, y eso es lo que acabamos de publicar. Tenemos un indicio serio de que el glifosato altera el metabolismo muy importante de una sustancia que se llama ácido retinoico, que juega papel central en el desarrollo embrionario. Se trata en el caso del humano la tercera semana del embrión.

Esta sustancia ordena los genes en el embrión, y si las concentraciones se alteran, comienzan a portarse mal. La posibilidad de que esto suceda en humanos depende de la concentración de glifosato en sangre y de la accesibilidad que tenga en esos momentos del embrión. Faltan hacer los estudios epidemiológicos para correlacionar el contacto con estas sustancias y los incrementos de en enfermedades crónicas. Pero no se trata solamente de malformaciones.

CGP: Cuando dieron a conocer las principales conclusiones y cuando fue publicad la investigación, ¿cuáles fueron las repercusiones que tuvieron?

AC: Dentro de la comunidad científica, poca. Mucho más importante por fuera de la comunidad científica, en aquellos lugares o espacios nacionales e internacionales que están más ligados a estos problemas de los modos de producción de alimentos genéticamente modificados. A la comunidad científica no le interesan estas cosas porque es como que están al margen de las mismas, por lo menos en los ámbitos en los que yo me muevo. No son temas populares. Supongo que muchos de mis colegas se estarán preguntando para qué hice esto. En realidad, lo que se está haciendo es probar que el glifosato es un veneno y viendo cuáles son los mecanismos por los que es un veneno. No es una discusión académica, sino que es una discusión política-económica, es un producto que se usa en un modo de producción. Hay enormes negocios atrás de esto.

CGP: Usted acaba de llegar de Bruselas, en donde participó de discusiones referidas a este tema, en el Congreso por una Europa Libre de Transgénicos. ¿En qué estado está la discusión política acerca de este tema?

AC: Lo primero que resalta es que nosotros estamos dando una batalla de sentido acerca de un modo de producción que va más allá del glifosato. El glifosato y sus efectos son emergentes de una manera de producir alimentos con estos costos, mientras que en Europa se está discutiendo hasta dónde aceptan el cultivo o el uso de semillas genéticamente modificadas. Más allá de que los acepten, ellos siguen demandando de terceros países granos transgénicos para alimentar sus animales. Discusión interesante porque nosotros somos la oferta y ellos son la demanda. Nosotros tratamos de que la oferta no nos haga daño, y ellos de que la demanda no les haga daño. Me parece que los países centrales han empezado a admitir que el hambre en el mundo no es problema de la falta de alimentos, de que la excusa de que estas tecnologías iban a proveer alimento no dio resultado, que sigue habiendo hambruna. Me parece que la ciencia y la tecnología deberían hacer una profunda reflexión por haber participado en estas manipulaciones. Yo estoy acostumbrado a manipular genes. Uno no puede insultar a la naturaleza provocando modificaciones. Porque jugar con estas cosas es como jugar a inventar vida.
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