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Argentino premiado por la Academia Americana de Farmacología Veterinaria y Toxicología

19 mayo, 2011
Importante galardón para un veterinario nacido en Orense. lavozdelpueblo.com.ar. 19/05/11. Carlos Lanusse, actualmente radicado en Tandil, es el primer latinoamericano distinguido por la Academia Americana de Farmacología Veterinaria y Toxicología, en EE.UU. Carlos Lanusse cumplirá mañana 52 años. No será un cumpleaños más, porque pocos días después, el martes próximo, recibirá en Estados Unidos una importante distinción que ha sido otorgada por la Academia Americana de Farmacología Veterinaria y Toxicología. Nació en Orense, donde completó sus estudios primarios y secundarios, para luego emigrar a Tandil con la finalidad de estudiar la carrera de médico veterinario en la Universidad Nacional del Centro. Encabeza un valioso trabajo de investigación y será el primer latinoamericano en acceder al mencionado galardón; el acto se concretará el martes próximo en el Centro de Convenciones de la Universidad de Wisconsin, ciudad de Madison.Sigue…

Se graduó como médico veterinario en 1982 y posteriormente realizó el Doctorado en Ciencias Veterinarias en la Universidad Nacional de La Plata. En 1988 partió hacia Montreal, Canadá, y allí obtuvo en 1991 el grado de Doctor of Philosophy en la Universidad McGill. Como parte de su amplia especialización, en 2000 recibió el diploma del European College of Veterinary Pharmacology and Toxicology.
Regresó al país desde Canadá en 1992 y se hizo cargo de la cátedra de Farmacología Veterinaria en la Universidad Nacional del Centro. Recordó en una entrevista telefónica que ayer concedió a LA VOZ DEL PUEBLO que "empecé a trabajar en investigación y a formar un grupo, con la incorporación de gente joven. Está financiado en parte por la Universidad y por el Conicet". Se desempeña actualmente como director del laboratorio de investigación en la especialidad anteriormente citada, es investigador principal del Conicet y profesor titular de la materia Farmacología.
Entre otros méritos, su labor científica tiene como pilares haber regresado al país, conformar un grupo de trabajo en la universidad pública, sobrevivir a los avatares de los cambios socioeconómicos de la Argentina y quedarse aun cuando en muchas ocasiones tuvo oportunidades de radicarse en el exterior. A su equipo lo une el mismo objetivo, según sus propias palabras: "Investigar para generar conocimiento que sirva a la profesión veterinaria y a la salud animal".


– ¿Cuántos integrantes tiene el grupo de trabajo?
– Aproximadamente 20. Está compuesto por personas que financia la propia universidad y el resto de los salarios los paga el Conicet o la Comisión de Investigaciones de la provincia. Son de distintos estamentos, miembros de investigación, becarios o doctorados. Abarcan diversas disciplinas, hay integrantes con formación veterinaria, bioquímicos, biólogos, farmacéuticos, cada uno aporta al objetivo final de la investigación desde la óptica de su formación de grado.
– Sus colegas destacan la contribución que ha realizado en la formación de recursos humanos…
– Uno de los reconocimientos que recibo es la invitación a dar conferencias en distintos países, viajo tres o cuatro veces al año a otros lugares. Pero más allá de esta posibilidad y de otros logros, creo que lo más importante en mi carrera es haber podido formar un grupo de gente joven que se dedica a la investigación científica y que de alguna manera da continuidad a esto que iniciamos hace 20 años cuando volví del país.
– ¿Cómo han llegado a constituirse en centro de referencia en el ámbito internacional?
– Para alcanzar protagonismo internacional se requiere publicar en las revistas especializadas, el 90 por ciento se editan en inglés. En la medida que el trabajo alcanza mayor reconocimiento, es considerado por otros investigadores.
Estamos muy bien ubicados, nuestro grupo ocupa hoy una posición de liderazgo porque tenemos los mayores niveles de citación en términos de farmacología veterinaria y en drogas antiparasitarias, que es nuestra especialidad.
– En consecuencia, el trabajo que se realiza en Tandil es consultado y utilizado por especialistas de otros países
– El producto de nuestro conocimiento ha sido utilizado por otros científicos para diversos desarrollos o como base de otras publicaciones. Hoy en día, en esta temática, estamos como el grupo más importante de investigación científica dentro de la farmacología veterinaria. Es un orgullo muy importante.
– ¿Cuál es el impacto concreto en la Argentina y en otros países?
– A nivel nacional es un aporte en términos de mejora de la producción animal y de control de los parásitos. A nivel internacional, los datos que hemos generado y que se han publicado en estas revistas son también utilizados como base del control antiparasitario en otros países.
– ¿Qué posicionamiento tiene la producción científica nacional?
– La Argentina se encuentra bien posicionada con respecto al reconocimiento de sus científicos. Varía mucho de acuerdo al tipo de disciplinas, se percibe claramente en física, en medicina, por ejemplo. En cambio, en farmacología veterinaria hay menos tradición.
– ¿El reconocimiento se otorga todos los años o se aplica otra modalidad?
– La importancia radica en que se otorga cuando hay un candidato nominado por otros investigadores, que se considera merecedor y lo acredita únicamente. Lo otorga una academia de especialistas y nunca lo había ganado un latinoamericano.
– ¿Qué incidencia tiene la perseverancia en una actividad científica, con resultados que muchas veces tardan en llegar y la necesidad de replantearlo actuado?
– El trabajar en ciencia es justamente eso, prueba y error. Con los años se acumulan muchas frustraciones, porque cuando parece que algo sale se derrumba por alguna razón metodológica, por alguna cuestión experimental y hay que empezar de nuevo. Ese temple se va logrando con en el tiempo, lo da la experiencia obviamente y es lo que a uno le permite disfrutar de lo que hace. Al trabajar como científico, en el marco académico, el gran desafío es tener la vocación, lograr la vocación por la ciencia, es el elemento distintivo a lo largo del camino.

Su querido pueblo y el básquet
"La relación con Orense es completa", señala Carlos Lanusse y sonríe antes de argumentar que así ocurre "no solamente porque nací y me crié allí. Sigo vinculado a pesar que mis viejos fallecieron hace algunos años, no dejo de tener en enero mis vacaciones para disfrutar en el Balneario Orense, que para mí es un gran lugar en el mundo".
El básquet lo vinculó a Tres Arroyos, al defender los colores de la selección. Jugó en Alumni de Orense, en Independiente de San Cayetano y también en Tandil, donde actualmente es dirigente de Independiente: "Ahora tengo el privilegio de poder disfrutar a mis hijos más chicos en la cancha. Y mi cable a tierra es el trabajo como dirigente, el básquet es una pasión".

La Ficha
Nombre: Carlos Lanusse
Fecha de nacimiento: 20 de mayo de 1959
Su lugar: Orense. Allí vivió hasta que inició los estudios universitarios
Lugar donde reside: Tandil
Familia: Está casado con Diana Lan, de Tandil; tiene tres hijos, Nazareno (nacido en Canadá, de 21 años), Lautaro (de 18 años), y Simón Pedro (de 15 años)


Relevancia
El galardón que recibirá Lanusse ha sido basado en la relevancia de su aporte al conocimiento científico para el crecimiento de la farmacología veterinaria. Es entregada por la American Academy of Veterinary Pharmacology and Toxicology (AAVPT) y tiene la siguiente denominación: AAVPT Research Award.

 

Más logros
En su carrera obtuvo más de treinta premios y distinciones. Se puede mencionar, entre ellas, el Premio Houssay como Investigador Consolidado en 2003, otorgado por la Secretaría de Educación Ciencia y Técnología; el Premio Bayer 2005, otorgado por la Academia Nacional de Agronomía y Ciencias Veterinarias (ANAV). La última entidad mencionada le otorgó en 2009 el diploma que lo acredita Académico de Número.