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Adaptación a toxicología de una nueva denominación del término accidente

30 mayo, 2004

Marcela Evangelista*, Dora Beatriz Prada*, Julia Elena Sánchez*, Susana Isabel Garcia**, Inés Moreno**, Juan Carlos Piola*. Rev.Med.Rosario Vol.70: 56-60, 2004.

*Servicio de Toxicología del Sanatorio de Niños (Sertox), Rosario. Alvear 858 PB "A"
Te: (0341)4480202. E-mail: [email protected]

**Programa Nacional de Prevención y Control de Intoxicaciones. Secretaría de Programas Sanitarios. Subsecretaría de Programas de Prevención y Promoción. Ministerio de Salud de la Nación

Resumen

El término accidente, según su acepción corriente, refiere a un suceso imprevisto o fortuito que altera la marcha normal de las cosas. Proponemos adaptar a toxicología la propuesta de eliminar el uso de la palabra accidente. Analizamos 4467 consultas atendidas en el Sertox entre enero de 2000 y junio de 2003, el 76.7% fueron intoxicaciones no intencionales (INI) y el 22.7% intencionales. Las INI, incluyen a los accidentes (82.6%), errores de medicación (5.7%), medioambientales (5.6%), ocupacionales (2.9%), alimentarias (1.9%), reacciones adversas a medicamentos (1%) y otras (0.3%). Dado que la mayoría de los accidentes ocurren en el hogar, se propone reemplazar el término accidente por una nueva denominación: INI hogareñas (INIH), acentuando el lugar de ocurrencia del evento. El resto de los accidentes (no hogareños) se definen por exclusión. Adoptando esta nueva clasificación, las redefinidas INIH representaron el 79.9% del total de INI, quedando un 3% en la categoría residual de Otras INI Agudas. Eliminar de nuestro vocabulario el término accidente es más que un simple problema semántico: es una manera clara de decir que ellos no ocurren por azar, sino, por el contrario, son la consecuencia de una cadena causal de eventos y circunstancias en la que el sujeto siempre puede intervenir para evitarlos o mitigar sus consecuencias.
Palabras claves: nuevo término-accidentes-toxicología.

Introducción

Un texto clásico de Prevención de accidentes de la OPS, comienza diciendo: "en su acepción corriente accidente es algo que sucede por casualidad o fortuitamente"(1). Agrega que el diccionario nos dice: "casualidad y accidente son palabras de sentido negativo que sólo expresan nuestra ignorancia respecto a determinados fenómenos y leyes. Del mismo modo que un ignorante que desconoce la fuerza expansiva de la pólvora, puede estimar tal cualidad como fortuita o accidental, podemos, al desconocer determinadas cualidades y precedentes de fenómenos, considerar como accidental aquello que no lo es realmente. El accidente y lo accidental existen en la mente, pero no en la realidad" (2)

En una revisión reciente sobre el tema la Lic. Laura Bosque y el Dr. Jorge A. Neira adhieren a la idea de reemplazar el término accidente, ya que va más allá de ser un simple problema semántico(3). El termino accidente se refiere a un suceso imprevisto, generalmente desgraciado, que altera la marcha normal de las cosas. Al sugerir que se trata de un suceso inesperado, el uso de esta palabra obstaculiza el estudio de la situación. Otro dato importante es que la producción de un accidente también suele atribuirse al destino. Esta creencia, al funcionar como premisa, impide la toma de conciencia de los factores determinantes del evento y dificulta la implementación de estrategias de prevención (4).

El objetivo de este trabajo es adaptar una nueva denominación del término accidente a toxicología.

Material y Métodos

El material lo constituye datos epidemiológicos de consultas del Sertox, Rosario, personales y telefónicas, registradas entre enero 2000/julio 2003. Se registran en forma manual y se almacenan electrónicamente en un software diseñado en el Sertox, denominado RECTOX (Registro y Estadística de Consultas TOXicológicas, Software, formalizado el registro bajo el Nº 48499 -RPI. Copyrigh 20/03/00) y adoptado por la mayoría de los Centros de Toxicología de Argentina.
Se utilizó la clasificación del Programa INTOX /OMS, adaptada y aprobada para el Registro de los Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica (CIAAT) de Argentina, por resolución 222/99 del Ministerio de Salud de la Nación, que divide las intoxicaciones en no intencionales (INI) e intencionales.

El método consiste en una revisión de los datos epidemiológicos del Sertox y de la bibliografía sobre el cambio del término accidente adaptándolos a la especialidad de Toxicología Clínica.

Resultados

Analizamos 4467 consultas atendidas en el Sertox entre enero de 2000 y junio de 2003. El 76.7% fueron intoxicaciones no intencionales (INI) y el 22.7% intencionales. Las INI, incluyen a los accidentes (82.6%), errores de medicación (5.7%), medioambientales (5.6%), ocupacionales (2.9%), alimentarias (1.9%), reacciones adversas a medicamentos (1%) y otras (0.3%). El mayor porcentaje de las intencionales (85.3%) lo constituye las tentativas de suicidio (Tabla 1).

Tabla 1: Distribución según la motivación de 4467 intoxicaciones, atendidas en el Sertox entre enero 2000 y junio 2003.

Tipo de intoxicación Total % total
No intencional (NI)
Accidental 2831 82.6  
Medioambiental 191 5.6  
Ocupacional 98 2.9  
Alimentaria 66 1.9  
Error medicación 195 5.7  
RAM 35 1.0  
Otras 12 0.3  
Subtotal NI 3428 100 76,7
Intencional (I)
Suicidio o TS 886 85.3  
Adicción 102 9.8  
Mal uso 27 2.6  
Criminal 4 0.4  
Otros 20 1.9  
Subtotal I 1039 100 23.3
Total 4467
100

En la tabla 2 utilizamos la nueva denominación propuesta para el término accidente en toxicología. Dado que la mayoría de los accidentes ocurren en el hogar, se reemplazó el término accidente por la denominación de INI hogareñas (INIH), acentuando el lugar de ocurrencia del evento. El resto de los accidentes (no hogareños) se definen por exclusión. Adoptando esta nueva clasificación, las redefinidas INIH representaron el 79.9% del total de INI, quedando un 3% en la categoría residual de Otras INI Agudas.

Tabla 2. Distribución según la motivación de 4467 intoxicaciones atendidas en el Sertox entre enero 2000 y junio 2003, utilizando una nueva denominación para el término accidente.

Tipo de intoxicación Total % total  
No intencional (INI)
Hogareña 2739 79.9  
OINIA 104 3.0  
Medioambiental 191 5.6  
Ocupacional 98 2.9  
Intox. Alimentaria 66 1.9  
Error medicación 195 5.7  
RAM 35 1.0  
Subtotal INI 3428 100 76.7
Intencional (I)
Suicidio o TS 886 85.3  
Adicción 102 9.8  
Mal uso 27 2.6  
Criminal 4 0.4  
Otros 20 1.9  
Subtotal I 1039 100 23.3
Total 4467   100

Discusión

En la introducción se define el término accidente y se da alguna orientación de porque es necesario cambiarlo. Este es un tema de alcance mundial. Al respecto, un artículo editorial del British Medical Journal (BMJ) titulado "Los accidentes no son impredecibles", del editor norteamericano del BMJ, Ronald Davis, y el editor de Injury Prevention, Barry Pless, constituye un argumento concluyente. El artículo, publicado en junio de 2001, presenta la decisión del Grupo BMJ de desterrar oficialmente el uso del término accidente, con el objetivo de crear conciencia acerca de la necesidad de incidir en la prevención de lesiones: " Creemos que la terminología correcta y consistente ayudará a mejorar la comprensión de que las lesiones de todo tipo son usualmente prevenibles. Dicha conciencia, sumada a los esfuerzos para implementar estrategias de prevención, ayudarán a reducir la incidencia y la severidad de las lesiones " (5).

Esta postura se jerarquiza por la importancia de la fuente de información, que resalta el consenso sobre el alcance que tiene este problema que excede lo semántico. La discusión sobre la dificultad que presenta el uso del término accidente encuentra antecedentes en diversas publicaciones. La literatura especializada -referenciada en el artículo de Davis y Pless- refleja, en los títulos de sus publicaciones, el consenso sobre la necesidad de reemplazar el término(6-9).


Si el término accidente genera confusión sería útil reemplazarlo y una solución potencial sería comenzar a reemplazar este término por el de lesión no intencional, primero desde el ámbito especializado, para después transmitirlo al público general(3). En el caso de toxicología y dado que las intoxicaciones no intencionales incluyen otros grupos, además de los accidentes, adaptaremos luego esta propuesta.

En la FICHA INSTRUCTIVO, Edición 2003, de los CIATT, Argentina, al analizar la circunstancia de la exposición, siguiendo la normativa de INTOX/OMS también se dividen las intoxicaciones en no intencionales (INI) e intencionales. El grupo INI se refiere a cualquier exposición en la cual no hay intención de causar daño. Dentro de las INIH, accidentes se definía como: Exposición no intencional, inesperada, o no prevista, excluyendo aquellas relacionadas con la práctica del trabajo. Se consignaban aquí la mayoría de las exposiciones en niños o adultos resultantes de equivocaciones con productos no medicamentosos, o medicamentos que no involucren error en su uso terapéutico. Adaptando el criterio empleado en las intoxicaciones ocupacionales (exposición que ocurrió mientras el paciente se encontraba trabajando, cuando el agente involucrado formaba parte del proceso de trabajo, o cuando la exposición fue el resultado de un proceso de trabajo) de jerarquizar el lugar donde ocurre la intoxicación y dado que la mayoría de las INI agudas suceden en el hogar, proponemos clasificarlas con el nombre de INI hogareñas (INIH). De este modo quedaría sólo un grupo sin considerar al que podemos definirlo por exclusión: Otras INI agudas, denominándolo con su nombre completo o con el acrónimo OINIA.

La ventaja de esta definición por exclusión es que si vamos identificando otras formas de INI dentro de las que actualmente incluimos en OINIA, podremos posteriormente excluirlas de aquí e incorporarlas a un nuevo grupo. Al respecto es interesante lo que sucedió con los errores de medicación que al principio de nuestros registros epidemiológicos en 1977 en Rosario, se los consideraba un "accidente" y luego se los retiró de este grupo y se los tipificó como error de medicación .

"Eliminar la palabra accidente de nuestro vocabulario es la manera más clara de decir que estos eventos no ocurren por azar. Sabemos que no es una tarea a corto plazo, pero es una tarea que no deberíamos seguir postergando. En este sentido es preciso aunar nuestros esfuerzos y sumar ejemplos para difundir el reemplazo del término"(3).

Nuestro aporte es adaptar a toxicología el reemplazo del término accidente. Trabajar para reemplazar el término incluye lograr que las INIH y las OINIA sean pensadas en un sentido diferente. Por consiguiente, eliminar la palabra accidente de nuestro vocabulario debe tener como objetivo que el accidente toxicológico, ya no sea asociado a las ideas de azar o error. La sustitución del término debe buscar que la intoxicación -intencional o no intencional- sea entendida como la consecuencia de una cadena causal de eventos y circunstancias en la que el sujeto siempre puede intervenir para evitarla o mitigar sus consecuencias es decir, como un hecho prevenible y predecible(3).

Debido a las múltiples variables que intervienen en la ocurrencia de una intoxicación -intencional o no intencional-, la comprensión del evento puede resultar una tarea compleja, pero siempre es posible establecer aquella cadena multicausal que determinó su ocurrencia, aunque no puedan predecirse ni el momento ni las circunstancias del mismo.

Al respecto, muchas de las características asociadas con ingestiones en niños pequeños difieren de las ingestiones en adolescentes o adultos por las siguientes causas(10):
1. Ausencia de intención suicida;
2. Generalmente hay una sola sustancia involucrada;
3. La sustancia generalmente es no tóxica o poco tóxica;
4. La cantidad usualmente es pequeña;
5. Los niños son traídos rápidamente a la consulta.

Una aproximación útil para la comprensión de las INIH es usar el concepto ecológico que implica que tanto la enfermedad como las lesiones son el resultado de la interacción entre un huésped (persona), con un agente (microorganismo, forma de energía-tóxico) en un medio ambiente(11). Estos tres elementos forman lo que se denomina tríada epidemiológica. Los llamados anteriormente accidentes pediátricos resultan de interacción entre la sustancia tóxica y el niño en un ambiente determinado. Según algunas referencias el 80% su propio hogar y el resto en casas de familiares, guarderías , escuela, etc(12). En nuestra estadística el 97 % de estas intoxicaciones ocurrieron en el hogar. Esta interacción es compleja pero se sabe que en ella influyen algunos factores como la disponibilidad del tóxico y la similitud en la apariencia. En Argentina no existe legislación adecuada sobre envases de seguridad, como sucede en USA, por ejemplo, lo que explica en parte lo frecuente de este tipo de intoxicación.

Debido a su dramatismo, su carácter sorpresivo y sus repercusiones, el anteriormente llamado accidente toxicológico y sus resultados se nos presentan como un cambio brusco e impensado, aparentemente generado en el momento, casi sin historia. Pero en realidad no es así. Por ejemplo, cuando un niño ingiere kerosén no puede considerarse como un hecho fortuito, la concatenación de eventos necesarios para que esa sustancia llegara a sus labios, porque en nuestro país no existe legislación que obligue a los vendedores a utilizar un envase característico, pudo haber estado en un envase de gaseosa, que algún familiar o allegado no guardó en un lugar apropiado. Por lo tanto, para prevenir esta intoxicación es útil conocer estos hechos y no suponer que es algo que sucedió por casualidad o fortuitamente.

El análisis del método epidemiológico y del modelo de historia natural de las INI constituye el basamento teórico para considerar los factores de riesgo que condicionan la ocurrencia de este tipo de intoxicaciones de acuerdo con la experiencia disponible. Estos factores son los que influyen sobre los pasos de la historia natural -la exposición al riesgo, los desempeños, las demandas-, pudiendo favorecer la ocurrencia de las INI o agravar sus resultados. Responden a las preguntas qué, dónde, cuándo, a quienes, en que circunstancias, etc., en una aproximación a un porque práctico que permita identificar eslabones atacables en la cadena de causalidad (1). El momento y el lugar en que ocurren las INI, apuntan a factores de riesgo que explican su mayor incidencia en esas circunstancias en comparación con otras. Esto es importante para el caso específico de las INIH. La edad marca diferencias en la exposición al riesgo de distintas intoxicaciones, en la capacidad para superarlas y en el grado de daño sufrido. De esta manera se configuran grupos de edad de alto riesgo global o para determinadas intoxicaciones: niños, adolescentes y ancianos. Respecto a los adolescentes las tentativas de suicidio con tóxicos son un problema de alta incidencia que nos llevó a estudiarlos en nuestro medio (13), mientras para las intoxicaciones en ancianos consideramos que fueron en general ignoradas (14, 15). Las intoxicaciones en niños fueron analizadas comparando con los suicidios en el caso de raticidas warfarínicos(16).
El problema de las lesiones no intencionales y de las intoxicaciones en niños es importante en Argentina y en toda América Latina (1). Las tasas de morbilidad y mortalidad por lesiones no intencionales son similares a las de los países desarrollados, pero su población infantil es mucho más elevada (1). La migración rural a zonas urbanas y las condiciones de pobreza contribuyen a crear viviendas inadecuadas en áreas peri-urbanas, y por otra parte es frecuente que el núcleo familiar sufra distorsiones -ausencia del padre, hijos numerosos, hacinamiento, etc., todo lo cuál hace más difícil para el niño superar esta etapa sin el apoyo necesario del medio físico y humano que lo rodea. En estas condiciones el niño crece entre riesgos con los que se familiariza, creándose una cultura de aceptación de los mismos, de márgenes mínimos de seguridad y de fatalismo. Esta cultura será luego un obstáculo a intentos educativos sobre prevención de lesiones e intoxicaciones. Por otra parte ocurre también que, cuando la calle es peligrosa y no hay plazas y parques, aumenta la exposición a riesgos dentro del hogar, ámbito inadecuado para las necesidades de juego y exploración del niño. Esta distorsión puede generar tensión dentro del hogar, con lo que crece el riesgo de lesiones e intoxicaciones (1).

Conclusiones

La utilización de una terminología pertinente a nuestro tema de interés -las intoxicaciones- ayudará a avanzar en la implementación de estrategias de prevención y control de las mismas , que constituye en nuestro país y a nivel mundial, una causa importante de morbilidad.
Esperamos que nuestra propuesta para la discusión de la adaptación a toxicología de una nueva denominación del término accidente, reemplazándolo por INIH y OINIA, sirva de base o de excusa para profundizar en la prevención de este tipo de injuria.

Abstract

A NEW DENOMINATION FOR THE TERM ACCIDENT ADAPTED TO TOXICOLOGY

The term accident refers to an unexpected or fortuitous event that alters the normal chain of things, according to its current meaning. We propose to eliminate the use of this term in Toxicology, in order to stress that such events do not happen by chance. For the evaluation of this conceptual change we used Sertox’s statistical data, using the classification of Program INTOX/WHO, adapted and approved for the Registry of the Advising and Information Centers of Argentina. It divides poisonings into two groups: non-intentional poisonings (NIP), and intentional poisonings (IP). Analyzing 4,467 consults in Sertox between January 2000 and June 2003, 76.7% were NIP and 22.7% IP. We focused on the NIP group, that includes accidents (82.6%), medication errors (5.7%), environmental (5.6%), occupational (2.9%), nourishing (1.9%), drug adverse reactions (1%), and others (0.3%). Considering that most accidents happen at home, the term NIP is replaced by the new

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