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 Recomendamos: Riesgo de ciertos tóxicos industriales en el desarrollo neurológico infantil y un futuro desvastador

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Niños/kids (Foto: Sertox )

El efecto de químicos industriales sobre el desarrollo cerebral infantil, Por Ainhoa Iriberri. elmundo.es. 15/02/14.
  • Expertos advierten del riesgo de algunas sustancias en el desarrollo neurológico
  • El plomo, el metilmercurio, el arsénico, los bifenilos policlorados o el tolueno generan daños
  • Señalan que el problema es la presunción de que los nuevos químicos son seguros
Ver noticia con referencia al original, en inglés.


No es un estudio, sino una revisión de estudios, pero la conclusión de un artículo publicado hoy en The Lancet hace pensar en un futuro devastador en el que embarazadas y niños bien podrían plantearse vivir en refugios hasta que sus retoños estuvieran muy crecidos. La razón: estamos rodeados de químicos industriales que ponen en peligro el desarrollo neurológico de los niños, desde que estos se están gestando en el útero.

Los autores, de las universidades de Southern Denmark, Harvard y del Hospital Mount Sinai, confirman en primer lugar lo que una revisión sistemática publicada por ellos mismos en 2006 en la misma revista decía, que existen cinco químicos industriales que pueden ser sin duda clasificados como neurotóxicos durante el desarrollo del cerebro: el plomo, el metilmercurio, el arsénico, los bifenilos policlorados y el tolueno. Se trata de sustancias que no son difíciles de encontrar, que pueden estar presentes en el agua e incluso, advierten, en los juguetes de los niños.

A ellas se suman, en el trabajo publicado ahora, varias más, por lo que el escenario que pintan los autores es el de un mundo químico en el que los niños no están a salvo. Y por ello, escriben y piden que las autoridades hagan algo.

Para los autores hay un problema de base y es que reconocer los riesgos de los químicos industriales para el desarrollo del cerebro ha necesitado históricamente décadas de investigación y escrutinio, como ha sucedido con el plomo y el metilmercurio, ya reconocidos como tales. Y esto no puede seguir sucediendo. Ni con los centenares de químicos que están incorporados a las industrias, agriculturas y otras actividades de la vida diaria ni, sobre todo, con los de nueva incorporación.

Como reconoce Alberto Marcos Dolado, coordinador del Grupo de Estudio de Neurología del Trabajo de la Sociedad Española de Neurología, hay una frase del trabajo especialmente reseñable y es en la que los autores sostienen que el problema fundamental es la presunción de que los nuevos químicos y las nuevas tecnologías "son seguras hasta que no se demuestre lo contrario". Sin embargo, añaden, existen muchísimos ejemplos de sustancias que han causado mucho daños y que se introdujeron en el mercado porque implicaban ciertos beneficios sociales o industriales, como el asbestos o la talidomida, entre otros.

Para Marcos Dolado, ese concepto tiene que cambiar. Y así interpreta este neurólogo del Hospital Clínico San Carlos el trabajo: como un aviso a las autoridades, un llamamiento para que investiguen más la exposición a estas sustancias, aunque reconoce que es fácil que el mensaje de Philippe Grandjean y sus colaboradores suene alarmista.

Un problema global

El propio Grandjean lo confirma a EL MUNDO: "Sé que suena escalofriante, pero tenemos maneras de hacer algo al respecto. En primer lugar, debemos estar de acuerdo en que el cerebro de las siguientes generaciones debe ser protegidas lo mejor que podamos. Ya tenemos métodos para determinar si una sustancia química puede dañar el cerebro y lo que tenemos que hacer es usarlos y actuar según la información que obtengamos. Si no lo hacemos, creo que esta generación venidera tendrá un buen motivo para no perdonarnos".

Marco Dolado reconoce que el trabajo está muy bien hecho, pero apunta también a que hay que ser cauto a la hora de atribuir solo a causas ambientales el aumento de problemas neurológicos infantiles, como la dislexia, el autismo o el trastorno de déficit de atención por hiperactividad. El experto apunta a que los propios autores reconocen que hay causas genéticas involucradas. Eso sí, citan numerosos estudios en que el nexo entre exposición y problemas de desarrollo es indiscutible. Entre ellos, uno chino que liga la exposición de agua contaminada con fluorido a un descenso de siete puntos en el cociente intelectual de un grupo de niños y otro francés, que liga la exposición a solventes muy usados en trabajos comunes, como peluquería o enfermería a problemas de comportamiento a los dos años de edad. "Aunque la contaminación con plomo y muchos pesticidas es mucho peor en los países en vías de desarrollo, se trata de un problema global", señala Grandjean.

El portavoz de la SEN cree que sería bueno que, "aunque a nivel científico hay que ser precavido, sería bueno que este estudio fomentara la realización de estudios sobre exposición a químicos ambientales y su efecto en el desarrollo del cerebro. "Estudios más fiables, que se vigilaran las industrias y, sobre todo, que no se incorporaran nuevos químicos hasta que se supiera que son seguros", resume el neurólogo.

Medidas a tomar

Pero, ¿qué se puede hacer frente a esta situación? En el artículo, los autores llaman a un plan de acción basado en tres pilares. El primero sería hacer obligatoriamente pruebas de todos los químicos industriales y pesticidas en el mercado, para garantizar su neuroseguridad. El segundo, obligar también por ley a probar cualquier sustancia nueva antes de que entre en el mercado y, por último, piden que se cree un nuevo organismo para estudiar esta neurotoxicidad, algo similar a la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer de la OMS.

Preguntado por este diario, Grandjean apunta a otras medidas que se pueden tomar mientras se esperan estos grandes cambios: "Los padres pueden ir haciendo cosas por su cuenta, como comer fruta orgánica, consumir marisco que esté en la parte de debajo de la cadena alimenticia en lugar de atún, evitar usar e sprays de pinturas y pesticidas en el jardín..."

Por su parte, Marcos Dolado cree que son las madres expuestas a químicos en sus entornos de trabajo las que más cuidado han de tener. Pero, reflexiona, también se puede empezar por evitar sustancias igual de tóxicas y muchos más visibles, como el tabaco, algo que aún no se hace.

Enviado por jcp el 15 febrero 2014 00:00:00 (687 Lecturas)






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