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::: SerTox ::: FAQ (Preguntas Frecuentes)


Categoría: Principal -> Toxicología ambiental - Aspecto Clínico
Etiqueta Única: Fosfina,Fosfuro Aluminio, Bromuro Metilo

Bromuro de Metilo y Fosfuro de aluminio para fumigar archivos

Escribo desde Guatemala. Soy archivista y estoy preocupada por las fumigaciones que se realizan en mi institución, cada año. Especialmente por lo que he leído sobre la toxicidad del bromuro de metilo y el fosfuro de aluminio. La aplicación la hace una empresa de fumigación, pero lo que me preocupa son los residuos que estos plaguicidas puedan dejar sobre la documentación y que al manipularla, tanto nuestro personal como nuestros usuarios, puedan ocasionarles daños. He buscado información al respecto en Internet, pero no le localizado nada. Podrían ayudarme al respecto?

En Argentina el Bromuro de metilo está prohibido y el Fosfuro de aluminio a punto de prohibirse. Ninguno de los dos productos está registrado y por lo tanto no están autorizado para su uso en ambientes urbanos
(competencia del Ministerio de Salud, no del de Agricultura). Consideramos que no es probable que se pueda encontrar justificación para el uso que le dan a ambos productos en su lugar de trabajo, que está lejos de ser un silo o un transporte de cereales.

Ud. tendría que conseguir que los encargados de la fumigación le dieran información sobre la indicación precisa que tienen esos fumigantes en archivos. No creo que puedan encontrar información confiable al respecto. Para indicar un plaguicida hay que usar los criterios de eficacia, seguridad y adecuación. Creo que este es un uso inadecuado, inapropiado y sin fundamentos. No obstante le mando adjunta información sobre la toxicidad crónica y/o
acumulativa que pueden tener estos productos.


Fosfuro de aluminio, formador de fosfina
Es interesante observar que el fabricante (BAYER) no lo recomienda para el uso que le están dando en su país.
En esta dirección: http://www.sanidadanimal.com/productos/phostoxin.htm puede corroborarlo.

Phostoxin
Reg. No. RSCO-FUMI-0407-010-007-056Insecticida fumigante, comprimidos en forma esférica para el tratamiento de granos almacenados (Fumigante)

Descripción del Producto Fumigante que elimina totalmente las plagas en productos almacenados y para el control de roedores en campo abierto. Indicaciones Phostoxin es indicado para fumigar productos a granel. Los productos envasados, empaquetados, pueden ser tratados con Phostoxin cuando sus envolturas son permeables a la fosfina, y son almacenados en locales debidamente hermetizados o apilados bajo lonas plásticas impermeables al gas. Dosis y Forma de Aplicación
La dosis para pilas de granos en silos o almacenes es de 3 a 6 comprimidos por tonelada.
En estibas en grano ensacado se aplican 1 a 3 comprimidos por m³.
El tabaco en fardos se usa 1 comprimido por m³, productos alimenticios y forrajes de 1 a 3 por m³ y en espacios vacíos de 2 a 3 por m³.
Contra roedores plaga de campo, se introduce en la madriguera de 1 a 2 comprimidos por entrada activa o fresca.
Las dosis más altas están recomendadas para condiciones frías, secas, donde se requiere de exposiciones relativamente cortas o cuando no se pueda garantizar un perfecto sellado. En caso de que la temperatura promedio sea inferior a los 5° C, es recomendable NO fumigar. Se agregan los comprimidos de Phostoxin a mano a intervalos regulares durante el proceso de llenado. En caso de que el grano ya esté almacenado, introducir los comprimidos a éste mediante una sonda y hermetizar. En silos, usar de ser posible un distribuidor automático y/o un sistema de circulación forzada. En espacios vacíos, molinos, etc., sellar el lugar herméticamente y colocar los comprimidos separados unos de otros sobre cartones a modo de bandejas y distribuirlos de acuerdo con el volumen y las condiciones del local. Coloque advertencias bien visibles, en los lugares de acceso y los locales bajo proceso de fumigación. Información Complementaria Phostoxin es un fumigante sólido que tiene las siguientes características:· Elimina toda clase de insectos en cualquiera de sus fases de desarrollo (huevo, larva, ninfa y adulto), ácaros, roedores plaga en campo abierto y otras plagas.
El gas se propaga por todo el espacio entre los productos y sus envases, eliminando aún a las plagas escondidas o en el interior de granos.
No afecta a los productos fumigados, no altera su composición química, aroma, sabor ni otras cualidades como el poder germinativo de las semillas ni la calidad panificable de la harina.
No deja residuos, ya que lo que actúa es un gas (fosfina), que desaparece con la ventilación.
En tratamiento directo a granos o semillas, la alta pureza del ingrediente activo, hace que prácticamente no queden residuos en las mercancías.
Es de fácil aplicación. Presentación· Tubo de aluminio con 20 tabletas de 3 g c/u
Frasco de aluminio con 500 tabletas esféricas

De aquí
http://www.inchem.org/documents/pims/chemical/pim865.htm

puede tomar sobre toxicidad crónica (en inglés)


Chronic poisoning
9.2.1 Ingestion: No data available.
9.2.2 Inhalation: No long-term studies of chronic exposure to phosphine and the metal phosphides have been reported.
Chronic poisoning is generally occupational, but no reports with evidence of chronic poisoning by phosphine and the metal phosphine have been published.
Chronic effects include anaemia, bronchitis, gastrointestinal disorders, speech and motor
disturbances, toothache, swelling of the jaw, mandibular necrosis, weakness, weight loss and spontaneous fracture have been reported but these are by no means general (WHO, 1988). Complications of acute poisoning may occur but are distinct from the effects of chronic poisoning.

Y de aquí también
http://www.inchem.org/documents/hsg/hsg/hsg028.htm#PartNumber:6

REPEATED EXPOSURE
There is some evidence that effects may summate with the residual effects of previous exposure
http://www.inchem.org/documents/icsc/icsc/eics0694.htm

Bromuro de metilo
http://www.inchem.org/documents/pims/chemical/methbrom.htm
Uses

4.1.2 Description
Methyl bromide is commercially available as a liquefied gas and used as a fumigant for the control of nematodes, fungi and weeds. The formulations also may contain chloropicrin or amyl acetate as warning agents.

It is used widely as a fumigant for all types of dry foodstuffs, in grain elevators, mills, ships, warehouses, greenhouses and food-processing facilities.

It is also used as a soil fumigant applied prior to planting either being injected into the soil as a liquid or applied to the soil under sheeting in the liquid form using evaporating jars and allowed to vaporize in situ (cold method) or by heating (hot method). The methods permitted in various countries differ. The type of plastic sheeting is also important
(EHC, 1994)

The industrial uses of methyl bromide include: methylating agent in chemical manufacture and as a low-boiling solvent e.g. for extracting oils from nuts, seeds and flowers.
It has also been used as a refrigerant and fire extinguishers (Baselt 1982; Hayes and Laws,
1992).

Chronic poisoning
9.2.1 Ingestion: No data available
9.2.2 Inhalation: Chronic exposure is characterized by lethargy, muscular pains; visual, speech and sensory disturbances and mental confusion. More severe effects
include tremors, hallucinations, fainting spells and seizures due to permanent brain damage.

Kidney and liver damage have also been reported (Ellenhorn and Barceloux,1988). A fumigator chronically exposed to methyl bromide developed paresthesia of the extremities, dysesthesias and visual impairment secondary to optic atrophy (Chavez et al, 1985)

AGROTÓXICOS
Bromuro de metilo
VINCULAN A PLAGUICIDA CON EL CÁNCER Investigación gubernamental descubre que el riesgo de contraer la enfermedad es mayor entre los agricultores expuestos al producto químico. Un estudio que abarcó a 31.000 agricultores y a sus esposas, en Carolina del Norte, Estados Unidos, indica que la exposición a un agroquímico de uso muy difundido puede incrementar el riesgo de cáncer de la próstata. El estudio federal hizo un seguimiento a más de 55.000 hombres, en su mayoría agricultores, en los estados de Carolina de Norte y de Iowa, que aplicaban plaguicidas. Se descubrió que a lo largo de un período de cuatro años la incidencia del cáncer a la Próstata en este grupo fue un 14 por ciento mas alta que la esperable en la población en general. Siete de los 45 plaguicidas evaluados por la investigación mostraron posibles conexiones con el cáncer prostático. El bromuro de metilo fue el que mostró la mayor relación con el cáncer. Aplicado en forma de gas, este producto fumigante permite esterilizar los suelos antes de plantar, ya que mata insectos nematodos, malezas y agentes patógenos. Otros seis plaguicidas - clorpirifós, cumafos, fonofos, forato, permetrina y butilato, parecían aumentar el riesgo sólo entre quienes tenían una historia familiar de la enfermedad. El cáncer más frecuente en Carolina del Norte a fines de la década de 1990, fue el cáncer de próstata, con aproximadamente 144 casos por cada 100.000 personas, de acuerdo con las estadísticas de salud de ese estado. Obviamente, estos resultados nos preocupan", indicó Anne Coan, directora de recursos naturales de Farm Bureau Federation de Carolina del Norte. Actualmente son menos los agricultores de Carolina del Norte que utilizan el Bromuro de metilo en la preparación de los suelos para el transplante de las matas de tabaco, señaló Coan, quien participa en un panel estatal que asesora la investigación. Y los agricultores saben más acerca de los riesgos de los Plaguicidas que las generaciones anteriores.Pero no existe una sola alternativa para el bromuro de metilo, añadió. Aún se utilizan millones de toneladas anuales del plaguicida, pero el bromuro de metilo está en la etapa de eliminación gradual debido a que reduce la capa de ozono de la atmósfera. Su uso en los países desarrollados, incluyendo Estados Unidos, deberá terminar en 2005.Estados Unidos o a instancias de los cultivadores de frutillas, tabaco y pimientos de Carolina del Norte o solicitó ante las Naciones Unidas una exención que le permita seguir usando el producto químico, en menor escala. La petición hace referencia al hecho de que no existe una alternativa práctica. "El bromuro de metilo está causando bastante daño y ha sido incluido en muchas listas de substancias que deben eliminarse paulatinamente", declaró Fawn Pattison, del Agricultural Resources Center de Raleigh, que promueve alternativas a los plaguicidas tóxicos. "Nos causa preocupación tanto por sus efectos sobre la salud como por la reducción del ozono." El reciente informe es parte de un estudio que incluye a casi 90.000 usuarios del plaguicida en lowa y a sus cónyuges, iniciado en 1993. Se le conoce como Estudio de la Salud Agrícola (Agricultura! Health Study) y en su ejecución participan el Instituto Nacional del Cáncer, el Instituto Nacional de Ciencias del Medio Ambiente y la Agencia para la Protección del Medioambiente. Se eligió a Carolina del Norte a causa de su agricultura diversificada. Entre 1993 y 1999 se presentaron 566 nuevos casos de cáncer de la próstata entre los 55.000 agricultores, en comparación con los 495 que se predijo a partir de su tasa de incidencia en los dos estados seleccionados. El riesgo de cáncer aumentaba a medida que los agricultores utilizaban con mayor frecuencia el bromuro de metilo y a medida que aumentaba también el tiempo en que estuvieron expuestos a él durante su vida. El Bromuro de metilo se encuentra en la lista de probables carcinógenos ocupacionales elaborada por el gobierno federal. "No podemos descartar la posibilidad de que lo que observamos haya ocurrido únicamente por azar", declaró Aaron Blair, un investigador del Instituto Nacional del Cáncer que colaboró en la redacción del informe. Los resultados de la investigación quedarían confirmados, indican los funcionarios, si continúan apareciendo más cánceres de lo normal entre los sujetos del estudio. Fuente: Por Bruce Henderson. Artículo publicado en el Charlotte Observer, Estados Unidos, el 6 de mayo de 2003

Aquí existe un resumen en castellano muy completo
http://www.inchem.org/documents/ehc/ehc/ehc166.htm#SectionNumber:12.3

 

RESUMEN

1 Propiedades físicas y químicas y métodos analíticos

El bromuro metílico es un gas incoloro a la temperatura ambiente y a la presión atmosférica normal, con un punto de ebullición de 4 oC aproximadamente. Es más pesado que el aire y se licua con facilidad por debajo de sus puntos críticos. Es inodoro, excepto en concentraciones altas, en las que tiene un olor parecido al cloroformo. No es inflamable en el aire, excepto en la gama de concentraciones del 10-16%, pero arde en oxígeno. El bromuro metílico es ligeramente soluble en agua, pero fácilmente soluble en otros
disolventes corrientes. Puede penetrar a través de numerosas sustancias, como cemento, cuero, caucho y ciertos plásticos.
El bromuro metílico se hidroliza dando metanol y ácido bromhídrico en solución acuosa, con una velocidad de hidrólisis que depende del pH. Es un agente metilante eficaz que reacciona con las aminas y con los productos que contienen azufre. La mayoría de los
metales son inertes ante el bromuro metílico seco y puro, pero se producen reacciones de superficie sobre el zinc, el estaño, el aluminio y el magnesio en presencia de impurezas o humedad. Se han señalado reacciones explosivas con el aluminio y el sulfóxido
dimetílico.

El bromuro metílico se comercializa en forma de gas licuado. Las formulaciones par la fumigación del suelo contienen cloropicrina (2%) o acetato amílico (0,3%) como agentes de aviso. Otras formulaciones incluyen hasta el 70% de cloropicrina o de otros fumigantes o hidrocarburos como diluyentes inertes. Para la fumigación de mercancías se utiliza bromuro metílico al 100%.

Se han descrito métodos analíticos para la determinación del bromuro metílico en el aire, el agua, el suelo, los alimentos y los piensos. Entre los aparatos para la determinación directa del bromuro metílico en el aire, en condiciones prácticas, figuran los analizadores de gases por conductividad térmica, los tubos de detección colorimétrica, los analizadores en infrarrojos y los detectores por fotoionización. Se recomienda la cromatografía de gases
(CG) con detección por captura de electrones (DCE) para las mediciones corrientes, seguida a veces de la confirmación por espectrometría de masa (EM) en el laboratorio.

Para la determinación por CG del bromuro metílico en el agua se utilizan técnicas de purga y captura, así como de muestreo en el espacio superior. Se recomienda la extracción con acetona y agua seguida de la cromatografía capilar de gas del espacio superior con DCE para la determinación ordinaria del bromuro metílico en los alimentos. Teniendo en cuenta que una parte del bromuro metílico se convierte en bromuro en el suelo, los alimentos y los productos biológicos, se examinan también los métodos de determinación del bromuro. Entre los utilizados para esa determinación en distintas matrices figuran métodos colorimétricos, la espectroscopia de rayos X, la potenciometría, el análisis por activación neutrónica, la cromatografía de gases y la cromatografía de líquidos de alto rendimiento.

2 Fuentes de exposición humana y ambiental
Se estima que los océanos son la fuente más importante de bromuro metílico. La principal fuente antropogénica de bromuro metílico es la fumigación de suelos y locales. Los vehículos de motor que utilizan gasolina con plomo emiten una pequeña cantidad de bromuro metílico.
En 1990, el consumo mundial de bromuro metílico fue superior a 67 millones de kg, con un aumento del 46% respecto a 1984. Se fabrica corrientemente por reacción entre el metanol y el ácido bromhídrico y en algunos procedimientos es un coproducto que acompaña al
tetrabromobisfenol A. El bromuro metílico se almacena y transporta habitualmente como gas licuado a presión en recipientes de acero.

El 77% aproximadamente del bromuro metílico fabricado se emplea para la fumigación del suelo, el 12% para la fumigación de cuarentena y de mercancías, el 5% para la fumigación de edificios y el 6% para obtener intermediarios químicos.

El gas se emplea como fumigante del suelo en los campos o los invernaderos en la lucha contra las plagas. Se aplica en forma de líquido antes de la plantación, por inyección en el suelo o por evaporación en recipientes colocados bajo las cubiertas de plástico, dejando que el producto se evapore in situ (método frío) o por calentamiento (método caliente). Hay diferencias en los métodos utilizados en los distintos países. También es importante el tipo de cubierta de plástico empleada.

Las dosis de bromuro metílico que se han de aplicar dependen de las normas reglamentarias de los distintos países, el parásito vegetal que se ha de eliminar (tipo, amplitud de la infestación), el cultivo siguiente, el tipo de suelo y la cubierta de plástico empleada (tiempo
de recubrimiento y tipo de plástico). El bromuro metílico se aplica habitualmente al suelo en concentraciones comprendidas entre 50 y 100 g/m2.

En la fumigación espacial se emplea el bromuro metílico para el tratamiento de productos agrícolas (por ej., alimentos, cereales, nueces, etc.) y la lucha contra las termitas y los roedores. Se emplean concentraciones de 16-30 g de bromuro metílico por m3 para la mayor parte de los productos almacenados en naves y silos cerrados herméticamente y bajo cubiertas impermeables a los gases. La fumigación debe ir seguida de un periodo de aireación. También es importante la fumigación de hortalizas y frutas frescas en donde han
de observarse reglamentos de cuarentena.

Entre los usos industriales del bromuro metílico figuran la síntesis orgánica, habitualmente como agente metilante, y el empleo como disolvente de baja temperatura de ebullición, por ejemplo, para la extracción de aceites de nueces, semillas y flores. La utilización del bromuro metílico como refrigerante y como agente general de extinción de incendios sólo tiene ahora importancia histórica.

3 Transporte, distribución y transformación en el medio ambiente
El bromuro metílico se halla presente de modo natural en la atmósfera. Se suman a esa presencia las fuentes antropogenias. Aunque una pequeña cantidad del bromuro metílico reacciona con el radical hidroxilo en la troposfera, parte del bromuro metílico pasa a la estratosfera por difusión ascendente. En esa capa adquiere importancia creciente la fotólisis del bromuro metílico, siendo el mecanismo predominante de desaparición en la estratosfera baja. El bromo activo reacciona con el ozono en la estratosfera y se cree que es en parte responsable de la destrucción de la capa de ozono.

En el suelo, el bromuro metílico se hidroliza parcialmente para dar ion bromuro. Después de la fumigación con bromuro metílico, el suelo puede ser lixiviado con agua para evitar que los iones bromuro formados sean captados por los vegetales plantados después en el suelo esterilizado. Este aumento de las concentraciones de bromuro puede
producir problemas cuando se utilizan aguas superficiales para la lixiviación. El bromuro metílico puede difundirse a través de las tuberías de polietileno de conducción de agua potable, si el suelo que las rodea ha sido fumigado con bromuro metílico.

En el suelo, el bromuro metílico puede difundirse hasta una profundidad de 0,8 m, en función del tipo de suelo, la dosis, el método de aplicación y la duración de la fumigación; la mayor concentración de bromuro metílico se alcanza en la parte superior del suelo. El transporte del gas se produce por flujo de masas y difusión molecular, pero también influyen los procesos de desaparición que se produzcan simultáneamente, como la absorción y la disolución, y los procesos de desaparición irreversible, como la hidrólisis. La cantidad de bromuro metílico convertido en bromuro depende principalmente del contenido en materias orgánicas del suelo. El bromuro producido es principalmente hidrosoluble y puede ser captado por las plantas o desplazado a niveles inferiores del suelo por lixiviación con agua.

En las plantas, la cantidad de bromuro acumulado depende de distintos factores, como la concentración, el tiempo de exposición, la tasa de aireación, las propiedades físicas y químicas del suelo, las tendencias climáticas (temperatura y pluviosidad), las especies
vegetales y el tipo de tejido de las plantas. En particular las hortalizas de hoja, como la lechuga y la espinaca, pueden captar cantidades relativamente altas de ion bromuro sin síntomas fitotóxicos. Por el contrario, otros cultivos, como los claveles, los planteles de cítricos, el algodón, el apio, los pimientos y las cebollas, son especialmente sensibles a la fumigación con bromuro metílico.

El bromuro metílico y sus productos de reacción, entre los cuales sólo se ha considerado hasta ahora el bromuro, pueden entrar en la cadena alimentaria de dos modos: consumo de alimentos cultivados en invernaderos o en campos fumigados antes de la plantación o
alimentación con productos fumigados con bromuro metílico en el curso del almacenamiento. En determinadas concentraciones, el bromuro puede ser peligroso para la salud; se han indicado niveles de tolerancia para el bromuro contenido en los alimentos. No se han investigado los niveles de otros productos de reacción.

El bromuro metílico se degrada en el suelo por hidrólisis y descomposición microbiana. La constante de hidrólisis varía con la temperatura y el pH, y aumenta con la luz.

El coeficiente de partición octanol/agua (log Pow) del bromuro metílico es de 1,19, lo que sugiere la existencia de una bioacumulación baja.

El bromuro metílico que no se ha degradado en el curso de la fumigación pasa a la troposfera y por difusión ascendente a la estratosfera. No parece que haya un gradiente vertical importante del bromuro metílico en la troposfera, pero las concentraciones disminuyen con rapidez en la estratosfera baja por acción de la fotólisis.

4 Niveles ambientales y exposición humana
Las concentraciones de bromuro metílico, medidas en el aire en zonas sin habitar, varían entre 40 y 100 ng/m3 (10 a 26 pptv), siendo los valores en el hemisferio Norte superiores a los del hemisferio Sur. La mayoría de las concentraciones se hallan en la gama
de 9-15 pptv. En algunos estudios se han observado diferencias estacionales. En las zonas urbanas e industriales, las concentraciones son mucho mayores, con valores medios de hasta 800 ng/m3, llegando a veces hasta 4 µg de bromuro metílico por m3. En el curso de la
fumigación y la aireación, las concentraciones de bromuro metílico son apreciablemente más altas cerca de los campos y los invernaderos, habiéndose medido valores de 1-4 mg/m3 en un estudio a distancias de hasta 20 m de un invernadero, algunas horas después de la inyección en el suelo; cuatro días más tarde se observó la décima parte de ese
valor.

La concentración de bromuro metílico en una muestra de agua del mar de superficie fue de 140 ng/litro. En muestras de agua costera cerca del mar del Norte, el valor medio de las concentraciones de ion bromuro fue de 18,4 mg/litro; la concentración de ion bromuro en los ríos de tierra adentro fue mucho más baja, excepto en las regiones donde se practicaba la fumigación con bromuro metílico o en las zonas de contaminación industrial. En el agua de drenaje de un invernadero de los Países Bajos se señalaron concentraciones de 9,3 mg de bromuro metílico/litro y de 72 mg de ion bromuro/litro. En el agua evacuada de un invernadero belga se registró un valor de 280 mg de bromuro/litro después de la fumigación.

El contenido de bromuro natural del suelo depende del tipo de suelo, pero suele ser inferior a 10 mg/kg. La presencia de restos de bromuro en el suelo fumigado depende del tratamiento, la dosis, el tipo de suelo, la cantidad de lluvia o de agua de lixiviación y la
temperatura.

Las concentraciones de bromuro metílico o bromuro pueden ser altas en los alimentos que se han cultivado en suelos tratados previamente con bromuro metílico o que se han fumigado después de la recolección.

En hortalizas frescas cultivadas en suelos previamente fumigados con bromuro metílico se han observado excepcional-mente concentraciones de bromuro que rebasaban el nivel autorizado de residuos. En algunos países no se permite cultivar hortalizas en los suelos tratados.

El bromuro metílico se utiliza ampliamente para la fumigación de productos alimenticios después de la recolección, como trigo y cereales, especias, nueces, frutas frescas y desecadas, y tabaco. Las concentraciones de bromuro metílico suelen descender con rapidez después de la aireación y no se detectan residuos al cabo de unas semanas. Algunos alimentos, como las nueces, las semillas y productos grasos como el queso, tienden a retener el bromuro metílico y el bromuro inorgánico.

Las personas pueden estar expuestas al fumigante y a restos de ion bromuro. También existe el riesgo de que haya bromuro metílico o un aumento del contenido de bromuro en el agua de pozos situados cerca de lugares en donde se ha fumigado bromuro metílico.

Las personas que viven cerca de campos, invernaderos o almacenes fumigados con bromuro metílico pueden estar expuestos al gas. Los seres humanos pueden también correr peligro si accidental o deliberadamente penetran en locales que han sido fumigados para erradicar plagas antes de declararlos seguros.

La exposición profesional al bromuro metílico es el riesgo más probable de los operarios en el curso de la fabricación, el llenado y la fumigación. Dadas las medidas de seguridad aplicadas estrictamente en las fábricas, sólo se considera actualmente como grupo de alto riesgo a los fumigadores. Los fumigadores que realizan el tratamiento de edificios pueden tener una exposición muy superior al valor umbral límite (VUL) después de 24 horas de aireación (80-2000 mg/m3). Sin embargo, los operarios convenientemente capacitados utilizarán equipo protector apropiado. Los obreros que trabajan en el campo durante la
fumigación del suelo pueden estar expuestos durante periodos más prolongados a dosis pasajeras de bromuro metílico. Dada la naturaleza de la fumigación de los invernaderos, los operarios pueden también encontrar concentraciones más altas (100-1200 mg/m3). Así pues, la gestión del riesgo provocado por los distintos aspectos de la fumigación exige medidas de seguridad estrictas y el empleo de equipo protector. Pese a ello se producirán todavía casos aislados de sobreexposición accidental.

5 Cinética y metabolismo
Los estudios de inhalación efectuados en ratas, perros sabuesos y seres humanos han mostrado la absorción rápida del bromuro de metilo por los pulmones. También se absorbe con rapidez en las ratas después de la administración oral.

Tras la absorción, el bromuro metílico o sus metabolitos se distribuyen con rapidez en numerosos tejidos, comprendidos los pulmones, las glándulas suprarrenales, los riñones, el hígado, los cornetes nasales, el cerebro, los testículos y el tejido adiposo. En un estudio de inhalación efectuado en ratas, la concentración tisular de bromuro metílico alcanzó el valor máximo una hora después de la exposición, pero descendió con rapidez, no encontrándose indicios 48 horas más tarde. Todavía no se ha esclarecido el metabolismo del bromuro metílico inhalado, pero parece que interviene el glutatión.

Se ha observado la metilación de proteínas y lípidos en los tejidos de varias especies, incluidos los seres humanos, expuestos a través de la inhalación. También se han detectado aductos de ADN metilado después de la exposición in vivo e in vitro de roedores o células de roedores.

En los estudios de inhalación con bromuro metílico marcado con [14C], la expiración de 14CO2 fue la principal vía de eliminación de 14C. Por la orina se eliminó una cantidad menor de 14C. Tras la administración oral de bromuro metílico, la excreción urinaria fue la principal vía de eliminación del 14C.

El sistema nervioso central es un importante destinatario del bromuro metílico. En la neurotoxicidad provocada por el bromuro metílico pueden intervenir modificaciones del contenido de monoaminas y aminoácidos y tal vez de catecolaminas.

6 Efectos en los seres vivos del medio ambiente
El bromuro metílico se utiliza comercialmente en la lucha contra los nematodos, las malas hierbas y los hongos transmitidos por el suelo que provocan trastornos tales como el resecamiento, la putrefacción de la copa o las raíces y el marchitado.

Se han realizado escasos estudios sobre los efectos del bromuro metílico en los seres acuáticos, pues el propio bromuro metílico sólo es ligeramente soluble en agua. Los valores de la CL50 van de un valor a las cuatro horas de 17 mg/litro para Cyprinus carpio L. A otro a las 48 horas de 1,2 mg/litro para Poecilia reticulata. En concentraciones letales, las lesiones de las agallas y el epitelio oral son la causa probable de la muerte.

El ion bromuro se forma a partir del bromuro metílico después de la fumigación y se halla en el agua tras la lixiviación. Se observó una toxicidad aguda por iones bromuro en distintos seres de agua dulce en concentraciones comprendidas entre 44 y 5800 mg de Br-/litro; la concentración de efecto no observado (NOEC) en las pruebas de larga duración varió entre 7,8 y 25 mg de Br-/litro. Los iones bromuro produjeron una marcada alteración de la reproducción de crustáceos y peces.

El bromuro metílico puede aplicarse directamente como fumigante a las semillas o los esquejes de las plantas o a los productos alimenticios después de la recolección para la desinfestación en el curso del transporte y el almacenamiento. Puede producirse el retraso de la germinación o la pérdida de la capacidad germinativa si la humedad o la temperatura son demasiado altas.

Algunos cultivos, en particular las hortalizas de hoja, son sensibles a la fumigación con bromuro metílico debido a la presencia de bromuro en exceso en el suelo o indirectamente por los efectos en la microflora del suelo. El bromuro metílico tiene a veces un efecto positivo sobre las plantas, favoreciendo su crecimiento y el rendimiento de los cultivos.

La fumigación con bromuro metílico erradica no sólo los seres vivos a los que se aplica sino también una parte de la flora del suelo, los gastrópodos, los arácnidos y los protozoos.

El bromuro metílico se utiliza a menudo de preferencia a otros insecticidas por su capacidad para penetrar con rapidez y profundidad en productos no envasados y en los suelos. Las dosis de bromuro de metilo utilizado como fumigante en almacenes se sitúan sobre todo entre 16 y 100 g/m3 durante 2-3 días, dependiendo la dosis de la temperatura. Para matar los huevos y las pupas se necesita una dosis más alta que en el caso de los insectos adultos. Existen variaciones en la tolerancia de las distintas especies y fases de insectos y entre las distintas estirpes del mismo insecto.

No existen datos sobre los efectos directos del bromuro metílico en las aves y los mamíferos silvestres.

7 Efectos en los animales de experimentación

Los estudios de inhalación realizados en varias especies de mamíferos han mostrado que existen claras diferencias relacionadas con la especie y el sexo en lo que se refiere a la susceptibilidad al bromuro metílico. No se observó una respuesta dosis-mortalidad muy
marcada en ninguna de las especies animales ensayadas.

Las manifestaciones neurológicas son los principales signos clínicos de toxicidad en las ratas y los ratones y, en concentraciones más altas, se ha observado también la irritación de las mucosas.

Entre las manifestaciones neurológicas destacan los espasmos y la parálisis. Con dosis más altas varios autores han señalado modificaciones de la actividad locomotriz, disfunción de los medios periféricos, cambios del ritmo circadiano y aversión gustativa condicionada.

Se han descrito lesiones histopatológicas en el cerebro, el riñón, la mucosa nasal, el corazón, las glándulas suprarrenales, el hígado y los testículos de ratas y ratones expuestos a distintas concentraciones de bromuro metílico.

Las células de soporte olfativas y las sensoriales maduras sufren lesiones por la exposición a corto plazo al bromuro metílico, pero la reparación y la recuperación son rápidas.

Los estudios de inhalación de larga duración (hasta 2 años) en ratas mostraron lesiones de la mucosa nasal y el miocardio. En un estudio análogo de larga duración en ratones se observaron los efectos tóxicos primarios en el cerebro, el corazón y la mucosa nasal. En
ninguna de ambas especies se registraron signos de carcinogenicidad.

La administración oral de 50 mg de bromuro metílico/kg de peso corporal a ratas durante un periodo de hasta 25 semanas produjo inflamación e hiperplasia intensa del epitelio del antro cardial. Tras un periodo de recuperación postexposición, la principal lesión observada fue la fibrosis del antro cardial. En la rata tratada diariamente durante 25 semanas se observó un carcinoma inicial del antro cardial.

Los ratones B6C3F y las ratas F344 expuestos a dosis de hasta 467 mg de bromuro metílico/m3 durante 13 semanas mostraron cambios ligeros de la morfología del esperma sin que se afectara la duración del ciclo estral.

La exposición por inhalación a dosis de hasta 350 mg de bromuro metílico/m3 no produjo ningún efecto digno de mención sobre el crecimiento, los procesos reproductivos y las crías de dos generaciones consecutivas de ratas CD Sprague-Dawley. Los índices de fecundidad de machos y hembras se redujeron con dos niveles máximos de concentraciones en la camada F2B de la generación F1.

En los estudios sobre la toxicología del desarrollo efectuados en conejos blancos de Nueva Zelandia, la exposición a 311 mg de bromuro metílico/m3 (6 h/día; días 7-19 de la gestación) mostró una toxicidad materna moderada a intensa. Los efectos en el desarrollo
observados con dosis tóxicas para la madre consistieron en disminución del peso del feto, aumento de la incidencia de variaciones óseas ligeras y presencia de malformaciones (principalmente ausencia de la vesícula biliar o del lóbulo caudal del pulmón). Sin embargo, con dosis de 272 mg/m3 la toxicidad materna fue menos marcada y no se produjeron efectos embriotóxicos.

No se observaron efectos maternos, embrionarios o fetales adversos en conejos expuestos a 78 ó 156 mg de bromuro metílico/m3. En conejos blancos de Nueva Zelandia se indicó un nivel sin efectos observados (NOEL) de 156 mg de bromuro metílico/m3 en lo que respecta a la toxicidad materna y del desarrollo.

Se ha observado que el bromuro metílico es mutagénico en varios sistemas de ensayo in vitro e in vivo. Provoca mutaciones letales recesivas ligadas al sexo en Drosophila melanogaster y mutaciones en células de mamífero cultivadas. No induce la síntesis no programada del ADN ni la transformación celular en células de mamífero cultivadas. En ratones a los que se administró bromuro metílico por distintas vías se observó la metilación del ADN en el hígado y el bazo. Se indujo la formación de micronúcleos en las células de la médula ósea y de la sangre periférica de ratones y ratas.

Se desconoce el mecanismo de la toxicidad del bromuro metílico.

8 Efectos en la especie humana

La exposición humana al bromuro metílico puede producirse por inhalación del gas o por contacto con el líquido. También se produce exposición por ingestión de agua de bebida contaminada con agua de lixiviación.

Un estudio en la especie humana con testigos mostró que la captación del producto después de la exposición por inhalación es del 50% aproximadamente de la dosis administrada.

El bromuro metílico es nocivo para el sistema nervioso, los pulmones, la mucosa nasal, los riñones, los ojos y la piel. Entre los efectos en el sistema nervioso central figuran la visión enturbiada, la confusión mental, la pérdida de sensibilidad, el temblor y los defectos del habla. La exposición tópica puede provocar irritación cutánea, quemaduras y lesiones oculares.

La exposición a altas concentraciones de bromuro metílico causa edema pulmonar. La depresión del sistema nervioso central con parálisis respiratoria e insuficiencia respiratoria es a menudo la causa inmediata de la muerte, que va precedida de convulsiones y coma.

Se han observado distintos signos y síntomas neuropsiquiátricos en el curso de las intoxicaciones agudas y prolongadas producidas por bromuro metílico. Las exposiciones de corta duración a dosis bajas de vapores han producido un síndrome de polineuropatía con manifestaciones centrales patentes.

Entre las secuelas tardías figuran la bronconeumonía consecutiva a lesiones pulmonares graves, la insuficiencia renal con anuria y la debilidad extrema, con o sin signos de parálisis. Por lo general esos síntomas tienden a remitir después de un periodo de unas semanas o meses. Sin embargo, se han observado deficiencias sin recuperación,
caracterizadas habitualmente por trastornos sensoriales, debilidad, alteraciones del carácter y enturbiamiento de la visión.

La exposición al bromuro metílico va acompañada de un aumento de la concentración de bromuro en la sangre. En los fumigadores se observa una relación entre el número de aplicaciones del gas y la concentración plasmática media de bromuro.



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Fecha de respuesta: 2003-12-01



 
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Fumigación manual (Foto: Universia)


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