Guía de prevención y tratamiento de las mordeduras por serpientes venenosasMin. de Bienestar Soc. - Secr. de Salud Pública - Subsecr. de Med. Sanitaria - Dir. Nac de Promoción y Protección de la salud - 1999
| 
| | Diferencias entre culebra y víbora |
Introducción
En
nuestro país se han llegado a distinguir cerca de un
centenar de especies de ofidios, de las que catorce son venenosas,
capaces de inocular su ponzoña al hombre, causar alteraciones
marcadas en sus tejidos, o su muerte en horas. Las restantes,
culebras y boas, no son ponzoñosas.
Su distribución geográfica abarca prácticamente
todo el país, exceptuando una angosta faja a lo largo
de la precordillera y el Territorio de Tierra del Fuego. Es
decir, se adaptan a todos los tipos de clima, regiones y ambientes,
encontrándoselas tanto en las zonas desérticas
y en las húmedas, como en las montañosas y de
llanura.
El principal enemigo de las serpientes es el hombre, que las
caza o mata indiscriminadamente, sin preocuparse de si son peligrosas
o no; pero también una gran variedad de animales se constituyen
en sus predadores naturales, entre ellos, los lagartos, gatos
salvajes, algunas gallináceas, zorrinos, jabalíes,
destacándose la mussurana, que es una culebra que se
alimenta especialmente de ofidios (venenosos o no), de preferencia
del género Bothrops y que por lo tanto debiera ser protegida
de la matanza sin razón.
Los ofidios participan de la comunidad biótica: como
eslabón de una cadena alimentaria son predadores principales
de los roedores, contribuyendo así al equilibrio de las
especies dentro de los ecosistemas en que se encuentran.
Por otra parte, Sueros antiofídicos producidos
por laboratorios de organismos estataleses interesante destacar
que algunas serpientes, cómo las del grupo Bothrops ("yarará")
son de utilidad en medicina, pues su veneno se aprovecha para
producir medicamentos hemostáticos.
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Ubicación sistemática de los ofidios venenosos que se encuentran en la República Argentina(1)
Clase: reptiles:
Suborden: oficios o serpientes
Familia: El criterio sistemático, utilizado para definir
estas familias se basa en el tipo y distribución de
los dientes:
a) Dentición AGLIFA: poseen dientes sin surcos y del
mismo tamaño; no son venenosas.
F. BOIDAE: "Boa constrictor".
F. COLUBRIDAE: "falsa coral", "falsa yarará".
b) Dentición OPISTOGLIFA: poseen dientes mezclados
del mismo tamaño, excepto el último a cada lado
del maxilar que es un colmillo acanalado; se las consideran
no venenosas para el hombre.
F. COLUDRIDAE: culebra mussurana.
c) Dentición PROTEROGLIFA: poseen en la parte superior
del maxilar dos colmillos parcialmente tubulares y fijos;
son venenosas.
F. ELAPIDAE: "coral"
d) Dentición SOLENOGLIFA: poseen en la parte anterior
del maxilar dos colmillos tubulares y móviles venenosas.
F. CROTALIDAE.
Género Bothrops: "yarará".
Género Crotalus: "cascabel".
En general, las ovíparas después de poner alrededor
de 30 huevos en un sitio húmedo y cálido fuera
del alcance de los rayos solares, abandonan su nidada, con
excepción de unas pocas especies que se enroscan sobre
ellas.
Los huevos, tras un período de incubación de
aproximadamente 3 meses o poco más, dejan en libertad
a los viboreznos; pertenecen a esta forma de reproducción
las serpientes del género Micrurus, "víbora
de coral".
Las ovovivíparas mantienen los huevos dentro de su
cuerpo por un período de 3 meses o poco más,
al final del cual irrumpen los viboreznos al exterior. Pertenecen
a esta forma de reproducción las serpientes del género
Bothrops y Crotalus ("yarará" y "cascabel").
Los viboreznos de estos ofidios ponzoñosos, ya nacen
con todas sus facultades e instintos, al punto que a partir
de su nacimiento pueden llevar vida independiente y procurarse
su propio alimento sin ayuda de los padres; incluso inoculan
pequeñas dosis de veneno a sus primeras víctimas,
siendo por ello tan peligrosos para el hombre como los ejemplares
adultos.
Las serpientes se alimentan en forma espaciada y habitualmente
de noche.
Sus posibles alimentos pueden variar según las condiciones
locales; algunas especies ingieren lagartijas, insectos, ranas,
huevos de aves, pichones, pequeñas aves, etc.
El sapo, en contra de la creencia popular, no suele ser alimento
habitual de las serpientes venenosas, pues excreta una sustancia
muy tóxica, capaz de causar la muerte del ofidio.
Las presas, inmovilizadas por la acción, del veneno
por constricción, son, en general, deglutidas enteras,
ya que los ofidios no utilizan sus dientes para masticar sus
alimentos. Conviene mencionar también que las serpientes
beben agua y que todas son capaces de nadar y sobrevivir,
dato a recordar en casos de inundaciones naturales por lluvias
intensas, o artificiales por llenado de una gran represa.
En algunas regiones se constata un fenómeno de inversión:
en las áreas selváticas, vírgenes de
la acción del hombre, se encuentran aproximadamente
un 20 % de ofidios, venenosos y un 80 % de culebras inofensivas.
Pero en las áreas cultivadas; dedicadas a la producción
agropecuaria, se constata la presencia de un 80 % de serpientes
venenosas y un 20 % de no venenosas, interpretándose
que esta distribución tan peculiar responde a la mayor
disponibilidad, en las áreas cultivadas, del alimento
natural y preferido por los ofidios venenosos: los roedores;
de ahí que en las zonas cultivadas sea mayor el riesgo
potencial de ser mordidos por una serpiente venenosa.
Bothrops alternatus ("Víbora de la cruz"
- "Yarará grande")
Es una serpiente vistosa. Sobre el dorso del tronco y hasta
la cola tiene a cada lado una serie de amplios dibujo de diseños
característicos: en forma de "C" acostada
o de "tubo de teléfono", de color castaño
más o menos claro.
El color ventral es generalmente blanquecino (a veces con
tinte anaranjado), manchado irregularmente de oscuro.
Sobre la cabeza muestra líneas blancas que hacen recordar
al diseño de una cruz.
Suele alcanzar un metro de longitud, aunque puede exceder
el metro y medio, con un grosor de nueve centímetros.
Prefiere zona húmeda y los bordes de los ríos
y esteros.
Al irritarse se enrosca en espiral, ocupando la cabeza el
centro y estando el cuerpo replegado en S. Si el enemigo se
presenta de imprevisto puede atacar de cualquier posición,
pero la efectividad de este ataque es siempre menor que desde
la posición descripta. Víbora agresiva y peligrosa.
Su mordedura inyecta gran cantidad de veneno, siendo la autora
de casi el 90% de los accidentes humanos en nuestro país.
Bothrops neuwiedi diporus ("Yarará chica")
Llega a medir un metro de longitud; aunque los ejemplares
adultos comunes tienen 70 y 80 centímetros.
Es una especie de tonalidades grisáceas y los diseños
que encontramos en su cuerpo tienen generalmente forma de
trapecios, con sus bases menores hacia el dorso. Cerca de
los vértices de las bases mayores de los mismos se
encuentran dos manchas (una en cada vértice) del mismo
color que el trapecio, pardo oscuro.
En los flancos del cuerpo suele haber una banda color salmón
clara.
El vientre es blanquecino salpicado de pequeñas manchas
oscuras que se agrupan en la base de cada flanco.
En los ejemplares jóvenes, de hasta dos años
de edad; el extremo de la cola es de color blanco amarillento
o amarillo limón, razón por la que en Brasil
se la llama "Yarará de rabo blanco".
Es una víbora agresiva y veloz en el ataque, provoca
accidentes en toda el área de su dispersión
por el norte y centro del país.
Bothrops ammodytoides ("Yarará ñata")
Es la más pequeña del género Bothrops,
ya que los ejemplares adultos rara vez alcanzan a medir medio
metro.
Tienen su hocico dirigido hacia arriba, de ahí el nombre
de "Yarará ñata".
Su distribución abarca las zonas patagónicas,
pampeanas y las regiones montañosas del país.
Es una víbora poco frecuente de encontrar.
Crotalus durissus terrificus ("Víbora de cascabel")
Es la más inconfundible de las especies ponzoñosas,
por la presencia de su crótalo o apéndice caudal,
formado por una hilera de canutos achatados, huecos y articulados
entre sí, los que emiten un sonido crepitante característico
al golpear unos con otros a causa del movimiento vibratorio
que el ofidio imprime a su cola cuando se siente agredido.
Su diseño dorsal consiste en una serie de manchas romboidales
de color marrón grisáceo claro bordeadas de
blanco, a veces amarillento; sobre fondo pardo claro, vientre
amarillo uniforme.
Al igual que los otros miembros de la familia viperidae, enroscada,
con la cabeza en el centro, es capaz de atacar rápidamente.
Puede alcanzar un metro y medio con un grosor de siete centímetros,
aunque los ejemplares más comunes tienen 90 centímetros
de longitud.
Aun en los lugares donde se encuentra con relativa abundancia,
produce pocos accidentes, por la advertencia que significa
el sonido de su "cascabel".
Micrurus Frontalis ("Víbora de coral")
Los ejemplares adultos más comunes miden 70 centímetros.
Está decorada con tonalidades muy llamativas que consisten
en serie de tres anillos negros (triadas) separadas entre
sí por anillos rojos; los anillos de las triadas están
a su vez separados por un angosto anillo blanco o amarillento.
Todos estos anillos son completos alrededor del cuerpo, es
decir que se continúan en el vientre. La disposición
y color de estos anillos puede tener alguna variación
según la especie considerada, pero su existencia es
lo que caracteriza a primera vista a esta especie.
No suele ser un ofidio agresivo; su comportamiento ante un
agresor es característico: siempre trata de huir, pero
si se la acosa, esconde la cabeza bajo su cuerpo al tiempo
que enrosca y levanta la cola exhibiendo sus colores rojos.
Esta actitud atrae la atención del enemigo sobre la
cola, protegiendo la cabeza del posible ataque.
No obstante, si inadvertidamente es pisada, muerde; su ponzoña
es sumamente tóxica y a pesar de tener boca y colmillos
pequeños, la inyección de veneno (en caso de
producirse) es importante, porque al morder suele retener
a la víctima.
Sintetizado de "Elenco,
Sistemático de los Ofidios Argentinos". Abalós
y C. C. Misehis. Bol. Ac. Nac., de Ciencias. Tomo 51. Rep.
Argentina. 1915.
Clase: reptiles. Suborden: ofidios o serpientes.
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Mapa I | 
| | Distribución en Argentina de la Micrurus frontalis pyrhocryptus (Cpe)(Coral) |
MAPA Nº5 Micrurus frontalis pyrhocryptus
(Cpe)(Coral)
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Mapa II | 
| | Distribución en Argentina de la Crotalus durissus terrificus (Laurentius) (Cascabel) |
MAPA Nº6 Crotalus durissus terrificus
(Laurentius) (Cascabel)
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Características biológicas
Los ofidios son reptiles caracterizados particularmente por
la ausencia de miembros locomotores; carecen de orificios
auditivos y de párpados; su cavidad bucal puede alcanzar
una gran abertura debido a la extrema amplitud con que logra
separar sus maxilares.
Las serpientes venenosas periódicamente renuevan ("mudan")
su piel, proceso que comienza a nivel de la cabeza enrollándose
la piel progresivamente hasta llegar a la cola de donde se
desprende en bloque.
Se desplazan sobre su plano ventral mediante movimientos de
reptación con los que consigue, en algunas de las especies,
una cierta velocidad de desplazamiento.
Cuando un extraño se aproxima, las serpientes venenosas
adoptan la llamada posición de ataque: enroscan sus
2/3 posteriores a manera de base firme y mantienen erecto
su 1/3 anterior, con lo que consiguen una posición
"dinámica" que les permite proyectar su cabeza
rápidamente hacia su presa y volver a su posición
inicial; se exceptúa de esta forma de ataque a la víbora
de coral que solamente muerde cuando es pisada o empujada
con el pie.
Su longitud varía entre 15 a 30 cm, en los viboreznos
recién nacidos, hasta cerca de los dos metros en algunos
ejemplares.
La unión sexual de las serpientes, generalmente se
verifica entre fines del invierno y comienzo de la primavera,
en lugares aislados, lejos de sus enemigos naturales.
A partir del momento de la fecundación, la preñez
evoluciona en dos formas diferentes: algunas se reproducen
mediante la postura de huevos (son ovíparas), en tanto
que otras mantienen los huevos dentro de su propio vientre
(son ovovivíparas).
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Clasificación por su aparato inoculador
Se
denominan especies no ponzoñosas aquellos ofidios cuya
mordedura no intoxica al hombre, y ponzoñosas a las
serpientes cuya inoculación de veneno es capaz de provocar
serias alteraciones al organismo humano, incluso la muerte.
De acuerdo con la ausencia o presencia y con la ubicación
de los colmillos venenosos, podemos clasificar los ofidios
en cuatro series principales, a saber:
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Figura 1 | 
| | (Foto: Instituto Butantan) |
1) Aglifa (no ponzoñosas)
Tienen dientes macizos, sin conducto, todos casi del mismo
tamaño, agudos, inclinados en forma de gancho hacia
atrás (figura 1).
Esta descripción corresponde a las dentaduras de algunas
culebras y de las boas, como Eunectes notaeus, denominada
vulgarmente "curiyú".
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Figura 2 | 
| | (Foto: Instituto Butantan) |
2)
Opistoglifa
Las series dentarias tienen las mismas características
que la anterior, agregándose en cada rama del maxilar
superior un diente posterior algo agrandado que presenta un
canal abierto no conectado con las glándulas venenosas.
En nuestro país no hay ninguna especie que represente
peligro para el hombre.
Citaremos en este grupo a: Clelia clelia clelia, conocida como
"Mussurana", "terciopelo", "víbora
negra".
La figura 2 muestra los maxilares de una serpiente de la serie
opistoglifa con sus dientes posteriores más grandes en
el maxilar superior.
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Figura 3 | 
| | Serpiente del grupo de las Proterogilfas, al que pertenecen las corales (Foto: Instituto Butantan) |
3)
Proterogilfa (ponzoñosa)
Posee un par de colmillos inoculadores de veneno llamados Presas,
acanalados y situados en la parte anterior del maxilar superior,
poco móvil.
A este grupo pertenece la serpiente de coral (coral verdadera),
encontrándose en el país cinco especies:
Micrurus corallinus.
Micrurus frontalis pyrhocryptus.
Micrurus frontalis altirostris.
Micrurus frontalis frontalis.
Micrurus frontalis mesopotamicus.
La disposición de sus dientes puede apreciarse en
la figura 3.
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Figura 4 | 
| | (Foto: Instituto Butantan) |
4)
Solenoglifa (ponzoñosas)
En la serie solenoglifa, el aparato venenoso está constituido
por un par de colmillos tubulares fijos a un segmento móvil
maxilar superior.
Estos dientes están replegados cuando la boca está
cerrada, pero cuando la abre, por un juego de palanca que realiza
el segmento móvil del maxilar, son proyectados hacia
adelante, en posición óptima para el ataque, mordedura
e inoculación del veneno (figura 4).
Las serpientes americanas que tienen este tipo de dentadura
pertenecen a la familia Crotalidae.
Este grupo comprende los géneros Bothrops (yarará)
y Crotalus ("cascabel").
(º) Figuras 1 a 4 extraídas del
noticioso Rhodia Mérieux. Diagrama del Instituto Butantan.
Pág. 10. Octubre 1976.
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Sintomatología
El cuadro clínico que presentan las personas mordidas
por un ofidio venenoso depende de los constituyentes químicos
de la ponzoña que les es inoculada.
El veneno tiene una composición química compleja
y las distintas sustancias que lo integran poseen acciones fisiopatogénicas,
actuando en tejidos distintos y en tiempos distintos.
La variable cantidad de los componentes del veneno determinará
el síndrome clínico que caracteriza el accidente
botrópico, crotálico y elapídico:
a) Cito e histológico con tendencia a la coagulación
intravascular, en el accidente botrópico (género
Bothrops).
b) Neurotóxico y hemolítico, en el accidente crotálico
(género Crotalus).
c) Neurotóxico exclusivo, en el accidente elapídico
(género Micrurus).
La gravedad del cuadro clínico depende además
de otras condiciones, tales como:
a) Cantidad de veneno inoculado, en relación con el estado
de repleción de las glándulas productoras.
b) Época del año, siendo más grave en la
calurosa.
c) Inoculación directa dentro de un vaso sanguíneo
o a su alrededor.
d) El tamaño del ofidio, criterio éste que debe
aceptarse con prudencia, ya que un ejemplar pequeño puede
contener una cantidad de veneno equivalente a uno de mayor tamaño.
e) Grado de irritación del ofidio.
f) Ubicación anatómica de la mordedura: se consideran
más graves las situadas en la cabeza y el cuello.
g) La edad; en los niños la toxicidad del veneno es mayor
que en los adultos.
h) Los debilitados y ancianos sufren cuadros clínicos
de mayor gravedad.
Síndromes clínicos del ofidismo:
A) Accidente por ofidios del género Micrurus ("Víbora
dé coral")
Los síntomas se presentan a los pocos minutos, 5' a
20', de producida la mordedura.
El síndrome local es mínimo y está representado
solamente por escaso dolor, edema e hipoestesia o anestesia.
El veneno es exclusivamente neurotóxico, habiendo mostrado,
en estudios experimentales, un efecto inhibitorio del mecanismo
enzimático mitocondrial de las células cerebrales,
y en el axón nervioso, desorganización de la
vaina de Schwann.
A partir de la región mordida, el compromiso motor
y sensitivo se hace ascendente, paralizando en forma progresiva
los músculos intercostales, diafragma, faciales, faringolaríngeos
(crisis de sofocación y sialorrea espesa), oculares
(ptosis palpebrales), disnea, parálisis respiratoria,
colapso periférico y muerte por parálisis cardiorrespiratoria.
Se han señalado también síndromes paralíticos
de tipo landriforme.
B) Accidente por ofidios del género Crotalus ("Víbora
de cascabel")
Combina el síndrome neurotóxico con trastornos
hemolíticos.
El síndrome local es discreto, al igual que el accidente
elapídico, observándose dolor y edema leves
acompañado de parestesias; la temperatura es, en general
normal. Las manifestaciones neurotóxicas, de carácter
curarizante, se traducen por parálisis palpebral, disminución
de la agudeza visual, trastornos en la acomodación,
obnubilación y cierta dificultad en la articulación
de la palabra.
No es habitual la tendencia a la hipotensión arterial
o al colapso, salvo en los casos fatales.
Los trastornos neurológicos son seguidos por hemoglobinurias
que conducen al síndrome del nefrón inferior,
desequilibrio iónico y muerte.
Esta complicación renal es de presentación tardía,
luego de las 8 a 10 horas de evolución.
El vómito y la diarrea están, con frecuencia,
asociados con la insuficiencia renal.
C) Accidente por ofidios del género Bothrops ("Yarará").
Se trata de un síndrome cito-histotóxico con
tendencia a la coagulación intra o extravascular.
En el área de la mordedura se experimenta dolor intenso
en la mayoría de los casos, desarrollándose
en pocos minutos un edema importante que puede abarcar todo
el miembro. La equimosis, el edema y la aparición de
grandes ampollas de contenido hemático, representan
signos de indudable valor diagnóstico.
En general, al cabo de pocos días (entre 2 y 7 días)
se constituye la necrosis que afecta el tegumento y masas
musculares, pudiendo dejar al desnudo el esqueleto subyacente,
o bien ocasionar amputación o desarticulación
del segmento distal, en el caso de los miembros. La necrosis
resulta de la concurrencia de los factores siguientes: acción
citotóxica, edema y coagulación intravascular
local. Esta situación se ve agravada con la aplicación
del "torniquete".
En los casos moderados, y sobre todo graves; se comprueba
alteración de los siguientes órganos o sistemas:
a) Órganos de los sentidos: disminución de la
agudeza visual.
b) Aparato digestivo: epigastralgia, náuseas, vómito
acuoso.
c) Aparato cardiovascular: taquicardia, hipotensión,
shock. Este último puede ocasionar necrosis tubular
renal.
d) Aparato urogenial: albuminuria, hematurias; eventualmente,
cilindrurias, oliguria o anuria.
e) Alteraciones humorales: leucocitosis leve. La hiperazoemia,
la hipercreatinemia y las alteraciones electrolíticas
son frecuentes en presencia de shock o insuficiencia renal.
f) Síndrome de coagulación intravascular diseminada
(C.I.D.).
Desde el punto de vista clínico: petequias, equimosis,
gingivorragias, epistaxis, hematemesis, melenas, hematurias.
En relación al coágulograma: plaquetopenia,
tiempo y concentración protrombínicas alteradas,
prueba del etanol positivo, presencia de monómeros
de fibrina circulante, etc. La C.I.D. puede conducir a la
insuficiencia renal irreversible o dar diversas hemorragias
con tendencia a generalizarse. Estos cuadros son raros (alrededor
del 5 % de los casos).
La muerte en las primeras 72 horas sobreviene por shock, hemorragia
cerebral o hemorragia generalizada y, tardíamente,
por insuficiencia suprarrenal. También por asociación
de una o más de estas alteraciones.
Secuelas: El carácter destructivo de las lesiones observadas
en casos graves o mal tratados, conduce a incapacidades funcionales
locales que requieren tratamiento complementario (en caso
de insuficiencia renal crónica), o rehabilitación
(en caso de desnudamiento, desarticulación o amputación).
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Medidas preventivas
Toda actitud preventiva estará sustentada por una eficiente
educación popular que abarcará todos los niveles
de la comunidad. El desarrollo de la misma enfatizará
los siguientes aspectos:
a) Familiarizar en forma didáctica, a toda la comunidad
expuesta al riesgo sobre las características más
importantes relacionadas con la morfología, biología
y ecología de los ofidios que habitan las áreas
problema, desde la escuela primaria.
b) Adiestrar al personal con mayor riesgo de exposición
en la identificación y captura de ofidios ponzoñosos.
c) En las áreas comprobadamente ofidiógenas se
procederá a la inspección diaria (en las primeras
horas de la mañana y durante el crepúsculo) de
viviendas, locales, botas, gallineros, chiqueros, depósitos,
cajones, canastos, retretes. etc. Asimismo, se tomarán
las debidas precauciones luego de fuertes lluvias. La inspección
deberá ser apoyada por una buena iluminación,
particularmente si se trata de lugares oscuros y húmedos.
a) La iniciación de tareas sobre áreas inexploradas
deberá estar procedida por una minuciosa requisa, dirigida
especialmente a los posibles "nidos" de los ofidios.
b) Uso de vestimenta adecuada. Se preferirá el pantalón
de loneta con botamanga ancha y botas o calzado de cuero tipo
borceguí. Conviene destacar que los accidentes ocurridos
en los miembros inferiores oscilan entre él 80 y el 85
%, siendo el tercio inferior de la pierna el más vulnerado.
c) Se prestará debida atención al atravesar bosques,
pajonales, zonas inundadas, sendas, albardones, etc., sobre
todo si se trata de áreas poco conocidas o exploradas.
d) No introducir, en forma desaprensiva, las manos en los huecos
de los árboles, en cuevas y en nidos.
e) Se evitará cazar o tomar serpientes con las manos
aun que aparenten estar muertas. Una medida prudente consiste
en transitar munido de un simple palo horquillado y machete.
Esta conducta facilitará también la captura de
reptiles vivos para su remisión a los centros productores
de suero antiofídico.
f) Mantener un espacio prudencial libre de malezas alrededor
de los complejos habitacionales, industriales, usinas, ingenios,
caminos en construcción, represas, vías férreas,
zonas de desembarco, etc.
g) Una buena medida práctica consiste en transitar en
compañía de perros, quienes habitualmente rastrean
la pista de serpientes y tienden a atacarlas.
h) Precaución, al defecar y orinar en campo abierto,
de observar los alrededores previamente.
i) Precaución, al levantar o remover troncos caídos
o piedras con las manos.
j) Se tendrá especial cuidado al encontrarse en las márgenes
de ríos, arroyos, lagunas, etc., con el propósito
de desarrollar tareas recreativas (natación, pesca, caza,
etc.).
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Tratamiento del accidente ofídico
Producido el accidente, se obrará de la siguiente manera:
A) Medidas generales
Reposo absoluto. Brindar ventilación e hidratación
convenientes. Se exprimirá suavemente con los dedos el
lugar de la mordedura para facilitar la salida del veneno; lavar
la herida con abundante agua y jabón. Sin pérdida
de tiempo, se iniciará la primera medicación de
emergencia conforme al tipo de accidente (bothrópico
- el más frecuente -; crotálico o elapídico
-infrecuente-) ocurrido. Cumplido con esta tarea se trasladará
el accidentado al centro asistencial que corresponda, debiéndose
escoger aquel que garantice un estricto cuidado y control del
paciente, o sea que cuente con personal capacitado, servicio
de terapia intensiva, laboratorio de estudios hematológicos
de funcionamiento renal y hepático, servicio de hemodiálisis,
cirugía, etc.
B) Tratamiento específico
Para realizar un tratamiento antiofídico correcto debe
respetarse el siguiente principio: todos los accidentes, independientemente
del género y especie agresora, deberán someterse
a una sueroterapia específica capaz de neutralizar
entre 75 y 100 mg de veneno, sobre todo tratándose
de mordeduras por cascabel y coral, porque habitualmente y
desde el punto de vista, práctico deben neutralizarse
75 mg de veneno Bothróplco o 50 mg de cascabel o 30
mg de coral.
Por lo tanto, la cantidad total de suero en centímetros
cúbicos, será aquella que garantice la protección
de 75 mg de veneno como mínimo, es decir, 30 ml de
suero, ajustándose a la titulación inscripta
en el rótulo de cada frasco o ampolla de suero.
Se considerará también como grave una mordedura
por "bothrops" en las siguientes circunstancias:
a) Mordeduras en extremidad cefálica.
b) Niños de baja estatura, débil complexión
o corta edad
c) Síndrome local que muestre, a los pocos minutos,
edema y equimosis extensas.
d) Rápida tendencia al colapso "a poco" de
producido el accidente.
e) Demora en la iniciación del tratamiento, más
allá de los 30 minutos de producida la mordedura.
En cualquiera de estas contingencias se aconseja aplicar no
menos de 30 a 50 ml de suero antibothrópico intramuscular.
En todos los casos el suero específico deberá
ser administrado, intramuscular, en lo posible en una sola
sesión; reservando la vía intravenosa cuando
existan evidencias claras de shock, o hayan pasado más
de 8 horas de evolución, sin tratamiento.
Los niños recibirán igual dosis que los adultos,
pudiendo repartirse la dosis total en distintos grupos musculares,
con el fin de evitar grandes acúmulos de líquido
en masas musculares pequeñas.
Es aconsejable practicar "test" de sensibilidad
al suero antiofídico por vía intradérmica
y/o conjuntival, particularmente cuando se decide el tratamiento
por la vía intravenosa; de lo contrario, aplicar preventivamente
corticoides en dosis grandes.
C) Tratamiento coadyuvante
a) Hidratación conveniente, preferiblemente oral (o
parenteral) según lo que demuestre el balance de ingreso
y egreso de líquidos (cada 24 horas).
b) Córticoesteroides: En ausencia de shock circulatorio,
la dosis oscilará entre 0,15 y 0,45 mg por kg/peso
de dexametasona o betametasona. Esta dosis se repetirá
cada 6 (seis) horas, utilizando, de ser posible, la vía
intravenosa. En su defecto, 'se aplicará en forma intramuscular.
c) Antihistamínicos (en caso de no disponer de córticoesteroides):
Difenhidramina (Benadryl) 1 a 2 ml cada cuatro a seis horas
por vía intravenosa o intramuscular. Se considera esta
medicación de dudosa eficiencia y conviene señalar
que los agentes antihistamínicos pueden inducir a la
hipotensión arterial.
d) El tratamiento con córticoesteroides se mantendrá,
a la dosis consignada, hasta la resolución conveniente
del síndrome local edematoso o remisión tóxica
del cuadro.
e) En el accidente crotálico se aconseja, como coadyuvante,
la administración de córticoesteroides a las
dosis convencionales, a pesar de no existir criterio de aceptación
unánime. En cambio, se duda sobre su eficacia en los
accidentes por víbora de coral.
f) Si hay dolor, administrar ácido acetil salicílico
a dosis usuales, por vía oral o parenteral.
D) Otras medidas
a) Tratamiento profiláctico del tétanos, con
vacuna y gamma globulina hiperinmune.
E) Acciones que deben evitarse
a) Suministro de bebidas alcohólicas como estimulantes
o para mitigar el dolor.
b) El uso del torniquete: Se ha comprobado que esta medida
agrava el bloqueo vascular, favoreciendo el síndrome
isquémico - edematoso y necrosis.
c) Las incisiones, amplias fasciotomías y cauterizaciones
en el sitio de la mordedura, pues estas medidas destruyen
tejidos y pueden limitar las funciones. Conviene reiterar
que sólo debe exprimirse con los dedos el sitio de
la mordedura para facilitar el arrastre del veneno por la
salida de sangre.
d) La inyección de suero "in situ", puede
aumentar el edema y con ello la isquemia.
e) La administración de agentes inhibidores de la fibrinolisis
ante la presencia de síndrome hemorragíparo
sugestivo de C.I.D. Esta medida agrava la coagulopatía,
y provoca hemorragias intensas.
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Tratamiento de las complicaciones
(De preferencia en un Servicio de Terapia Intensiva)
A) Shock. De presentarse, se iniciará el tratamiento
que sea posible de inmediato y en el mismo lugar del accidente.
La demora conducirá al óbito por irreversibilidad
del síndrome. En esta situación, se aplicará
la medicación indicada en el punto d), siguiente, usando
de elección, la vía intravenosa. En caso de
imposibilidad se utilizará la vía, intramuscular,
destacando que esta forma de administración, en presencia
de shock, es inadecuada.
Se completará luego en el medio asistencial adecuado
de la siguiente manera:
a) Canalizar una vena. Sonda vesical permanente. Mantener
la vía aérea libre y bien ventilada. Oxigeno.
b) Restitución del volumen circulante.
c) Corrección del equilibrio ácido base.
d) Córticoesteroides.
e) Drogas vasoactivas.
B) Coagulación intravascular diseminada (C. I. D.)
se tratará con anticoagulantes de acuerdo a normas
ya establecidas.
C) Insuficiencia renal. Se procederá de acuerdo con
su nivel de gravedad.
D) Insuficiencia respiratoria: apoyo respiratorio.
E) Necrosis y esfascelo. Se hará tratamiento quirúrgico
con resección del tejido esfascelado. Cirugía
reparadora.
F) Infecciones por agentes microbianos: son raras en presencia
de veneno ofídico; sólo es necesario mantener
la zona afectada limpia.
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Recomendaciones
En toda incursión o realización de tareas en
áreas rurales, sean éstas montañosas,
selváticas, campos de cultivo, zona de forestación,
etc. Se aconseja tener botiquines "ad hoc" y CONSERVADOS
EN FRÍO, los siguientes elementos, suficientes en las
cantidades que se detallan para el tratamiento de urgencia
de 2 a 3 pacientes, según la(s) especie(s) de que se
trate:
| a) |
Suero Antiofídico Bivalente |
(antiyarará grande y chica) 6 frascos x 10 ml
c/u |
| b) |
Suero Antiofídico Tetravalente |
(antibothrops: Alternatus + Neuwiedi diporus + Jararaca
+Jararacussu) 6 frascos x 10 ml c/u |
| c) |
Suero Antiofídico Anticrotálico |
(cascabel) 6 frascos x 10 ml c/u |
| d) |
Suero Antiofídico Antielapídico |
(coral) 6 frascos x 10 ml c/u |
| e) |
Córticoestoroides (4 a 6 unidades de) |
1) Fosfato sódico de dexametasona: (Se presenta
en frascos - ampollas de 2 ml y 5 ml, o
2) Fosfato disódico de betametasona: (Se presenta
en ampollas de 1 ml) 4 mgr/ml4 mgr/ml
|
| f) |
Gamma globulina hiperinmune antitetánica |
250 U.I. juntamente con Toxoide tetánico absorbido
por hidróxido de aluminio 75 U.I. |
| g) |
Además: |
4 jeringas descartables de 10 ml.3 vendas de gasa por
8 a 10 cm de ancho.3 vendas de gasa por 5 cm de ancho.1
rollo de tela adhesiva por 3 cm de ancho. 20 comprimidos
de aspirina. (ácido acetil-salicílico 0,50
gr).Algodón y alcohol en cantidad adecuada.h) Reemplazar
a la mayor brevedad los elementos utilizados. |
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Sueros antiofídicos producidos por laboratorios de organismos estatales
1) Instituto Nacional de Microbiología "Carlos
G. Malbrán". Av. Velez Sarsfiel 563. Capital Federal
Produce y distribuye en todo el país:
| SUERO |
PROTEGE CONTRA |
PRESENTACIÓN |
NEUTRALIZA |
| Bivalente |
Bothrops alternatus (Yarará grande,
víbora de la cruz) |
Frasco – ampolla de 10 ml |
25 mgr de veneno |
| Bothrops neuwiedi diporus (Yarará
chica) |
|
15 mgr de veneno |
| Tetravalente |
Bothrops alternatus |
Frasco – ampolla de 10
ml |
25 mgr de veneno |
| Bothrops neuwiedi diporus |
15 mgr de veneno |
| Bothrops Jararaca |
18 mgr de veneno |
| Bothrops jararacussu |
15 mgr de veneno |
| Anticrotálico |
Crotalus durissus terrificus (Víbora
de cascabel) |
Frasco – ampolla de 10 ml |
4 mgr de veneno |
| Antielapídico |
Pool del género Micrurus (Coral verdadera) |
Frasco – ampolla de 10 ml |
10 mgr de veneno |
2) Comando de Sanidad.
Laboratorio de Ejército 601.
Combate de los Pozos 2045. Capital Federal.
| SUERO |
PROTEGE CONTRA |
PRESENTACIÓN |
| Antiofídico |
Bothrops alternatus |
En frasco – ampolla, contenido
equivalente a 10 ml |
| Bothrops neuwiedi diporus |
| Polivalente |
Crotalus durissus terrificus |
| Cortalus durissus collilineatus |
| Anticrotálico |
Crotalus durissus terrificus |
En frasco – ampolla, contenido
equivalente a 10 ml |
| Cortalus durissus collilineatus |
| Antielapídico |
Pool del género Micrurus |
En frasco – ampolla, contenido equivalente
a 10 ml |
| |
|
|
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Material para educación para la salud
A continuación señalan algunos puntos útiles
basados en la presente guía para confeccionar carteles,
afiches, láminas, etc. Prepara clases alusivas, etc.,
a fin de realizar educación para la salud.
A) Para evitar las mordeduras de víboras:
- Conocer los tipos de serpientes de los alrededores.
- Aprender a distinguir las víboras de las culebras.
- Tener precaución al atravesar pajonales, montes,
sendas poco transitadas, campos de cultivos, etc.
- Tener precaución al orinar y defecar en campos abiertos.
- Usar botas de caña alta y revisarlas antes de colocárselas.
- Llevar perros de compañía y/o palo terminado
en horqueta cuando se sale al campo.
- Revisar los alrededores de la vivienda periódicamente,
la leñera, los gallineros, etc. y desmalezar los alrededores
para evitar población de ratones y lauchas, alimentos
preferidos por las víboras.
- No introducir las manos en huecos de árboles, nidos,
leñeras, etc.: cuando sea necesario introducir primero
un palo o una rama.
- Evitar tocar con las manos las serpientes aunque parezcan
muertas, no tocar la boca.
B) ACTITUD FRENTE AL MORDIDO
QUÉ HAY QUE HACER
a. Mantenerlo en reposo, tranquilizarlo y administrarle abundante
líquido (agua o té)
b. Apretar en contorno de la herida suavemente con los dedos
para provocar la salida de sangre, sin causar más daño
en la zona de la herida.
c. Lavar la herida con abundante agua.
d. Transportar inmediatamente al paciente al hospital o centro
antiofídico más próximo.
QUÉ NO SE DEBE HACER
a. No dar al herido bebidas alcohólicas, ni remedios
caseros.
b. No aplicar ligaduras ni torniquetes en el brazo o pierna
mordido.
c. No quemar la herida.
d. No cortar la herida.
e. No aplicar desinfectantes.
f. No "chupar" la herida.
g. No aplicar suero antiofídico en la herida ni a su
alrededor.
PARA HACER LA IDENTIFICACIÓN DEL OFIDIO MORDEDOR EN
EL HOSPITAL O INSTITUCIÓN ESPECIALIZADA.
a. Capturar la serpiente como se indica en al Capítulo
XII.
b. Si está viva, colocarla en un recipiente de metal
con tapa a rosca o sujeta con alambre; nunca en bolsas, ni
frascos.
c. Si está muerta, basta con llevar la cabeza y el
cuello.
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